Salud pública

Salud deja en manos de los alcaldes abrir las piscinas aun sin cumplir la normativa

Un cambio en la declaración responsable lleva a reabrir recintos cerrados

Vecinos de distintas generaciones posan en la piscina de su pueblo, Igúzquiza, vacía para su pesar este verano
AmpliarAmpliar
Vecinos de distintas generaciones posan en la piscina de su pueblo, Igúzquiza, vacía para su pesar este veranosonia salsamendi
Vecinos de distintas generaciones posan en la piscina de su pueblo, Igúzquiza, vacía para su pesar este verano

CerrarCerrar

María Puy Amo

Publicado el 17/07/2026 a las 05:00

El fin de las moratorias y la entrada en vigor del decreto que regula las piscinas en Navarra continúa marcando la campaña en el ecuador de julio. Salud ha dejado en manos de los alcaldes mediante la firma de una declaración responsable la decisión sobre la apertura aunque no se cumpla la totalidad de la normativa exigida en cuanto a las condiciones higiénico-sanitarias y de seguridad.

La práctica totalidad de las 272 instalaciones de la temporada de 2025 se encuentran en funcionamiento tras haber presentado en Salud Pública la documentación necesaria para entrar en servicio. No lo hace Igúzquiza, que mantiene su postura desde el principio, pero sí Bera, que ha decidido abrir finalmente después de haberse modificado uno de los puntos de ese documento. En lugar de “declara que la instalación cumple con los requisitos establecidos en el Decreto Foral 86/2018” se ha cambiado por “declara que se adecúa a la normativa vigente”. Es decir, al decreto aprobado en 2018 para adaptar la legislación anterior, de 2003, a las distintas normas que se habían ido sucediendo desde entonces.

Fin a las moratorias

Desde la Sección de Sanidad Ambiental, se indica que no es algo que hayan inventado este verano puesto que las moratorias se han ido sucediendo durante 20 años, desde que se aplicó la primera en 2006. ¿Por qué entra en vigor ahora? Llega un punto -exponen- en el que los servicios jurídicos valoran que no se puede estar siempre con sucesivos aplazamientos y se toma la decisión con “el objetivo de preservar la salud y la seguridad de los usuarios”. En un primer momento, el plazo para adecuarlas, se fijó el 1 de enero de 2025, un margen ampliado luego siempre que los requisitos que no cumplen la normativa -principalmente de depuración y de diseño- no comprometieran un funcionamiento con garantías.

¿Qué ha ocurrido con la declaración responsable? Los representantes de Igúzquiza trasladaban al Parlamento recientemente sus motivos para no firmarla. ¿Cómo -se preguntaban- hacerlo sabiendo que no cumplen la normativa? ¿Con qué responsabilidad pueden suscribir así un documento público? Para ellos, ese matiz introducido por Salud no cambiaba las cosas puesto que, en cualquier caso, se les seguía pidiendo asumir una responsabilidad que no les correspondía.

Desde Salud Pública, se defiende este procedimiento. “Las piscinas siempre han abierto con una declaración responsable”, señalan sobre un sistema con una contradicción este año: que las condiciones bajo las que se suscribe no son ya las de una moratoria sino que existe ahora un decreto en vigor bajo el que se debe funcionar. Desde la misma sección ponen en valor las piscinas de localidades pequeñas pero insisten en la obligación de garantizar sus óptimas condiciones para la salud.

Para futuras temporadas, la solución será que los titulares vayan adaptándolas poco a poco y optando a las líneas de financiación porque la normativa debe cumplirse. “El procedimiento de Salud sigue siendo el mismo. Sanidad Ambiental realizará como en otras temporadas inspecciones programadas entre las piscinas que hayan presentado declaración responsable de funcionamiento. Si se detectasen inadecuaciones a la norma se procederá a la evaluación del riesgo que ello supone y se propondrá en su caso la apertura del correspondiente expediente sancionador”, subrayan.

Según datos de Salud Pública, en verano 2025 abrieron 272 instalaciones de baño en Navarra. De ellas, 164 fueron de tipo 1 (las de uso colectivo de titularidad municipal, clubes deportivos). A la categoría tipo 2 pertenecían 31 (piscinas como servicio complementario de otra actividad principal, entre ellas campings, hoteles, terapéuticas en centros sanitarios). Y a las de tipo 3 (uso privado en comunidades de propietarios, casas rurales, colegios mayores), 77.

En Igúzquiza, este año el calor pesa mucho más

Con termómetros a 40 grados, el calor está pesando mucho más en Igúzquiza sin su piscina de siempre. La que desde 1981 alegra sus vacaciones se queda cerrada . El malestar es compartido en el pueblo, que mira con impotencia el vaso vacío rodeado de un césped cuidado. Una zona verde que sí puede utilizarse junto a las duchas y el bar.

El veterano Ignacio Galdeano lo expresa en forma de jota. “Pido a las autoridades, no nos hagan la puñeta, pensad en los lugareños, dejad la piscina abierta”, decía la que preparó para acudir al encuentro con este periódico junto a otros muchos habitantes de este pequeño concejo. La sensación de que algo importante las falta es compartida. “Tristeza no, lo siguiente”, expresaba Mari Paz García junto a un grupo de vecinas fijas de as partidas de parchís en este bar, el único existente. Maite Martínez de Morentin, otra de las asiduas, decía que se ha perdido el alma del pueblo, El club social de distintas generaciones donde disfrutaron sus hijos y lo hacen ahora los nietos de muchos de los presentes. “No entiendo, y esa es ya mi opinión particular, una norma así. No puede ser lo mismo una piscina con 300 abonos que otra con 5.000 y nunca hemos tenido problemas”. Pesa su falta en los jóvenes. 

En grupos como el que forman las primas y amigas Clara Esquíroz, Andrea Villar, Henar Villar, Amaia Maeztu, Maika Vergara y Sofía Villar. Cuentan que han crecido en el recinto de baño, donde han compartido todos los veranos desde su infancia. Ahora, se han comprado piscinas para sus casas donde al menos pueden refrescarse por las mañanas, cuando sus padres trabajan y les resulta difícil desplazarse a otras localidades con estas instalaciones abiertas. Es al mismo tiempo una manera de no dispersarse. “Desde pequeñas veníamos aquí y por lo menos nosotras ya tenemos la cuadrilla hecha. Pero los más pequeños no van a poder juntarse con los de su edad sin este punto de encuentro”.

Madre de dos adolescentes, Maite González ha sido testigo de esos lazos que nacen los días de verano. Ahora, como otras vecinas, hace equilibrios para llevar a su hija a las piscinas cercanas donde acuden sus amigas y hacer lo mismo con su hijo pero a otra localidad. “Vinimos a vivir aquí entre otras cosas por el servicio de las piscinas. Aquí nos criamos nosotros y aquí se han criado ellos. Así se cohesiona un pueblo . Porque ya resulta bastante difícil el invierno”, relata desde una localidad que tiene en Labeaga el tramo de río más próximo. Cercano pero lleno de maleza y poco adecuado para el baño En el bar Mari Cruz Pérez de Urabain, la joven de la localidad que ha asumido su gestión hace un mes se siente desolada al ver la piscina vacía aunque agradecida a sus vecinos porque, sobre todo los fines de semana siguen yendo y compensan así al menos el resto de los días. Lo siente también José Mauleón, al frente del concejo cuando la piscina se construyó, “Fue muy difícil, con mucha burocracia. Después de tanto sacrificio, ahora esto”.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora