Exclusión social

La exclusión social por motivos de salud crece en Navarra con especial fuerza

Más de 42.000 hogares presentan dificultades en este ámbito

Decenas de personas esperaban hoy por la mañana a las puertas del centro de salud de Sarriguren para pedir cita médica
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Personas hacen cola para pedir cita en el centro de salud de Sarriguren, en una imagen tomada el 8 de abril de 2026archivo (irati AIZPURUA)
Decenas de personas esperaban hoy por la mañana a las puertas del centro de salud de Sarriguren para pedir cita médica

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Ainhoa Piudo

Publicado el 02/08/2026 a las 05:00

Alrededor de 42.000 hogares navarros, unas 105.000 personas, están afectados por algún problema de exclusión social en la dimensión de salud. Los datos, correspondientes al año 2024, colocan a la Comunidad foral en peor posición que la media nacional y reflejan una tendencia especialmente negativa desde el año 2018. “Los problemas de exclusión con respecto a la salud han crecido mucho en Navarra, apreciándose variaciones importantes- en torno a 5 puntos porcentuales-tanto en términos de población como de hogares”, desarrolla el último Informe Foessa elaborado por Cáritas. Así, la Comunidad foral, que en 2018 presentaba unos niveles de exclusión en esta dimensión “sensiblemente inferiores a los de España, se ha situado en 2024 por encima de esa media”, añade. 

El documento recuerda que el concepto de desigualdad en salud hace referencia a las diferentes oportunidades y recursos relacionados con ella que poseen las personas según su género, etnia, posición socioeconómica o lugar de residencia. “Estas diferencias se traducen en una peor salud entre los colectivos más desfavorecidos. Se trata de desigualdades innecesarias, evitables e injustas, lo que otorga al concepto una importante dimensión ética”, sostiene. 

ACCEDER A TRATAMIENTOS O PRODUCTOS DE APOYO

Esas brechas se miden a través de distintos indicadores, que demuestran que las dificultades tienen el mismo origen en todo el país. “Tanto en Navarra como en España, las dificultades se relacionan principalmente con la insuficiencia de medios económicos para acceder a tratamientos, medicamentos o productos de apoyo. Aunque afecta a una proporción mayor de hogares en España (10,5%), que en Navarra (7,6%), el indicador ha tenido una evolución desfavorable en los últimos años, aumentando 3,2 puntos en la comunidad autónoma y 3 puntos en España”. 

LIMITACIONES DIARIAS 

El segundo indicador con una mayor incidencia en Navarra (4,7% de los hogares) es el relacionado con los hogares en los que todos sus miembros adultos tienen limitaciones para las actividades de la vida diaria como consecuencia de discapacidades o enfermedades graves o crónicas. “En España, este problema afecta a un porcentaje ligeramente menor de hogares (3,6%) y la evolución también ha sido ligeramente mejor (1 punto de reducción en el Estado y 0,3 puntos de incremento en Navarra)”. 

DEMORAS EN EL ACCESO A LA ATENCIÓN SANITARIA

El tercer problema con una mayor incidencia en Navarra (4,3% de los hogares) se refiere a las demoras en el acceso a la atención sanitaria por parte de personas con enfermedades graves o crónicas. “Ha tenido una evolución desfavorable, ganando prácticamente tres puntos porcentuales desde 2018. También presenta una incidencia algo mayor que en el conjunto de España (3,1%, en 2024)”. 

DEPENDIENTES SIN APOYOS 

El informe destaca la evolución también “desfavorable” del número de hogares con personas dependientes que no reciben el apoyo que precisan para las actividades de la vida diaria. El problema afecta al 1,3% de la población navarra y ha crecido “sustancialmente” desde 2018, cuando afectaba al 0,4%. La evolución ha sido la contraria al ámbito nacional, donde ha descendido desde el 1% al 0,6%. 

Por último, en relación con la inseguridad alimentaria, ésta es “algo menor” en Navarra que la media nacional y ha aumentado en ambos territorios aproximadamente al mismo ritmo. 

EVOLUCIÓN "ATÍPICA"

No todos los hogares navarros se han visto afectados de igual manera por el empeoramiento de estos parámetros. “El porcentaje de hogares en integración precaria afectados ha crecido mucho (11,1 puntos) y ha aumentado aún más entre los hogares en exclusión moderada”. En cambio, se ha reducido “marcadamente” (16,7 puntos) entre los hogares en exclusión severa, una evolución “totalmente atípica” en el contexto español. Esto hace que en Navarra en torno a una cuarta parte de los hogares en integración precaria y casi la mitad en exclusión moderada refieran dificultades, porcentajes muy superiores a los del resto del país. En cambio, y aunque como en el resto de España los hogares en exclusión severa se vean especialmente afectados (60%), la prevalencia es notablemente menor que en el contexto nacional (69,2%). 

Se duplican los pacientes crónicos que no reciben asistencia médica

La cobertura sanitaria en Navarra es prácticamente universal. Sólo el 0,4% de la población declara no tener acceso a ningún tipo de cobertura, un problema que se eleva hasta el 2% de la población en exclusión. 

Desde 2018, sin embargo, se aprecia que el uso de seguros privados se ha ido extendiendo entre el conjunto de la población, en la inmensa mayoría de los casos en combinación con la sanidad pública. Aunque las tasas de acceso a seguros privados siguen siendo todavía inferiores al conjunto del país, el crecimiento en estos años ha sido mayor: la cobertura sanitaria privada se ha duplicado, pasando del 4,1% al 8,1%.

Como es lógico, la población integrada accede en mucha mayor medida a los seguros privados en comparación con quienes se encuentran en exclusión. En Navarra un 9,3% de la primera tiene seguro privado, frente al 2,5% de los que se hallan en exclusión. 

Pese a la casi universalidad de la cobertura sanitaria, las necesidades no siempre están cubiertas al 100%. En Navarra hay un 9,9% de la población que tiene diagnosticada alguna enfermedad grave o problema de salud crónico, deficiencia o discapacidad que no recibe asistencia para ese problema de salud. La tendencia respecto a 2018 “no resulta alentadora”, ya que el indicador ha crecido ligeramente en España (del 7,1% al 8,6%) mientras se ha duplicado en la Comunidad foral (del 4,5% al 9,9%). 

LISTAS DE ESPERA 

El informe identifica las listas de espera o las dificultades en el acceso a la sanidad pública como “una amenaza para la universalidad” de ésta. Así, casi el 11% de la población navarra y en torno al 20% de las personas con necesidades de atención específicas afirman haber buscado atención médica en el sector privado derivado de ello. En el caso de las personas en exclusión, sólo un 4% ha hecho uso de la red privada. 

En cuanto a tratamientos concretos, los odontológicos son los que más necesidades no cubiertas presentan: casi el 15% de la población no se los puede permitir. Las gafas y los audífonos no están al alcance del 10%, mientras que las necesidades no atendidas en salud mental se han más que duplicado desde 2018, pasando del 3,6 al 7,3.

Exclusión y salud mental, una relación "compleja y bidireccional"

La relación entre enfermedad mental y exclusión social es “compleja y bidireccional”. El 5,3% de la población navarra afirma haber sido diagnosticada con algún trastorno de salud mental que se mantiene en la actualidad y un 4,2% adicional señala que el problema ya se resolvió. En conjunto, “los datos ponen de manifiesto que la exclusión social tiene un impacto considerable en la salud mental de la población”.

Sin embargo, a diferencia de a nivel nacional, en Navarra los problemas de salud mental se concentran más en la población en situaciones de precariedad o en exclusión moderada y no tanto en la que se encuentra en exclusión severa. El informe Foessa aporta una explicación: “Este resultado podría estar relacionado con el hecho de que la exclusión social tiene, en general, una prevalencia reducida en Navarra y se trata, además, de un grupo muy joven en comparación con el conjunto de las personas en exclusión severa en España, un estrato de población que tiene prevalencias más bajas de problemas mentales”. 

Sin perjuicio de lo anterior, “se aprecia claramente que la exclusión severa afecta particularmente al bienestar subjetivo de la población, de manera que hasta una de cada cuatro personas en esta situación declaran que su estado de ánimo ha empeorado recientemente, más del doble que entre la población en plena integración”.

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