Cooperación Internacional
Malena Sanz, medio año en Abancay (Perú): "He aprendido muchísimo sobre cooperación"
La joven pamplonesa asegura haber recibido en el medio año que ha estado en Abancay (Perú) “una gran lección de vida”


Publicado el 19/04/2026 a las 05:00
“Aunque vine con pocas expectativas y la mente muy abierta, esta experiencia ha excedido sin duda cualquier idea que podía llegar a tener. Soy muy feliz aquí”. Así de entusiasta se mostraba Malena Sanz Young (Pamplona, 2001) desde Abancay (Perú), donde ha pasado medio año de la mano de la Fundación Rode, aunque ya se encuentra de regreso en Pamplona.
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Hace unas semanas, con el fin de su experiencia ya en el horizonte, explicaba que tenía la sensación de estar “aprendiendo muchísimo sobre cómo funciona la cooperación internacional”. “Y ese era mi objetivo”, subrayaba, además de valorar “la calidez humana y la integración” que ha experimentado. “Está siendo una gran lección de vida”, relataba.
VERLO SOBRE TERRENO
Tras haber estudiado el grado de Relaciones Internacionales con Política en la Universidad de East Anglia (Norwich, Inglaterra), hizo un máster en Desarrollo Global. Así que la convocatoria del Instituto Navarro de la Juventud le pareció “una gran oportunidad” para pisar terreno.
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Aunque en realidad no era la primera vez. “En 2019 ya tuve la oportunidad de viajar a Zambia como voluntaria durante dos meses, pero fue una experiencia completamente diferente”, alegaba. “Fui a través de una organización privada y sentí que, de alguna manera, era más voluntarismo que otra cosa. A nivel individual aprendí mucho, pero no la volvería a repetir de la misma manera. Creo que a menudo organizaciones así perpetúan el síndrome del salvador blanco”, reflexionaba.
La vivencia ha sido completamente distinta esta vez, siempre de la mano de ONG locales y con un abanico amplio de tareas que desarrollar. “Cáritas Abancay, que es la ONG socia de Fundación Rode, ofrece un servicio de ayuda humanitario diario. Cada mañana atendemos a las personas que llegan en busca de productos básicos: alimentos, ropa de abrigo, pañales para adulto, libros y materiales escolar, etc. Detrás de esa atención diaria hay también bastante trabajo de clasificar y organizar productos”.
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Periódicamente, ha acompañado a los trabajadores de Cáritas en sus salidas a distintas comunidades de la región de Apurímac. “Allí la organización desarrolla proyectos centrados en el desarrollo rural sostenible, la seguridad alimentaria, la gestión de recursos naturales”.
En febrero pudo liderar junto a otros compañeros un proyecto de protección de la infancia en situación vulnerable en periodo de vacaciones escolares. “Fue un reto muy grande pero también una experiencia muy gratificante. Especialmente por el impacto tan positivo que tuvo en los niños y niñas”.
La joven recomendaba “absolutamente” a todo el mundo implicarse en este tipo de iniciativas, y animaba a hacerlo “con una mentalidad muy abierta”. También abogaba por “no idealizarla”. “Como en la vida misma, hay momentos buenos y otros que no lo son tanto. Y no siempre es fácil vivir alejada de tu vida, de tus amigos y familia”. Además, instaba a deconstruir “la mirada paternalista y la cierta arrogancia” con la que, desde contextos más privilegiados, miramos al resto del mundo. “Nadie debería acercarse a este tipo de experiencias con la idea de salvar a nadie ni de cambiar el mundo. Uno llega a para aportar, en la medida de lo posible, a un sistema en movimiento, que ya existe, que funciona y que no depende de nosotros para sostenerse”, recordaba.
