Salud pública
Bera abre sus piscinas este lunes
Pendiente de la rúbrica de arquitectos a mejoras introducidas, el ayuntamiento se acoge un cambio de las últimas semanas en la documentación exigida para una apertura “provisional” de dos vasos


Publicado el 17/07/2026 a las 05:00
Para las cinco de la tarde, una explanada de piedras, en un recodo del Bidasoa, “se llena de gente”. Es hábito en días en que el mercurio se dispara hasta rozar los 40 grados. La superficie de cantos rodados, donde antes hubo una presa, ha pasado a convertirse en una playa, con las toallas tendidas y el deseo unánime de darse un chapuzón con el que sobrellevar el sofoco. “De Endarlatsa hasta Bera, no hay un tramo de río sin gente”. El comentario brotó semanas atrás, con las piscinas cerradas en Bera por no ajustarse a la normativa técnica y sanitaria de Salud Pública vigente. Pero, de un mes a esta parte, los cambios obrados en la documentación exigida abocó al ayuntamiento a sondear la posibilidad de reapertura.
Lo hizo con un primer contacto con arquitectos “para analizar cuáles debían ser las adaptaciones mínimas para garantizar la salud y seguridad de las personas usuarias, a pesar de seguir teniendo pequeñas deficiencias en la instalación y no cumplir al cien por cien la normativa”. Así lo reconoce el propio consistorio, pendiente de la rúbrica final a las mejoras introducidas, entre ellas, la instalación “de un vallado perimetral, la aplicación de un antideslizante, la apertura de los vasos de chapoteo y grande, la puesta a punto de sistemas de depuración y bombeo y un plan autocontrol o de autoprotección”, según el alcalde, Aitor Elexpuru (EH Bildu).
El visto bueno de los arquitectos servirá para que pueda firmarse la ‘Denominación responsable’, requisito necesario y que ha sido modificada con un matiz nada baladí: “Declaro que la instalación se adecúa a la normativa vigente” y no –como se decía hasta ahora– al decreto foral específico de control y obligaciones.
La nueva perspectiva abre un nuevo escenario a la villa, con cerca de 4.000 habitantes, imposible de concebir hace mes y medio. “Es algo que veíamos venir desde el decreto de 2018. Íbamos haciendo pequeñas inversiones para conseguir cada año el permiso de apertura, pero este año no se podía. Nuestra piscina es una piscina vieja que exige adecuarse a la normativa. Y hacerlo, exige un dineral”. Así lo reconocía semanas atrás el gerente de la sociedad municipal Sastrako Kirol Zerbitzuak, Joshe Viela Urtasun. De hecho, en un primer momento, según la información recibida, tan pronto como el Gobierno foral anunció el fin de la moratoria del acondicionamiento de las piscinas, advirtió de “las graves consecuencias” de su incumplimiento. “En esas condiciones no pudimos correr el riesgo de abrir por no sufrir sanciones graves”, señala en un comunicado el consistorio.
Con el cambio de las últimas semanas, se expone a sufrir una multa pero menor, al igual que otros años, tras la inspección que compruebe el cumplimiento o no de todos los requisitos señalados en el decreto en vigor. En esta tesitura, el equipo regidor municipal y los técnicos afirman que durante todo el año han dirigido sus esfuerzos a abrir las piscinas y a “pensar en unas nuevas”. Su idea es construirlas en la parte posterior del instituto de Toki Ona, con un coste de 700.000 euros.
MEDIDAS SUSPENDIDAS
Cuando su primer intento de apertura se vio frustrado en un pueblo con 600 abonados de media anual en la temporada de baño de verano, según el concejal de Deportes, Ángel Pombar Sáinz, se diseñaron tres medidas.
Una de ellas fue el ‘BiziTropela’, un sistema de acompañamiento en bicicleta ideado para menores de 11 a 15 años por la Vía Verde del Bidasoa hasta las piscinas de Lesaka. La segunda, la puesta a disposición de los mayores de 65 años años del coche eléctrico municipal, Karkarkcar, con conductor. Y, la tercera, una ayuda, equivalente al abono de temporada de Bera, para las piscinas de Lesaka, Igantzi o Etxalar. En el nuevo panorama de apertura este lunes, “esas acciones se suspenden y no se aplicarán en adelante”.
