Automoción
La joven navarra que desmiente los prejuicios sobre el coche eléctrico: cuatro viajes diarios a Pamplona
Lucía Pérez de Ciriza es una vecina de Guirguillano que emplea su vehículo de baterías para trabajar en la capital navarra


Publicado el 07/12/2025 a las 05:00
La experiencia del día a día de Lucía Pérez de Ciriza Sánchez sirve para desmentir los prejuicios que rodean al vehículo eléctrico. Esta joven de 22 años vive en Guirguillano, un pequeño pueblo cercano a Puente la Reina y a media hora en coche de Pamplona en el que tener vehículo propio es casi imprescindible para prácticamente todo, ya sea estudiar o trabajar.
Lejos del mito de que los eléctricos solo sirven para la ciudad, ella utiliza a diario su Renault 5 eléctrico color ‘verde pop’ para desplazarse hasta Volkswagen Navarra, donde trabaja como becaria precisamente en el proyecto del coche eléctrico. También lo emplea para salir con los amigos los fines de semana o hacer cualquier recado fuera del pueblo y se ahorra un dineral.
“Mis padres tenían otro coche eléctrico y yo lo venía empleando desde que me saqué en carné, así que lo he mamado en casa. En unos 30.000 kilómetros que he recorrido con uno y otro, habré dejado de gastar en combustible entre 2.000 y 3.000 euros”, destaca frente a su casa en Guirguillano, desde donde se desplaza a Pamplona entre dos y cuatro veces al día.
También lo emplea para viajar “con las amigas” a Logroño o a Bilbao, destino para el que tiene que parar a recargar unos 15 o 20 minutos en los que aprovechan para “tomar un café a media mañana o a comer”. “A nada que pasan 15 o 20 minutos, ya se ha cargado lo necesario”, comenta.
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LABOR DIVULGATIVA CON AMIGOS Y VECINOS
Lucía Pérez de Ciriza reconoce que mucha gente le pregunta en el pueblo si es “incómodo” tener que estar cargando o si tiene miedo a quedarse sin batería, pero ella les explica que hay que cambiar el chip respecto a un coche de combustión. Defiende con vehemencia que, en la actualidad, los eléctricos no imponen ninguna limitación real de uso respecto a los diésel o gasolina salvo para aquellas personas “que van a Granada del tirón”.
“Hay personas que automáticamente no quieren probarlo. Tienen unos prejuicios que no están fundamentados en la realidad como que son de gama alta. La mayoría piensan que salen carísimos y, con las ayudas, en realidad cuestan como uno de combustión”, dice. Ella misma suele hacer una labor divulgativa sobre las ventajas de los turismos de baterías en su propia cuadrilla y entre los vecinos del pueblo.
Una de las principales virtudes que resalta, además del bajo coste de uso, es el ahorro en mantenimiento, ya que solo hay que preocuparse de “cambiar las ruedas”, echar “limpiaparabrisas” y poco más. “Te olvidas de los filtros, la correa de distribución, los cambios de aceite o las pastillas y los discos de freno”, expone. Lucía Pérez de Ciriza tiene claro que, cuando se independice, repetirá con el coche eléctrico por la cantidad de “beneficios” que le aporta, en especial viviendo en un pueblo en el que es necesario hacer tantos kilómetros para el día a día.
“Igual, si vives en la ciudad, pues con el transporte público no te hace falta, pero aquí es imposible sin vehículo particular”, afirma. Gente como ella o sus padres son la demostración de que el coche eléctrico ha dejado de ser una quimera para convertirse en una realidad palpable y han logrado colocar a una pequeña localidad en la vanguardia de la movilidad sostenible en Navarra.