Salud
Una madre que busca soluciones: "Me ha tocado escuchar comentarios en las salas de espera de que mi hija está maleducada"
María Pilar Masip Lassa, vecina de la Rotxapea y de 52 años, presentó una propuesta a Salud para acortar las esperas de las personas con problemas de conducta. Su hija tiene TDAH y altas capacidades


Actualizado el 12/01/2026 a las 14:23
María Pilar Masip Lassa ha recibido muchas miradas y comentarios en las salas de espera de centros de salud o urgencias del hospital. Pero no iban dirigidas a ella. Sino a su hija, Leyre Barcos Masip, que ahora tiene 12 años y desde hace uno suma un doble diagnóstico: de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y Altas Capacidades (AA CC). Su “neurodivergencia” le impedía esperar pacientemente su turno para ser atendida y muchas familias, que también aguardaban en la sala, cuchicheaban. “¡Qué horror!” “¡Qué mal se comporta!” “¡Qué maleducada!” Ante esta situación y el sufrimiento que les generan las visitas médicas, esta madre escribió al Departamento de Salud para pedir una iniciativa que les ayudase. Que les acompañase y redujera los tiempos de espera. Una petición que encaja con la estrategia de humanización que persigue el Servicio Navarro de Salud. Y así, surgió Human-AA, un programa que se centra en facilitar el ‘acceso’ y el ‘acompañamiento’ en las consultas sanitarias a personas con distintos diagnósticos que afectan a la conducta, como TDAH, trastorno mental grave, discapacidad intelectual, demencia, parálisis cerebral...
“Estoy feliz de que se haya puesto en marcha esta iniciativa. Es una manera de aliviar el peso y de ayudar a muchas personas y sus familias”. Los afectados por estas situaciones, insiste Pilar Masip, no entienden que haya que esperar el turno ni tampoco soportan ser sometidos a pruebas sin acompañamiento. “Yo pedía que tuvieran una acreditación visible. Algo que les permitiera una atención más rápida. Insistí, insistí y finalmente me han hecho caso”.
Fracturas en el dedo
La primera vez que su hija Leyre se ha “beneficiado” de este programa fue el pasado 15 de octubre, “un día en que se fracturó doblemente el dedo de una mano”. “A pesar de que era jornada de huelga, en 45 minutos ya estábamos fuera del hospital. En ese tiempo, nos atendieron, le hicieron la radiografía, le inmovilizaron la rotura...”, aplaude esta auxiliar de clínica dental, nacida en Bilbao y vecina de Pamplona desde 2009. Su hija, alumna de 1º de ESO en el colegio Santo Tomás (Dominicas) de Pamplona, esperó tranquila y salió del hospital contenta. “Al ser neurodivergente, su cabeza da muchas vueltas y lo pasa muy mal”, recalca su madre. La familia asiste a las asociación ADHI (de apoyo a personas con TDAH y sus familias) y ANAC (de altas capacidades).
La actual petición de María Pilar es que todos los sanitarios conozcan la propuesta. “Todavía es muy nueva y desconocida. En muchos centros de salud, cuando llamas para pedir el certificado, no tienen ni idea de qué les hablas”, lamenta. El certificado se puede pedir, si se cuenta con un diagnóstico por la Seguridad Social, en TDAH, trastorno mental grave, trastorno generalizado el desarrollo, discapacidad intelectual, demencia, parálisis cerebral y discapacidad con trastorno de comunicación grave, siempre que estén asociados a trastornos de conducta. De momento, es un folio, con los datos del paciente, que se puede incluir en la carpeta sanitaria. “He hecho toda esta labor sola y pensaba que no iba a salir adelante pero finalmente ha resultado y va a aliviar muchos malos ratos a muchas personas”. Esta iniciativa navarra es bastante pionera y solo se aplica, por ahora, en Cataluña y La Rioja.
“Me gustaría que se extendiera por toda España. Siempre he pedido, inicialmente, por las comunidades vecinas, como el País Vasco y Aragón. Pero que todo el mundo se pueda beneficiar, independientemente de dónde viva”. Los certificados, según explican responsables sanitarios, se han tramitado, en gran medida, desde centros sociosanitarios de personas con discapacidad de las áreas de Estella, Tudela y Pamplona.