Justicia

Logra en Navarra que le reconozcan sus apellidos biológicos sin anular la adopción

Olmo Gómez Aldaz, de padres biológicos navarros y que mantiene que fue un bebé robado de los años 70, ha logrado una doble filiación inédita en España

Olmo Gómez Aldaz
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Olmo Gómez AldazCEDIDA
Olmo Gómez Aldaz

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Gabriel González

Actualizado el 21/01/2026 a las 08:54

Después de una lucha judicial de más de cinco años, en su DNI ya figura como Olmo Gómez Aldaz. La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Navarra ha reconocido a un vecino de Valladolid de 54 años la filiación biológica, con los apellidos de nacimiento de padres navarros, con la particularidad de que ello no supone la nulidad de su adopción en Bilbao. De este modo, Gómez Aldaz, que denuncia que fue uno de los niños robados de los años 70, ha conseguido una doble filiación con plenos efectos civiles que, según tiene constancia, es inédita en España. “Este hecho sitúa a una persona adoptada en el mismo estatus jurídico de quienes no han sido adoptados”, valora. 

Hasta hace unos días, en su DNI aparecía como Santiago González Rueda. Era el nombre con el que fue inscrito en el Registro Civil de Bilbao en 1971 como hijo de padres “desconocidos” y con los apellidos de sus padres adoptivos. Los biológicos eran una pareja navarra, algo que no supo hasta el 22 de noviembre de 2010. Aquel día, tras haberse inscrito en una base de datos de búsqueda de familiares biológicos, su perfil genético coincidió con el de una joven navarra que, a su vez, buscaba a su hermano, nacido en Bilbao el mismo día que él. Para entonces, su madre biológica había muerto y vivía su padre, que falleció el año pasado. Sus padres adoptivos también han muerto. 

La denuncia penal por estos hechos fue archivada por haber prescrito. Él defendía, según lo recabado en el encuentro con su padre biológico y su hermana, y también por la ausencia de documentación, que fue entregado en adopción sin el consentimiento de su madre. Su demanda detallaba que ella se quedó embarazada en 1970 con 20 años y que su padre, que “no quería o no podía” hacerse cargo de la situación, recomendó a su pareja, por indicación de un sacerdote, que fuera asistida por una institución benéfica de Bilbao, “sin que en momento alguno se planteara de forma expresa o definitiva que la madre quisiera desprenderse del hijo que iba a nacer”. En el juicio celebrado por la filiación biológica, el padre aseguró que su mujer decidió darlo en adopción y que por eso acudieron a la institución vizcaína. Al año siguiente, se casaron.

Finalizada la vía penal, Olmo Gómez Aldaz inició un largo proceso civil para que la justicia le reconociera oficialmente con esta identidad, a la que se oponía su padre. El Juzgado de Primera Instancia nº 9 de Pamplona estimó su demanda a finales de 2024 y le concedió la filiación biológica, “con la plenitud de consecuencias legales que dicha declaración conlleva”. De forma paralela, el mismo juzgado dictó un auto por el que se declaraba incompetente para decidir si declaraba o no nula la adopción. Nadie recurrió este auto: el padre solo recurrió la sentencia que reconocía la identidad biológica. 

La Audiencia navarra ha analizado su recurso y reconoce que respaldar una sin anular la otra “resulta contradictorio y genera cierta inseguridad jurídica”. Sin embargo, los magistrados consideran que el Código Civil admite “implícitamente” esta posibilidad. Y concluye que los efectos de la declaración de filiación biológica “no va a comportar vulneración o infracción de norma legal alguna, más allá de la eficacia registral o administrativa”. 

"EL DERECHO A SER RECONOCIDO LEGALMENTE COMO QUIEN SIEMPRE HE SIDO"

Para Olmo Gómez Aldaz, sin embargo, supone un reconocimiento vital. “Durante 54 años estuve obligado por ley a identificarme como una persona adoptada. Con el tiempo descubrí que esa adopción ocultaba un caso de tráfico de personas. Ahora tengo el derecho a no vivir bajo esa discriminación y a ser reconocido legalmente como quien siempre he sido”. Este vecino de Tudela de Duero (Valladolid), profesor de matemáticas, mira hacia adelante: “No guardo rencor a ninguna de las partes. He hecho lo que creía lo que tenía que hacer con lo que la vida me ha dado. Me ha costado, pero me alegro mucho de haber llegado hasta aquí. Ahora mis hijos -tengo tres hijos estupendos y una pareja estupenda- conocen su pasado y podemos mirar juntos hacia el futuro”.

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