En primera persona

Padre e hijo navarros buscan supervivientes entre los escombros del doble terremoto de Venezuela

José Crespo  Martínez, técnico en emergencias sanitarias de 57 años, y su hijo Ekaitz Crespo Merino, de 19 y futuro estudiante de Enfermería, forman parte del equipo de especialistas de la ONG Intervención, Ayuda y Emergencias (IAE) desplazado a la zona cero, donde trabajan a contrarreloj entre los cascotes de edificios derrumbados con perros de rescate

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José Crespo y su hijo Ekaitz, en la segunda fila, tercero y cuarto por la derecha, en la zona cero del doble terremoto, tras una jornada de trabajo entre los escombros en la búsqueda de supervivientesfoto cedida por la ong iae
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Iván Benítez

Actualizado el 03/07/2026 a las 11:29

José Crespo acababa de terminar una guardia de 24 horas como técnico de emergencias sanitarias en Navarra cuando las primeras noticias del terremoto de Venezuela irrumpieron en la radio de su coche. Antes incluso de pasar por casa, ya había contactado con los responsables de la ONG Intervención, Ayuda y Emergencias (IAE) para valorar una posible movilización.

"Empecé a escuchar las noticias por la radio y enseguida comenzamos a buscar opciones de vuelo. Cuando terminé la guardia y llegué a casa, la organización me dijo que teníamos que salir hacia Madrid en menos de una hora", recordaba este miércoles por teléfono, con grandes dificultades para mantener la comunicación.

Se reunió con su hijo Ekaitz, de 19 años, y juntos emprendieron el viaje. El equipo partió el 27 de junio y estaba integrado por once voluntarios procedentes de las delegaciones de Valencia, Galicia, Melilla y Navarra, además de tres perros de rescate. El contingente contaba con autonomía logística y material propio, un requisito imprescindible para poder operar sobre el terreno.

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Miembros de la Ong IAE con rescatistas venezolanos Con casco blanco, Miguel Montero responsable del grupo español cedida por la ong iae
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Crespo lleva casi veinte años formando parte de IAE. Su vinculación con la organización comenzó casi por casualidad, durante unas jornadas de formación celebradas en Valencia. Para Ekaitz, futuro estudiante de Enfermería, esta misión supone su primera intervención en una crisis humanitaria tras meses de preparación.  "Fuimos un grupo de gente de Navarra a unas prácticas en el campo de entrenamiento de la ONG. Nos gustó la forma de trabajar y decidimos unirnos".

En la actualidad, Navarra cuenta con varios voluntarios de la organización, aunque carece de unidad canina propia y de convenios que faciliten los entrenamientos. Por ello, el equipo se desplaza una vez al mes a Valencia para entrenar junto al resto de compañeros. 

"Aquí no tenemos perros ni mucho material. Los compañeros organizan entrenamientos semanales con las unidades caninas y una práctica mensual de rescate. Nosotros bajamos porque, además de entrenar, sirve para convivir, conocernos mejor y trabajar todos con los mismos procedimientos. Al final, un equipo de rescate tiene que funcionar como una maquinaria perfectamente engrasada".

Fotos de los destrozos tras los fuertes terremotos en Venezuela
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Edificios a punto de caer en VenezuelaEFE
Fotos de los destrozos tras los fuertes terremotos en Venezuela

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UN TERREMOTO DIFERENTE

La experiencia acumulada en otras catástrofes hizo que Crespo esperara encontrar un escenario muy distinto al aterrizar en Venezuela. Este es el quinto gran terremoto en el que participa y reconoce que la primera impresión le sorprendió. "Lo que más me llamó la atención fue que la destrucción no era generalizada. Normalmente, cuando sobrevuelas la zona cero, ves un país completamente devastado. Aquí no fue así. Había mucha afectación, pero concentrada en zonas muy concretas. No era una destrucción total como la de otros terremotos".

Horas después de llegar comenzaron a trabajar en La Guaira, una de las zonas más castigadas. Los responsables del operativo internacional les asignaron sectores en los que todavía no habían intervenido equipos acreditados por INSARAG, las unidades de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) certificadas por Naciones Unidas.

Desde entonces han inspeccionado edificios con perros de búsqueda, equipos electrónicos de escucha y cámaras de inspección. Hasta este miércoles no habían localizado supervivientes, aunque sí habían identificado varios cuerpos para facilitar su posterior recuperación.

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Voluntarias de la ONG IAE utilizan equipos de escucha y cámaras para inspeccionar el interiorcedida
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BÚSQUEDA EDIFICIO A EDIFICIO

Cada jornada comienza en el puesto de mando. Allí se distribuyen las zonas de trabajo y los equipos reciben los sectores que deberán inspeccionar.

"Nos asignan un sector, nos trasladan hasta allí y empezamos edificio por edificio. Lo primero es recopilar información: cuántas plantas tenía el inmueble, cómo era su estructura y cuántas personas podrían seguir desaparecidas".

Después se activa el protocolo internacional. "Primero trabajan los perros, porque tienen una capacidad extraordinaria para detectar el olor humano entre los escombros. Después confirmamos o descartamos los indicios con equipos de escucha y, si es necesario, introducimos cámaras para inspeccionar el interior. Cuando terminamos, marcamos el edificio siguiendo el protocolo internacional y pasamos al siguiente".

En ocasiones, la búsqueda se centra en puntos muy concretos. "Hay veces que nos indican un apartamento específico porque la familia sabe que una persona estaba allí o porque consiguió contactar con ella poco después del terremoto. En esos casos concentramos todos los esfuerzos en esa zona".

Miguel Montero, responsable del grupo de rescate desplazado a Venezuela, describe un escenario de enorme complejidad.
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Miguel Montero, responsable del grupo de rescate desplazado a Venezuela, describe un escenario de enorme complejidad.Cedida
Miguel Montero, responsable del grupo de rescate desplazado a Venezuela, describe un escenario de enorme complejidad.

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LAS RÉPLICAS, EL MAYOR RIESGO

El trabajo no se detiene. Los equipos se relevan para mantener activas las labores de búsqueda durante las 24 horas del día. El mayor peligro son las posibles réplicas sísmicas, aunque Crespo insiste en que la seguridad del equipo siempre prevalece.

"Lo más peligroso sería que nos sorprendiera una réplica dentro de un edificio, pero, de momento, no hemos vivido ninguna situación complicada. Además, trabajamos con un arquitecto que evalúa continuamente la estabilidad de las estructuras y determina hasta dónde podemos entrar. El riesgo forma parte de este trabajo, pero no somos unos suicidas. Lo primero siempre es nuestra seguridad".

Miguel Montero, responsable del grupo de rescate desplazado a Venezuela, describe un escenario de enorme complejidad.

"La zona del epicentro es todo destrucción. Hay edificios colapsados a ambos lados de las calles y bloques residenciales completamente derrumbados. Estamos ante un gran terremoto".

El grupo de la ONG IAE, con los dos navarros, el día que partieron a Venezuela.
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El grupo de la Ong IAE, con los dos navarros, el día que partieron a Venezuela.Cedida
El grupo de la ONG IAE, con los dos navarros, el día que partieron a Venezuela.

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Su prioridad sigue siendo localizar personas con vida. "Las primeras 72 horas son las horas de oro. Después, las probabilidades disminuyen mucho, aunque todavía pueden aparecer supervivientes si las condiciones bajo los escombros lo permiten".

Montero reconoce que uno de los mayores desafíos es gestionar la frustración cuando las búsquedas no ofrecen el resultado esperado.

"Todos queremos sacar personas con vida, pero no siempre es posible. Aun así, nuestro trabajo también consiste en identificar riesgos, localizar cuerpos y aportar información precisa a los responsables del operativo".

Pese al desgaste físico y emocional, la motivación permanece intacta. "Te levantas cada mañana con la ilusión de encontrar a alguien con vida. Estamos agotados, pero seguimos igual de motivados".

Crespo comparte esa visión y asegura que la experiencia ayuda a afrontar situaciones tan extremas. "La primera salida siempre es la que más impacta. Después aprendes a gestionar emocionalmente todo lo que ves. Casi todos venimos del mundo de las emergencias y eso te da herramientas, aunque, si algún compañero necesitara apoyo psicológico al regresar, sería algo completamente normal".

Ekaitz Crespo Moreno, en primer plano.
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Ekaitz Crespo Moreno, en primer planocedida
Ekaitz Crespo Moreno, en primer plano.

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SOLIDARIDAD EN MEDIO DE LA DEVASTACIÓN

Entre la destrucción hay una imagen que tanto José como Ekaitz aseguran que no olvidarán: la actitud de la población venezolana. "Es impresionante. Necesitan absolutamente de todo y, sin embargo, no dejan de ofrecernos comida y agua. Son personas muy agradecidas, muy colaboradoras y con una enorme capacidad para ayudar incluso cuando ellas mismas lo han perdido casi todo".

Mientras tanto, el balance de la tragedia sigue agravándose. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, informó de que el número de españoles fallecidos asciende a 26, mientras que 150 permanecen desaparecidos y doce continúan bajo los escombros. Las autoridades venezolanas situaban este martes el balance provisional en 1.943 muertos, 10.571 heridos y 6.461 personas rescatadas.

Después de dos décadas en IAE, Crespo tiene claro que participar en una misión internacional exige mucho más que voluntad. "Esto no consiste en apuntarse a una ONG y salir al día siguiente. Hace falta muchísima formación, años de preparación y trabajar siempre con los mismos compañeros hasta conseguir que el equipo funcione de forma coordinada. En Navarra somos un grupo pequeño, pero muchos llevamos más de veinte años trabajando juntos. Esa experiencia compartida marca la diferencia cuando llegas a una catástrofe como esta".

Ekaitz, en un fotograma de un vídeo sacado a su llegad a Venezuela.
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Ekaitz Crespo, en un fotograma de un vídeo sacado a su llegado a Venezuelacedida
Ekaitz, en un fotograma de un vídeo sacado a su llegad a Venezuela.

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LA OTRA CARA DEL RESCATE

Ainhoa Merino, mujer de José Crespo y madre de Ekaitz: "Aunque sabes que están preparados, la preocupación siempre existe" 

Ainhoa Merino estaba de guardia cuando recibió la llamada. Su marido, José Crespo, y su hijo Ekaitz acababan de entrar en prealerta para viajar a Venezuela. Horas después ya estaban camino de Madrid para incorporarse al operativo internacional de rescate.

"Me llamaron y me dijeron que estaban los dos en prealerta. Y se fueron". Enfermera de profesión, conoce bien el mundo de las emergencias. Aun así, reconoce que esta misión tiene un componente especial. Es la primera vez que Ekaitz participa en una crisis humanitaria. "Aunque él está entrenado y preparado, siempre sientes algo de preocupación. Pero sé que el grupo lo cuida y lo arropa. Lo conocen bien de los entrenamientos", explicaba el miércoles por la noche.

Para ella, la vocación de su hijo no ha sido una sorpresa. Ha crecido viendo el trabajo de sus padres y compartiendo ese compromiso con las emergencias. "Lo ha mamado en casa desde pequeño. Un escenario como el de Venezuela es el mejor lugar para empezar. Además, va con su padre. Allí aprenderá mucho".

Merino también deja claro que la preparación del equipo es constante. Una vez al mes se desplazan a la Comunidad Valenciana, donde entrenan en un recinto diseñado para simular edificios derrumbados. "Trabajan en una zona preparada de escombros. Aprenden a asegurar estructuras, encontrar cuerpos, garantizar una extracción segura y realizar las labores de movilización".

Si algo le preocupaba antes del viaje no era el trabajo de rescate, sino el contexto en el que iban a desarrollar la misión. "Me daba un poco de miedo la inseguridad, porque Venezuela ya es un país complicado en ese sentido. También me preocupaban las posibles réplicas". Sin embargo, las noticias que recibe de ambos le trasladan una imagen muy distinta de la población local. "Me cuentan que se han encontrado con gente muy agradecida".

La implicación con las emergencias es una constante en la familia. José es técnico de emergencias. Ainhoa, enfermera. Ekaitz estudiará Enfermería. Incluso el hijo menor del matrimonio, Oihan (14 años), apunta maneras. "También sigue la estela familiar". Ahora la familia solo espera el regreso. Si no hay cambios de última hora, la previsión es que José y Ekaitz aterricen en Madrid el sábado.

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El grupo regresará a España este fin de semanacedida
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