Tragedia en Elgoibar
Dos unidades rotas por el dolor: "Era un grupo con un altísimo sentimiento de unidad"
Excompañeros de los cinco agentes de la Policía Foral fallecidos les recuerdan y explican qué labor desempeñaban en el cuerpo autonómico


Publicado el 05/06/2026 a las 05:00
La División de Intervención de la Policía Foral está compuesta por algo más de 70 agentes. Estaba capitaneada por el comisario Mintxo Sola, que sustituyó en el puesto a Miguel Ángel Vicente. Se subdivide a su vez en dos grandes áreas, el GIE (Grupo de Intervenciones Especiales), con 12 agentes. Dos de ellos eran Miguel Crespo y Miguel D’Entremont. Era el grupo de vanguardia, la unidad de respuesta rápida para las situaciones más complicadas.
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El Grupo de Intervenciones Especiales es la unidad táctica de la Policía Foral, adscrita a la División de Intervención. Se creó en el 2006 y tiene encomendadas funciones altamente especializadas como la liberación de personas secuestradas, la reducción o neutralización de integrantes de bandas armadas o terroristas, grupos armados o delincuentes poderosos, la apertura y entrada en lugares utilizados por componentes de bandas terroristas o grupos de delincuencia organizada, y la ejecución de dispositivos de protección de personas y bienes que requieran una especial cualificación, entre otras.
La finalidad del grupo es ofrecer una respuesta inmediata ante cualquier incidente crítico o requerimiento urgente, por lo que la disponibilidad y localización de las y los componentes del GIE es permanente. Además del GIE, la División de Intervención estaba integrada por otros cuatro grupos operativos de Intervención, en los que prestaban servicio Jesús Vidaurreta y Juan Domínguez. Cada uno de estos cuatro subgrupos cuenta con una quincena de agentes. “Son policías especializados, con materiales específicos, y cuya función principal es la de activarse en materias como el orden público, a medio camino entre una patrulla de Seguridad Ciudadana y el GIE.
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Miguel Ángel Vicente destacaba el dolor por el mazazo en un grupo “con un altísimo sentimiento de unidad”, por lo que la noticia les ha golpeado especialmente. Entre otros, uno de los recuerdos que él rescata es el del apoyo que le dio Jesús Vidaurreta durante el operativo llevado a cabo en agosto de 2018 con motivo del desalojo del gaztetxe Maravillas en Marqués de Rozalejo. El edificio estuvo okupado durante 11 meses y hubo 22 detenidos tras la intervención. “Jesús me dio soporte”.
Sin poder evitar emocionarse en varias ocasiones durante la conversación, Alain Valverde, ya jubilado, recibió la noticia de la muerte de los 5 agentes a través de un grupo de whatsapp integrado por miembros y exmiembros del GIE. “Oye, ¿sabéis algo de estos?”, preguntó alguien. La falta de respuesta positivo confirmó el peor presagio. “Es durísimo. Lo estamos repitiendo todos, pero es que el valor humano de esta gente era excepcional”. Valverde ha compartido con ellos recorrido profesional durante más de dos décadas. En 2001, de la mano de Miguel Sánchez Trueba (jefe de Policía Foral entre 1997 y 2004, fallecido en 2013), se creó la División de Intervención, que él dirigía. “Eran años todavía muy duros para ser Policía en Navarra, una comunidad pequeña, con el terrorismo, con insultos, con vejaciones, con ataques como el que incendió nuestro furgón durante una noche electoral.
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Exceptuando al más joven, a D’Entremont, los otros cuatro han formado parte de este grupo junto a mí y todos reunían las cualidades que aglutinan a estos agentes: humanidad, lealtad, valentía y honor. Se entregaban sin pedir nada a cambio, sin ir equipados, que al por principio no teníamos ni materiales, íbamos en furgonetas Picasso...”. El 31 de marzo de 2023, con motivo de su jubilación, recordaba a varios de ellos despidiéndole con una formación en el patio.
El dolor por lo ocurrido no empañaba las ganas de homenaje de alguno de sus compañeros. "¡Qué injusto. Mintxo era el policía perfecto, Jesús, el más trabajador, amante de la Policía Foral, Miguel Crespo, siempre con la sonrisa, Miguel D’Entremont, el futuro de la Policía Foral y Juan Domínguez, un tío callado pero súper efectivo, digno de todos los elogios”, suscribía uno de sus compañeros.