Campaña forestal
Una colilla lanzada por un hombre, en el origen del fuego de junio de Ezcabarte
La investigación de la Policía Foral logra extraer material genético de un cigarrillo hallado junto a la carretera donde se inició el fuego pero no identifica a su autor


Publicado el 16/09/2026 a las 05:00
Los investigadores de la Brigada de Medio Ambiente de la Policía Foral han determinado que fue la colilla de un cigarrillo mal apagado la que originó el fuego que a finales de junio afectó a 432 hectáreas en Ezcabarte y Juslapeña (312 de superficie forestal arbolada). A pesar de haber logrado extraer material genético en ella, que corresponde a un hombre, no han podido ponerle nombre a ese fumador y averiguar a ciencia cierta quién la lanzó. Tras recogerla, ha sido estudiada en el laboratorio y de su análisis sí han podido extraer material genético de la saliva correspondiente a un varón no identificado. No se han hallado coincidencias definitivas (de personas cuyo ADN ya estuviera presente en los archivos policiales) por el momento, aunque los datos quedan almacenados en los archivos policiales a la espera de un futuro ‘match’ por validar
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El incendio, que obligó a desalojar Anoz y Navaz, comenzó el jueves 25 de junio a media tarde, justo al lado de carretera que une Orrio y Makirrian, la NA-4210, y los policías encontraron la colilla en ese punto, en una zona limpia, sin otros restos de basura o de escombro, validando la hipótesis de que muy posiblemente fue lanzada desde un vehículo a su paso, de ahí la ausencia de otros elementos en su entorno más próximo. A las 17.42 horas de ese día, las altas temperaturas y las rachas de viento sur provocaron que el fuego cruzara la carretera y se expandiera a gran velocidad, alcanzando una zona de arbolado próxima a Cildoz y generando una importante nube de humo visible en toda la Cuenca de Pamplona. El cambio de viento a norte alivió la situación para los núcleos habitados de la zona, aunque empujó las llamas a un área montañosa de difícil acceso. Su extinción movilizó a un centenar de efectivos y se prolongó a lo largo de todo el fin de semana posterior.
Desde el mismo viernes 26 por la mañana, el campo de cereal sin cosechar entre Orrio y Makirrian se encontraba ya ‘marcado’ con una serie de banderines y era fotografiado al detalle por parte de dos agentes de la Brigada de Medio Ambiente de la Policía Foral, encargada de elaborar unas diligencias al juzgado con una explicación acerca de lo ocurrido. Hallada la colilla, los agentes continuaron trazando la línea de avance del fuego y, paralelamente, iniciando una serie de gestiones que se han prolongado durante semanas. Desde el inicio se descartó el origen agrícola de las llamas. De hecho, subrayan, los primeros en intentar contener el avance de las llamas fueron agricultores de la zona, que acudieron al lugar. No se estaba trabajando o cosechando en la finca donde comenzó el fuego y la hipótesis más probable para el lanzamiento de la colilla hallada por los investigadores se corresponde con la de una negligencia de un conductor que, al circular por esa zona, la arrojó sin precaución.
“El esfuerzo investigador para tratar de determinar lo ocurrido ha sido importante”, señalan desde la Brigada de Medio Ambiente de Policía Foral. Se han analizado imágenes, visionado cámaras y recogido testimonios para intentar identificar al lanzador de la colilla. También han pedido datos a las antenas de telefonía, sin poder llegar a imputar la autoría a una persona concreta. La zona es una carretera comarcal, de dos direcciones y de un único carril, sin cámaras en las inmediaciones de ese tramo. Ante la ausencia de más pistas, por el momento, las diligencias quedarán provisionalmente archivadas. En un futuro, si ese código genético hallado en la colilla fuera atribuido a una persona a la que se identifique con motivo de otra muestra de ADN, puede reabrirse el caso, advierten en Policía Foral.
EXTREMAR LA PRECAUCIÓN
No es el único caso de incendio originado este verano en Navarra a causa de una colilla mal apagada, advierten en la Policía Foral. Con la tendencia que marcan los números de esta temporada y ante la evidencia de veranos calurosos y baja humedad, extremar la precaución se ha convertido en una herramienta poderosa para evitar incendios. “Todos los años tenemos fuegos que comienzan por negligencias de conductores. También hay otras actividades de riesgo que pueden derivar en incendios, ya ha ocurrido en otras zonas de España este verano, como pueden ser todas aquellas acciones laborales que se llevan a cabo en el monte, circular con vehículos a motor, abandonar residuos que puedan dar lugar a una reacción y causar llama, etc”.
En el caso de las patrullas de la Policía Foral ha sido muy útil contar con pequeñas mochilas para una pequeña extinción in situ. “Nos ha pasado en ser los primeros en llegar, y poder sofocar ese fuego antes de que cogiera más fuerza y se hiciera incontrolable, una evolución que a veces es cuestión de unos pocos minutos”.