Pediatría
Expertos de la Clínica Universidad de Navarra explican cómo alimentar a los bebés de hasta seis meses de vida con productos distintos de la leche o fórmula
Los especialistas recuerdan que los primeros meses son decisivos para el desarrollo del niño y recomiendan seguir unas pautas concretas para incorporar nuevos sabores y texturas de forma segura


Actualizado el 23/06/2026 a las 08:15
La alimentación durante los primeros meses de vida es uno de los aspectos que más dudas genera entre los padres. Saber cuándo es el momento adecuado para incorporar nuevos sabores y texturas, así como conocer qué pautas deben seguirse para garantizar un crecimiento saludable, son cuestiones frecuentes en las consultas pediátricas.
Los especialistas recuerdan que esta etapa resulta fundamental para el correcto desarrollo del niño. Además de cubrir sus necesidades nutricionales, las primeras experiencias con los alimentos influyen en la adquisición de hábitos saludables y en la evolución de funciones como la deglución o la percepción del gusto y el olfato. Además, una experta aconseja iniciar la retirada del chupete al año de vida para evitar alteraciones en el maxilar.
Los expertos de la Clínica Universidad de Navarra explican que, a partir de los cuatro o seis meses de vida, puede iniciarse la denominada alimentación complementaria, es decir, la incorporación progresiva de alimentos distintos de la leche materna o de fórmula. No obstante, insisten en que estos productos deben complementar y no sustituir a la leche, que debe seguir aportando al menos medio litro diario para asegurar una adecuada ingesta de calcio.
Lo primero: cereales, frutas y verduras
Entre los primeros alimentos que pueden introducirse se encuentran los cereales, una importante fuente de energía gracias a su contenido en hidratos de carbono complejos. Los especialistas recomiendan ofrecerlos con cuchara cuando el bebé continúa con lactancia materna y recuerdan que las preparaciones comerciales deben cumplir los estándares de calidad establecidos por los expertos.
Las frutas y las verduras también desempeñan un papel esencial en esta etapa. Las primeras aportan vitaminas, minerales y fibra, mientras que las segundas pueden administrarse en forma de purés caseros, evitando añadir sal. A medida que el niño desarrolla su capacidad de masticación y deglución, las texturas deben adaptarse progresivamente para facilitar la aceptación de nuevos sabores.
La carne y el pescado pueden incorporarse posteriormente de forma gradual, proporcionando proteínas de alta calidad y minerales como el hierro. Los especialistas recomiendan introducir cada alimento por separado y esperar varios días antes de añadir uno nuevo para detectar posibles intolerancias o reacciones adversas.
Desde la Clínica Universidad de Navarra subrayan que no es recomendable añadir sal durante el primer año de vida y recuerdan que cualquier cambio en la alimentación del bebé debe hacerse siguiendo las indicaciones del pediatra. Los endocrinólogos alertan del aumento del hígado graso en niños y jóvenes debido al incremento de la obesidad infantil. Por eso una correcta alimentación complementaria contribuye a sentar las bases de unos hábitos saludables que acompañarán al niño durante su crecimiento.
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