TSJN
Condenado por sacar 149.000 € de la cuenta de un amigo tras su muerte
Iba a ser juzgado este miércoles en Pamplona pero reconoció los hechos y aceptó una condena de 18 meses por apropiación indebida


Actualizado el 18/03/2026 a las 23:14
Un hombre aceptó este miércoles en Pamplona una pena de 18 meses de prisión tras reconocer que extrajo un total de 149.000 euros de la cuenta bancaria de un amigo durante la semana posterior a su muerte. El acusado, que se enfrentaba a cinco años de cárcel, reconoció los hechos en la Sección Primera de la Audiencia Provincial y la sentencia se dictó de conformidad. También fue condenado a devolver la cantidad de la que se apropió, si bien se le reconoció una situación de insolvencia parcial.
El escrito de la fiscal, que pasará a conformar la condena, recoge que el acusado y el fallecido tenían “una estrecha relación de amistad” desde 1961, cuando empezaron a trabajar juntos. Fruto de la confianza generada entre ambos, y dado que este último padecía una enfermedad y tenía dificultades para gestionar su patrimonio, proporcionó al procesado las claves asociadas a una cuenta y una tarjeta, y puso como teléfono asociado el del acusado.
A finales de enero 2018, el titular de la cuenta falleció como consecuencia de la enfermedad. Durante los seis días posteriores, “sin un consentimiento previo”, el acusado utilizó las claves que le había proporcionado para ordenar la venta de una serie de valores titularidad del fallecido. Con el dinero generado, sigue la fiscal, efectuó unas transferencias desde la cuenta de su amigo a una personal. También realizó dos retiradas de efectivo en el cajero. En total, el valor de las transacciones y disposiciones ascendió a un total de 149.000 euros. El escrito de Fiscalía añade que el fallecido no había otorgado testamento, por lo que siete familiares se convirtieron en sucesores legales mediante un Acta de Declaración de Herederos otorgada ante notario. Cinco de ellos formularon denuncia por lo sucedido.
El acusado no entrará en prisión, ya que la pena quedó suspendida. En el turno de la última palabra, quiso expresar que había desempeñado varios cargos empresariales con honradez, pero que tras la muerte de sus dos socios se había quedado “sin un céntimo” por “fiarse de la gente”.