Tradiciones
Urdax vuelve a revivir su pasado
El pequeño municipio navarro recreó el Día del Hierro con mercado medieval, juegos para los más pequeños, demostración de fabricación del mineral y una representación teatral
Publicado el 08/08/2026 a las 21:07
El olor a hierro fundido se hacía notar este sábado en las inmediaciones del monasterio de San Salvador de Urdax. Entre el humo, el calor de los hornos y el ir y venir de vecinos y visitantes, el pueblo volvió a viajar siglos atrás para celebrar una nueva edición del Día del Hierro. Los bueyes regresaron a las calles con el mineral a cuestas y los monjes volvieron a salir a las puertas del monasterio para negociar su compra, en una jornada que reunió a numeroso público llegado desde distintos puntos de Navarra, el País Vasco y, especialmente, del sur de Francia.
Desde primera hora de la mañana, Urdax comenzó a llenarse de visitantes. A partir de las 10.00 horas, el mercado de artesanía abrió sus puertas en el entorno del monasterio, con puestos de joyería, miel, pastas, ropa, cuadros, queso, talos, bolsos, productos de piel y libros. Una variedad de productos que permitió a los asistentes pasear entre los diferentes puestos mientras el pueblo iba ganando ambiente. Los más pequeños también tuvieron sus propios espacios de entretenimiento, con hinchables y pequeñas barcas en el río.
La jornada, sin embargo, tenía reservado para el mediodía su momento más esperado. A las 12.00 horas, los bueyes hicieron su entrada en Urdax portando el hierro, en una escena que cada año devuelve al pueblo a una época en la que el monasterio de San Salvador tenía un papel fundamental en la recepción y adquisición del mineral.
UN TIRA Y AFLOJA
La llegada de los animales dio paso a una representación frente al monasterio. Los monjes salieron a recibir a los bueyes y a los encargados de transportar la carga. Antes de comenzar el intercambio, tuvo lugar un aurresku como bienvenida, mientras el público se agolpaba en los alrededores para no perder detalle de la escenificación.
A continuación comenzó la negociación. El encargado de transportar el hierro trataba de obtener el mejor precio posible, mientras los monjes y los ferrones del monasterio comprobaban el estado de la carga para determinar cuánto estaban dispuestos a pagar. El intercambio se convirtió en un particular tira y afloja en el que las dos partes defendieron sus intereses hasta alcanzar finalmente un acuerdo.
Javier Arralde, que volvió a representar al abad del monasterio un año más, se mostró satisfecho con el resultado de la negociación. “La negociación ha ido bien. Ellos son peleones, siempre hay un tira y afloja, pero siempre llegamos a un acuerdo. Además, este año ha ido mejor que el año pasado la negociación, al pagar solo 13 monedas”, explicaba con humor una vez finalizada la representación.
Una vez acordada la cantidad, los monjes procedieron a introducir el hierro en el interior del monasterio. El gesto puso el punto final a una representación que, más allá de su carácter festivo, busca recordar la importancia que tuvo esta actividad para Urdax y el papel que desempeñaron los monjes de San Salvador en la adquisición y almacenamiento del mineral.
La representación volvió a reunir a numerosos vecinos y visitantes alrededor de uno de los elementos que mejor explica la relación de Urdax con su pasado. Durante unos minutos, el entorno del monasterio se convirtió en el escenario de una historia que ha pasado de generación en generación y que ahora se recupera de forma simbólica cada año con motivo del Día del Hierro.
Después del intercambio, el protagonismo pasó del hierro ya transportado al propio proceso de obtención del mineral. A las 13.00 horas comenzó una demostración, a cargo de los hermanos Brun en la que se explicó cómo se obtenía hierro en un horno de reducción directa, siguiendo métodos empleados hace alrededor de 2.500 años. El público siguió con atención el proceso, acercándose para observar cómo el fuego y el calor permitían trabajar el mineral.
Ni siquiera las altas temperaturas impidieron que numerosos asistentes permanecieran alrededor del horno. La demostración despertó una gran expectación y permitió completar el recorrido por la historia del hierro: desde su llegada al pueblo transportado por los bueyes hasta las técnicas utilizadas para obtenerlo en la antigüedad.
El Día del Hierro volvió a ser también una día de encuentro. A lo largo de la mañana y el mediodía, las calles y el entorno del monasterio registraron una notable afluencia de visitantes, con una presencia especialmente destacada de personas llegadas desde localidades del sur de Francia y del País Vasco. La cercanía de la frontera volvió a quedar reflejada en una celebración que reúne cada año a personas de ambos lados de la muga.
Tras las actividades de la mañana llegó el momento de sentarse a la mesa con una comida popular a las 14.30 horas. La programación continuaba por la tarde con un concierto de mariachi a las 17.00 horas, poniendo fin a una jornada que había comenzado horas antes con el mercado de artesanía.

