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Carlos Taberna Senosiain (Abante Asesores): "El reparto de las viviendas es lo que más conflicto genera en las herencias"
Con más de 20 años de asesoramiento a sus espaldas, defiende una buena planificación financiera adaptada a cada persona y etapa vital y advierte que la “inacción” por desconocimiento o incertidumbre puede salir cara


Actualizado el 23/02/2026 a las 09:04
En apenas cinco años, el equipo de Abante Asesores en Navarra, ha duplicado el volumen de patrimonio gestionado y asesorado en la comunidad que ya supera los 300 millones de euros entre sus clientes, unos 550 entre personas físicas y empresas. La firma ocupa una oficina en la avenida Carlos III donde actualmente trabajan once personas aunque a partir de marzo esperan que otros dos profesionales se incorporen al equipo. El crecimiento que ha experimentado Abante en Pamplona tras integrar en 2020 a la navarra C2 Asesores Patrimoniales está en línea con el nacional donde el último impulso ha llegado tras el visto bueno de la CNMV a una nueva integración, la de atl Capital.
Con más de 20 años de asesoramiento financiero a sus espaldas, Carlos Taberna Senosiain, uno de los socios de la firma en la comunidad, defiende la importancia de una buena planificación adaptada a cada persona y etapa vital y repasa tanto las cuestiones que debemos tener en cuenta para empezar a invertir como los riesgos de no planificar la sucesión a tiempo.
¿Hay una edad para empezar a planificar?
No exactamente. Una persona vive etapas vitales: el inicio, que es cuando empieza a trabajar y se mete en una hipoteca, otra etapa más avanzada que llamamos de acumulación porque las cargas económicas se reducen, y la última, la del disfrute, que cada vez es más larga y mejor. Todas las etapas requieren atención pero es en la de acumulación, si todavía no lo hemos hecho, cuando debemos empezar a hacernos preguntas para planificar la sucesión.
¿No es suficiente con firmar un testamento?
No. Planificar es algo mucho más complejo. Hay gente que se queda en “ya tengo hecho el testamento”, pero no es suficiente. Una cosa es la sucesión y otra la prevención. Hay cosas de las que no nos gusta hablar, por ejemplo, qué pasaría con nuestros hijos si nosotros no estuviéramos. Pero son cosas que a veces pasan y por eso hay que hacerse preguntas. Los bancos te hacen un perfil de riesgo, pero nosotros lo que hacemos es un informe que muestra una vida de 100 años, con ingresos y gastos y también con objetivos y la rentabilidad que se necesita para conseguirlos.
¿Cuándo se revisan los objetivos?
En principio cada año, pero si se produce algún cambio sustancial, como la pérdida del empleo, antes.
¿Qué decisiones son las más urgentes o prioritarias?
Si hay menores y no tenemos familiares que nos puedan ayudar si nosotros no estamos, quizá debamos plantearnos nombrar a un tutor para estar cubiertos ante un posible imprevisto; también se puede hablar de planes de pensiones, para decidir si conviene o no dejarlos en la herencia, y de seguros, para decidir si los necesitamos o si los que tenemos se ajustan a nuestras necesidades.
A todos nos cuesta hablar de futuro, que esos clientes o futuros clientes accedan a compartir objetivos no parece sencillo.
Y no lo es. Es una tarea a la que dedicamos mucho tiempo. Les pedimos que nos cuenten como se ven en 10, 20 años... y ahí es cuando nos encontramos con que hay personas a las que les interesa su jubilación, a otras comprarse una segunda vivienda y a otras pagar la universidad de sus hijos... En función de ese estudio, nos ponemos a trabajar. Entendemos que la riqueza no solo es dinero; es poder conseguir objetivos y tomar buenas decisiones. Cada vez vivimos más, por eso hacemos planes a cien años y esa planificación tiene que estar bien hecha para poder cumplir objetivos.
En Navarra hay libertad para testar, ¿la gente lo tiene en cuenta cuando prepara la sucesión?
Sigue habiendo mucho desconocimiento. Muchos se inclinan por firmar un testamento de hermandad pero sin hacerse demasiadas preguntas. Pero el testamento se puede cambiar. Sí, y de hecho, le diría que el 80%de nuestros clientes lo cambia cuando les hacemos hacerse preguntas e incluimos el componente fiscal.
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¿Qué problemas son los más frecuentes por no preparar bien esa sucesión?
Lo que suele generar más conflicto en las herencias es el reparto de los inmuebles. Sobre todo, cuando hay muchos hermanos porque no todos necesitan el dinero de la misma manera.
¿Algún consejo?
Lo más sencillo de heredar es el dinero, porque es divisible. Un edificio o un piso es complicado y está el tema fiscal y las valoraciones. Para un hermano puede valer más y no quiere el dinero y para otro valer menos porque necesita liquidez y quiere vender cuanto antes. Hacer a tiempo esa planificación puede ahorrar dinero.
Gestionar nuestro patrimonio ayuda a afrontar las nuevas etapas vitales de las que habla, pero ¿hay un mínimo para invertir?
Cualquier persona que quiera invertir puede hacerlo, nosotros no decimos que no a nadie. Los fondos de inversión tienen un valor liquidativo y pueden ser una buena opción para empezar. La clave está en planificar a tiempo y eso no depende tanto del dinero que se tenga sino de las casuísticas: los hijos, la universidad, el trabajo... Cuanto mayores sean esas casuísticas más ayuda se va a necesitar. Planificar un evento que va a llegar hará que ganemos tranquilidad. Le damos mucha importancia a poner a trabajar el dinero y cuanto antes mejor para que los objetivos se puedan cumplir. La inacción por desconocimiento o incertidumbre puede salir muy cara.
¿Qué le diría a alguien que nunca ha invertido?
Primero que se informe y luego que se empiece a hacer preguntas y defina objetivos. A partir de ahí podremos ayudarle a diseñar un plan vital y financiero que ordene prioridades, proyecte ingresos y gastos, y determine la rentabilidad que necesita para poder cumplir esos objetivos. Lo que intentamos es ayudar a las personas a tomar buenas decisiones financieras y, sobre todo, personales. Para ello, previamente trabajamos para entender qué les preocupa, cuáles son sus metas y cómo se imaginan en los próximos años.
¿Qué se encuentran tras esas conversaciones?
Desconocimiento, incluso en personas que ya habían empezado a invertir. Muchos no saben ni cuánta rentabilidad le están pidiendo a su dinero ni si esa rentabilidad es la que ellos necesitan. También hemos visto muchas sorpresas al descubrir seguros que no sabían tener ni conocían sus coberturas. Muchos ciudadanos siguen dejando su dinero en depósitos con baja rentabilidad.
¿Qué riesgo tiene no invertir?
El principal riesgo es perder poder adquisitivo por la inflación y los impuestos. Y hay otro riesgo: la inacción por incertidumbre. Se pospone la decisión de invertir esperando un escenario claro que nunca llega. Esa parálisis pone en riesgo objetivos reales: jubilación, educación de los hijos o vivienda.
¿Por qué es importante pensar en el largo plazo cuando hablamos de invertir?
Por un lado, porque el tiempo mitiga el riesgo a la volatilidad. Cuando inviertes a largo plazo tiendes a cometer menos errores. Por el otro, por el interés compuesto: al ganar dentro de 20 años el 5% del 5% del 5%, genera mucho más rendimiento.
¿Cómo es el inversor navarro?
Por tener unas rentas algo superiores a las del resto de España, puede dedicar algo más de sus ahorros a invertir con más de riesgo. Está más acostumbrado a tener renta variable en sus carteras sin olvidar la parte inmobiliaria, muy importante dentro del patrimonio que gestionamos. Navarra es una de las comunidades donde más hogares tienen su vivienda en propiedad, en torno al 80% frente al 70% de Madrid.
Los tres bolsillos del patrimonio
Carlos Taberna explica que el punto de partida de toda buena planificación pasa por ordenar el patrimonio en tres grandes bolsillos: inmobiliario, empresarial y financiero. Cada uno cumple un papel distinto y ayuda a responder a una pregunta clave: ¿qué parte debe destinarse a cada uno para tener un patrimonio equilibrado? El bolsillo inmobiliario suele ser el más representativo en las familias españolas y todavía más en las navarras. Incluye tanto la vivienda habitual como las segundas residencias y, en algunos casos, inmuebles destinados al alquiler y se pueden gestionar tanto directamente como a través de vehículos inmobiliarios como las Socimis que combinan en su cartera activos residenciales, comerciales, logísticos y de oficinas. Otra forma de acceder al sector inmobiliario gestionado profesionalmente es a través de fondos de inversión especializados.
La empresa
Abante es un grupo independiente, especializado en el asesoramiento financiero y la gestión de activos. Se constituyó en 2002 pero no aterrizó en Navarra hasta el año 2020 tras un acuerdo de integración con la navarra C2 Asesores EAF. El patrimonio que actualmente gestiona y asesora en Navarra, donde cuenta con 550 clientes entre personas físicas y empresas, supera los 300 millones de euros. Tras la reciente autorización de la CNMV a la integración de atl Capital, el grupo tiene más de 13.000 millones de euros en activos gestionados y un patrimonio total gestionado y asesorado superior a los 18.000 millones, con datos a cierre de diciembre de 2025. Cuenta con más de 17.000 clientes y un equipo de más de 400 profesionales y tiene presencia en 11 ciudades. Además de en Pamplona, tiene oficinas en Madrid, Barcelona, Bilbao, Pamplona, Logroño, Málaga, Sevilla, Valencia, Zaragoza, La Coruña y Valladolid.