Solidaridad

Un misionero pamplonés busca fondos para ampliar un colegio en la Amazonia de Brasil

El escolapio José Carlos Fernández Jorajuría, de 63 años, está al frente de una misión (parroquia y escuela) en Araguaína y cuenta con el apoyo de la Delegación de Misiones de Navarra

José Carlos Fernández Jorajuría (Pamplona, 1963) es misionero escolapio en Brasil. En la imagen, en Zizur, donde descansa en vacaciones con su familia.
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José Carlos Fernández Jorajuría (Pamplona, 1963) es misionero escolapio en Brasil. En la imagen, en Zizur, donde descansa en vacaciones con su familia.Irati Aizpurúa
José Carlos Fernández Jorajuría (Pamplona, 1963) es misionero escolapio en Brasil. En la imagen, en Zizur, donde descansa en vacaciones con su familia.

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 13/09/2026 a las 05:00

Cada vez que regresa a Pamplona, José Carlos Fernández Jorajuría pasa un rato en la calle Curia, junto a la catedral. Detiene su paso ante el número 12 y contempla la bajera y el tercer piso. 

Donde nació en 1963, donde convivió con sus padres y sus cinco hermanos menores y donde ayudó a su madre y su abuela en la lechería y panadería familiar, junto al portal, a llevar los pedidos por los domicilios de la zona. 

Más de seis décadas después, nada de aquella vida existe pero él la sigue recordando con mucho cariño cada verano que vuelve a Pamplona desde Brasil, donde lleva residiendo más de la mitad de su vida. 

Allí llegó en 1995 como sacerdote escolapio y donde continúa presentado su labor. Ahora recauda fondos para la misión de Araguína, en la Amazonia, para impulsar una escuela secundaria, que complete la de Primaria que ya tienen y su trabajo en la parroquia. Cuenta con el apoyo de la Delegación de Misiones de la Diócesis de Pamplona, donde se pueden hacer donativos. 

El misionero llegó a Araguina en 2022, tras pasar los anteriores veintisiete años en Spirito Santo (departamento de Minas Gerais), "donde a más adolescentes les mata el tráfico de drogas".

Hace cuatro años, a punto de viajar a Bolivia, cambió su destino y le encomendaron liderar la parroquia de San Vicente de Paúl  y la escuela concertada con el Gobierno del país en esta localidad de la Amazonia.

 Una misión, cuenta, que se extiende por diez comunidades a lo largo de veinte kilómetros. La labor social que desempeñan, subraya, es importante. "Hacemos refuerzo escolar y nutricional, un coro, una escuela de fútbol..."

 El colegio alberga ahora a 800 alumnos desde Educación Infantil (3 años) a 5º de Primaria (10). Pero persiguen ampliarlo hasta 9º grado (equivalente a 3º de ESO, 14-15 años). Él dirige la escuela e imparte clases.

 “La educación supone la mayor prevención para estos menores. Así es el carisma de nuestro fundador, San José de Calasanz (pionero de la primera escuela cristiana popular en Italia a finales del siglo XVI). Nos guiamos por las tres ‘p’: pobres, pequeños y periferias”.

 José Carlos Fernández Jorajuría recuerda que el dinero que reciben “allí se estira”. “Con 1.000 euros, podemos alimentar a los 800 alumnos durante un mes. Con una comida caliente al día (arroz, frijoles, carne, verdura, fruta...) Para muchos, es la única que hacen”.

ABSENTISMO ESCOLAR

 La zona en la que se ubica la misión, continúa Fernández Jorajuría su relato, es el territorio con mayor número de ganaderías del mundo (bueyes). “Hay mucho absentismo escolar porque las familias necesitan que los hijos adolescentes les ayudan. Se trata de una zona muy pobre, en la que muchas personas desempeñan también otros oficios (soldadores, carpinteros...) y tenemos que luchar para que los menores no abandonen la escuela”. 

El trabajo que desempeñan, recalca, es “muy apreciado”. “La gente nos tiene mucho afecto a los que venimos de fuera. Les sorprende que vengamos para quedarnos”.

 Insiste en que la Iglesia Católica en América Latina resulta “más viva y comunitaria”. “Pero aún tenemos mucho que mejorar”. Y subraya la diferencia entre el catolicismo y la religión evangelista, “cada vez más numerosa en el país”.

 “Hay una gran diferencia entre la fe y la magia, que te lleva solo a resolver tu necesidad. Nosotros queremos dar testimonio con nuestra vida. La escuela es la que marcha la diferencia para ver quién llega antes. ¿La palabra de Dios o el mundo de la droga?” 

VOCACIÓN 'DESCORTINADA'

El misionero recuerda que su vocación de ser escolapio “siempre estuvo ahí” desde que comenzó la EGB (actual Primaria) en el colegio. “Pero hizo falta el apoyo de algunos sacerdotes para ‘descortinarla’. Es como si quitas el telón y aparece lo que está en el escenario”, ejemplifica. 

En su familia tenía el referente de una tía, que fue misionera en Venezuela y Colombia y luego se hizo religiosa contemplativa cisterciense en el Monasterio de Alloz”.

 El ingreso de José Carlos Fernández en la orden de los Escolapios a los 19 años, al principio, no gustó demasiado a su padre, que trabajaba como viajante. “Yo era el mayor de seis hermanos y ayudaba mucho a la familia...”

 Tras unos años en el noviciado de Tolosa (Guipúzcoa), cursó la carrera de Historia en la Universidad de Deusto (Vizcaya) y después Teología en el Seminario San Miguel de Pamplona. Tras ser ordenado sacerdote en la iglesia del colegio Calasanz (Pamplona) con 26 años, impartió clases en los colegios de Pamplona y Tolosa, hasta que en 1995 viajó a Brasil.

 “Somos una familia muy unida y mis hermanos y sobrinos siempre quieren que regrese ya a Navarra. Aquí también hay necesidad. Pero, de momento, vuelvo en los verano”, resume. 

Y colabora con la parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza de Zizur, donde pasa los meses estivales con su familia. Y muestra su agradecimiento: a la parroquia, al Ayuntamiento de Cizur Menor, que ha donado placas solares para la misión, al Rastrillo Misionero y la Delegación de Misiones... 

Su objetivo próximo, impulsar la escuela secundaria en Araguaina. Aunque siga recordando su infancia repartiendo pan y leche en Pamplona o “haciendo las hierbas” en Lanz y compartiendo en el hogar familiar.

Las personas interesadas en hacer donativos para la construcción de la nueva Escuela de los Padres Escolapios en Brasil pueden ponerse en contacto con la Delegación Diocesana de Misiones (Cristina Pérez Arbizu: 644 70 54 78). Las donaciones llegan integramente y los donadores pueden desgravar el valor donado del impuesto de Renta, solicitándolo en la Delegación. 

El misionero José Carlos Fernández Jorajuría, con alumnos de la Escuela Parroquial San Vicente de Paúl en Araguaína (territorio amazónico de Perú).
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El misionero José Carlos Fernández Jorajuría, con alumnos de la Escuela Parroquial San Vicente de Paúl en Araguaína (territorio amazónico de Perú).DN
El misionero José Carlos Fernández Jorajuría, con alumnos de la Escuela Parroquial San Vicente de Paúl en Araguaína (territorio amazónico de Perú).

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