Iglesia

Crece el número de personas adultas que se bautizan en Navarra: "Me quiero ir perdonada"

Una de cada diez personas que se inician en el cristianismo tiene más de 7 años, franja que sube, frente a la cifra global de bautizados en descenso

Grupo de personas que serán bautizadas el 4 de abril en la catedral, con el arzobispo Florencio Roselló, el día del Rito de Elección.
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Grupo de personas que serán bautizadas el 4 de abril en la catedral, con el arzobispo Florencio Roselló, el día del Rito de Elecciónirati aizpurua
Grupo de personas que serán bautizadas el 4 de abril en la catedral, con el arzobispo Florencio Roselló, el día del Rito de Elección.

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Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 23/03/2026 a las 08:11

El número de personas adultas que decide iniciarse en el cristianismo crece en Navarra. Una de cada diez personas bautizadas en la diócesis en 2024 tenía más de 7 años. Santiago Cañardo, sacerdote responsable del servicio diocesano para el catecumenado de adultos explica que muchos niños se bautizan cuando se inician en la catequesis de la Primera Comunión. Pero el número de "adultos reales” está creciendo, confirma. Los datos de 2024, los de 2025 aún no están publicados, indican que en Navarra se celebraron 1.885 bautizos. De ellos 1.295 corresponden a personas menores de 1 año; 393 tenían entre 1 y 7 años y 197 son mayores de 7 años. 

El porcentaje de bautizados en el conjunto global de nacimientos desciende, pero en los últimos años sube la franja de los mayores. En 2023, se registraron 13 bautizos de adultos; 19 en 2024, y en 2025, hubo 24.

Este 2026, en el grupo de catecúmenos adultos 39 personas de entre 18 y 59 años y caminos diversos, participaron en el Rito de Elección el 20 de febrero. Fue una ceremonia presidida por el arzobispo Florencio Roselló en Pamplona, en la parroquia de Cristo Rey, y supone el paso previo para los sacramentos de la iniciación cristiana: bautismo, confirmación y eucaristía, que recibirán el próximo 4 de abril en la Vigilia Pascual en la catedral. 

Entretanto, desde hace unos meses asisten a la catequesis, algunos en la parroquia de Cristo Rey, otros en diferentes puntos de Navarra: San Adrián, Sangüesa, Etxarri Aranatz... 

Por primera vez desde que se inició el catecumenado, más de la mitad son españoles, la mayoría navarros, y otros de Barcelona, Alicante, Sevilla y San Sebastián; hay además personas de otros doce países de cuatro continentes.

En la diócesis suscriben que hasta hace unos años el bautizo de personas adultas era residual y con un perfil definido. Ahora ha cambiado, hay jóvenes que se rebelan en un contexto anticatólico, sin miedo al qué dirán. “Ser cristiano hoy es ser antisistema”, acuña uno de los catecúmenos.

SHEILA PFLUCKER: "ME QUIERO IR PERDONADA"

Sheila Liliana Pflucker Segovia, peruana de 59 años, lleva cinco en Navarra
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Sheila Liliana Pflucker Segovia, peruana de 59 años, lleva cinco en NavarraIrati Aizpurua
Sheila Liliana Pflucker Segovia, peruana de 59 años, lleva cinco en Navarra

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Sheila Liliana Pflucker Segovia tiene 59 años, nació en Perú y desde hace casi cinco cuida a una mujer de 98 años en Ilurdotz, concejo de 70 habitantes en el valle de Esteribar donde, “mires por donde mires, solo ves monte” rodeando al puñado de casas que dan forma al pueblo. Está contenta con la familia. “Me tratan muy bien, de hecho, mi madrina es la sobrina de la señora”. Habla de su bautizo en la catedral de Pamplona el 4 de abril, antes de participar en el rito de Elección. “Estoy muy contenta, tengo muchas cosas que decir”, ofrece Sheila unas pinceladas de su azarosa vida. Una amiga que ya estaba en Pamplona le animó a venir. “Mi finalidad era estar dos años, recuperarme económicamente y volver, pero me quedé, aunque me costó acostumbrarme”, explica que “mediante las oraciones” empezó “a sentir un poco de paz en el corazón”. Se interesó por el bautismo y llegó al sacerdote Santiago Cañardo, “un hombre de una empatía infinita”. “Me atrevería a confesarme con él”, concede Sheila y subraya que “el amor a Cristo empieza por ellos”, por los sacerdotes. Menciona a las catequistas, Josune y María, “tan amables”. “Bautizarme a mis años, pensaba, pero hoy estamos aquí y mañana quién sabe y yo me quiero ir perdonada”, repara. Recuerda Sheila que lloraba todos los días, tras las despedidas en las videollamadas con su familia. “Sigo orando, pero no tengo tiempo para ir a la Iglesia, me crié en una familia católica, aunque no son mucho de ir a la Iglesia”.

TXOMIN BAZTÁN RORRES: "CUANDO SABES QUE DIOS EXISTE, CAMBIA TODO"

Txomin Baztan Torres, 25 años, vecino de Zizur
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Txomin Baztan Torres, 25 años, vecino de ZizurIRATI AIZPURUA
Txomin Baztan Torres, 25 años, vecino de Zizur

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Txomin Baztán Torres tiene 25 años y una alegría contagiosa. Natural de Zizur Mayor, se crió en una familia alejada del catolicismo, aunque su padre, bautizado, “se convirtió hace cuatro años”. “Yo pensaba que él estaba loco, he sufrido mucho de pensamientos intrusivos... “, reconoce y explica que un retiro para jóvenes de Effetá, similar al de adultos de Emaús, supuso para él un punto de inflexión. “En Lourdes, hace ya año y medio, en unos ejercicios escuché un podcast sobre las evidencias científicas de la existencia de Dios, el autor, José Carlos González Hurtado, tiene también un libro... Es el presidente de EWTN, la cadena católica más grande del mundo”, apunta. La lectura le aclaró muchas cosas, sostiene. “Cada momento es un regalo, te das cuenta del privilegio que tienes de estar vivo, está claro que la vida no es fácil, pero es bonita y más sabiendo que Dios existe, porque entonces cambia todo. Nunca he sido temeroso para la muerte, pero sé que hay más y no tengo esa ansia de que debo explotar cada instante, vivo más tranquilo, voy a la fábrica y lo agradezco porque tengo una oportunidad que flipas, vivimos en el primer mundo, sí, es así, y no nos damos cuenta de lo afortunados que somos, del orden que tenemos en las calles,.... estamos hoy día en la negatividad de que la vida es una mierda y no considero que es así. ¡Pero para nada!”, subraya convencido.

IVÁN CARRILLO VELA: "VENGO DE UN CONTEXTO TOTALMENTE ATEO"

Iván Carrillo Vela, pamplonés de 26 años
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Iván Carrillo Vela, pamplonés de 26 añosIrati Aizpurua
Iván Carrillo Vela, pamplonés de 26 años

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Pamplonés de 26 años, estudia un grado de desarrollo de aplicaciones multiplataforma y procede de una familia “en un contexto totalmente ateo”. “Es cierto que mi madre viene de una crianza católica y ella es creyente, no practicante, mantiene la fe, creo; el resto de la familia cero, incluso contraria”. “Viví una adolescencia muy alejada de esto y en entornos en los que se veía el cristianismo como el enemigo entre comillas o algo que se había creado para manipular a la gente”, describe. “Cuando llego a los 20 años, más o menos, a parte de ciertas vivencias de la adolescencia hay un momento en que empiezo a plantearme la propia existencia, temas más filosóficos, espirituales, siempre he sido una persona curiosa, de intentar aprender, resolver, empiezo a leer y llego a dar con la tecla. No solo por mi cultura, sino también por la razón, veo que el cristianismo es la verdad. Recibo el don de la fe”, recuerda que “quizás un punto y aparte es un accidente de coche muy fuerte”. “Tocaba en una banda de música y viajando a Lisboa a un festival, a la altura de Salamanca, nos atropelló una furgoneta y tuvimos un accidente muy grave, podíamos haber muerto los cuatro y gracias a Dios estamos perfectamente todos. Fue justo el año después de la pandemia”, describe sentado en un banco de la iglesia, minutos antes del rito que le llevará al cristianismo. “Después de aquello, en la teología encuentro lo que me llena y en compañía de un amigo que estaba en un contexto muy similar, nos conocimos estudiando hace poco más de año y medio, llegué a esta parroquia a hablar con Santiago Cañardo, poco más que diciendo que nos queríamos bautizar mañana. Nos pegamos meses yendo a misa cada domingo a una parroquia diferente. Esta me gusta, quiero bautizarme aquí, con esa inocencia”, sonríe contento por haber pasado “de un entorno en el que no podías hablar siquiera de esto, ni con amigos ni con nadie, a poder expresar, debatir, aprender, enseñar... es increíble”, apunta. “La autorrealización sin Cristo es vanidad, había un vacío que no terminaba de llegar. Evidentemente, la vida no te cambia mágicamente, pero estás tranquilo, estás sereno porque sabes que no estás solo. Sientes paz”, explica. Los domingos le gusta ir a misa a San Nicolás. Por varios motivos: “La iglesia conserva ese misticismo, la madera, el incienso...; me gusta como predica el párroco, César Magaña y a San Nicolás, iba mi abuela...”.

DIANA LÓPEZ SOTA: "QUE MI BEBÉ CREZCA EN EL CAMINO DE DIOS"

Diana López Soto, 28 años, natural de Guatemala,  vive en Navarra desde los 19
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Diana López Soto, 28 años, natural de Guatemala, vive en Navarra desde los 19Irati Aizpurua
Diana López Soto, 28 años, natural de Guatemala,  vive en Navarra desde los 19

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Faltan pocos días para que Diana López de a luz a su primer hijo. Tiene 28 años, nació en Guatemala y llegó a Pamplona hace 9 cuando contaba 19. A trabajar. Sola. Provenía de un entorno “sin límites” y se encontró “en otro mundo”. Lo pasó mal. Cuenta que en la Ciudadela se aferraba a un árbol que ella bautizó como el árbol de las lágrimas. Salía de la casa y me iba a ese árbol, ha sido un camino hiriente para mí, pero ahora me siento muy bendecida”, considera. Actualmente tiene la nacionalidad española, a los cinco años de llegar trajo a su madre, después su padre y a su hermano. La hermana mayor se quedó en Guatemala. Sus padres son creyentes, su padre es católico y su madre pertenece a la iglesia evangélica. “Nunca tuve un enfoque a una sola Iglesia. Mi padre quiso bautizarme cuando yo tenía 11 años, pero mi madre no; luego yo empecé de cero, me alejé de la fe, de la Iglesia y poco a poco fui necesitando estar con mi familia, con Dios, confiar en alguien. Hace dos años empecé a apoyarme en él y ya me siento con hambre de servir, de entregarme y dejar que mi vida sea de Dios”. Recuerda Diana que comenzó a frecuentar parroquias, las más cercanas a su domicilio: Capuchinos, San Miguel, Cristo Rey.... en esta última supo que existía el catecumenado para el bautismo de adultos y decidió iniciar el camino. En él se ha encontrado “con personas con mucha sed”. Te encaminas tú en las cosas de Dios y las cosas vienen por añadidura”, reflexiona. “Estoy esperando un bebé y no quiero que tenga el desenlace que yo tuve, deseo que crezca en el camino de Dios”, explica. Si todo va bien, Eitan habrá nacido para el 4 de abril, día del bautizo de Diana. 

A.T.: "HASTA LOS 18 AÑOS ERA ANTICRISTIANO"

“Nací en un entorno muy ateo, una familia con cultura y respetuosa, pero para ellos la Iglesia es una especie de enemigo. Siempre estuve desde joven en esa creencia y hasta los 18 años, cuando empecé a creer en Dios, era también hace anticristiano.” “A los 18 años coincidió la pandemia con una serie de temas personas y entro, no en una depresión, porque no es diagnosticada, pero sí en un malestar continuo que duró muchos meses y solo pude salir de ese túnel sin luz rezando, poniendo mi esperanza en algo superior”, afirma este joven que prefiere no identificarse. ¿Cómo empieza alguien a rezar de cero? “Es impresionante, es un milagro, estuve muchos meses sin encontrar un sentido a la vida y al final, lo último que me quedaba fue rezar. Por las noches me sentaba en el balcón, miraba al cielo y le decía, Dios, si existes, por favor líbrame de este sufrimiento”. “Ha sido una conversión muy gradual, del ateísmo al agnosticismo más que nada, de una creencia, de que hay un Dios. Más tarde empecé a ir a misa, a aprender el Padrenuestro... diferentes partes del Evangelio y a vivir de otra forma”, sostiene. “En casa no les gustó, aunque tenga 23 años sigo viviendo con mis padres, estoy estudiando y a ellos no les gusta, pero me respetan.... y poco más. Tengo un hermano, pero él no cree y es bastante anticatólico”, admite. “Gracias al catecumenado encontré a personas cristianas como yo y jóvenes. Cuando estás fuera de este entorno no te parece que haya nadie y luego te das cuenta de que hay muchísima gente, gracias a eso, y a los amigos del padrino de un compañero del catecumenado conocí a mucha gente y entre ellos a mi madrina y mi padrino”, concluye.

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