Emprendedores
Hamburguesas 'take away' para saborear la calidad en Pamplona
Tras más de cinco años de experiencia en las cocinas, Alejandro Jódar Serrano inaugurará el 24 de abril su restaurante en Pamplona


Publicado el 18/04/2026 a las 05:00
Apasionado de la cocina y con una larga trayectoria en ella, pese a tener 25 años, Alejandro Jódar Serrano (Pamplona, 2000) está a punto de inaugurar el proyecto de sus sueños, una hamburguesería 'take away' (comida para llevar) en el Casco Antiguo de Pamplona.
Este joven, natural de la Rochapea, ha pasado por las cocinas del Artwohl, Ábaco, Les Amis y por la parrilla del Asador Mutiloa. También ha vivido un año en Mallorca como cocinero y ha sido jefe de pastelería en distintos locales. Así que, sobrado de experiencia y con ganas de ofrecer su propio producto, el viernes 24 de abril, a las 20.00 horas, inaugurará Acuatro Burger, un restaurante 'take away' pensado en “la calidad del producto de la zona” y en el “placer de disfrutar la buena comida”.
Siempre supo que lo suyo era la hostelería, por eso estudió el Grado Medio y el Superior de Cocina en Burlada, a lo que se sumaba el apoyo que tenía en casa. “Mi madre siempre ha cocinado muy bien y ha sido mi mentora”, explica Jódar tras el mostrador que estrenará en menos de una semana. Una vez volvió de su estancia en Mallorca, se puso a investigar la manera de crear un concepto gastronómico “diferente” y tras un largo proceso burocrático.
“El modelo 'take away' me ofrece una mayor rentabilidad. Como es un local pequeño, pagaré menos alquiler, y, por el momento, solo tendré un empleado, que me ayudará los días que yo no esté”, cuenta el cocinero.
SALADO Y DULCE
La carta ofrecerá la opción de escoger entre dos hamburguesas: una más clásica, para “los amantes de la carne”, y la que para el dueño es “la perfecta”, que lleva el nombre del local, con bacon y cebolla caramelizada. Pero, si algo las hace especiales, teniendo en cuenta que llevan ingredientes de kilómetro cero, es su precio. La clásica costará 8,5 euros y la Acuatro, valdrá 9,5 euros. A las que acompañarán dos postres elaborados por Alejandro Jódar: una tarta de queso del Roncal y una torrija de chocolate blanco y leche de coco.
“Creo que no hay una hamburguesería en Pamplona que se dedique exclusivamente al 'take away' y eso me permite tener los precios más ajustados”, expone convencido de que su primer negocio tenía que estar ubicado en la capital navarra. “Me gustaría crecer, pero bueno, poco a poco. También me gustaría expandirme si veo que la marca va bien, pero no creo que Pamplona tuviese más cabida para otro local idéntico. Este modelo de negocio es perfecto para los centros de ciudad, tendría que irme fuera”, reflexiona poniendo la vista en el futuro de su emprendimiento.
Como buen cocinero, está contando las horas para abrir sus puertas al público y adentrarse en los fogones de Acuatro, la mejor oportunidad para demostrar sus cualidades gastronómicas. Y no podría haber escogido una mejor ubicación, la calle Espoz y Mina. Implantando así, un modelo innovador en la ciudad: elegir, pedir, recoger y disfrutar donde cada uno lo desee.
POR PURO PLACER
Acuatro ya se ha introducido en las redes sociales (@acuatroburger), las que seguirá alimentando durante estos meses, manteniendo la imagen que Alejandro Jódar ha querido darle desde el inicio: rojo y neón. El local abrirá de lunes a sábado, aunque baraja la opción de añadir los domingos en un futuro. Y una vez se asiente, introducirá la opción de delivery (entrega a domicilio).
Han sido muchos los que ya han tenido la oportunidad de probar la mezcla de sabores que Alejandro Jódar ha diseñado para Acuatro, aunque solo lo han hecho afortunados como amigos o familiares. En cambio, el jueves 23 de abril, tras el concierto de Grecas en Zentral, un conejo repartirá sus hamburguesas por la sala a quienes se lo encuentren. Una manera exclusiva y divertida de dar visibilidad a la apertura.
Ya lo dice Jódar, “lo salvaje no se explica, se muerde”, y así lo demostrará con la apertura de su propio restaurante, en el que demostrará que haber trabajado desde los 18 años en cocinas ajenas, ha merecido la pena.
