Suceso
La historia de la estación robada en Aralar: "Creemos que el que lo ha robado no sabe ni lo qué es"
Tres navarros aficionados a la meteorología instalaron el 31 de octubre en Aralar un aparato que no duró ni un día al ser sustraído. Ahora, han recaudado dinero y volverán a ponerla con más elementos de seguridad


Actualizado el 07/11/2025 a las 23:43
Navarra tiene un grupo de aficionados a la meteorología y esta es la historia de tres de ellos. El día 31 de octubre, Urko Jalle, Iñaki Lizarraga y Asier Gartziandia subieron hasta el guardetxe de la sierra de Aralar, un punto ubicado a 1.040 metros de altitud, para instalar una nueva estación para recabar datos y publicarlos abiertamente. Ellos habían pedido el permiso al Gobierno de Navarra para colocar el aparato y el día de la instalación había llegado. Tras una hora y media de instalación, la estación comenzó a funcionar.
Por el tipo de permiso, la estación tenía que ser autónoma y se alimentaba con placas solares. “Llamaba más la atención que lo que queríamos poner en un momento”, explica Jalle comentando que la idea inicial era poner parte de la instalación dentro de la casa de los guardas y los sensores fuera, pero finalmente se instaló todo al exterior.
“Todo iba correcto durante el primer día y el sábado 1 a las 13.50 horas dejó de enviar datos”, indica explicando que ahí todavía no sospecharon al estar la estación en un sitio remoto. “Pensamos que podía ser un fallo de cobertura y no estábamos preocupados, pero los minutos pasaron a ser horas”, relata Urko Jalle, que junto a Nico Puig y Gabi Garmendia, además de los otros aficionados citados, se han encargado de instalar unas cuarenta estaciones en toda la mitad norte navarra.
Entrada la tarde llegaron a la conclusión de que había pasado algo y el domingo a las nueve de la mañana se presentó Asier en el guardetxe. Allí solo quedaban los sensores de la estación. La placa solar y la caja estanca, que daba cobijo a las conexiones de la estación -router, baterías, memoria y el programa de envío de datos- ya no estaba.
“El termómetro, el anemómetro… todo lo que miden los parámetros siguen ahí. Robaron la parte más cara de la estación”, apunta Urko Jalle, aunque confiesa que cree que el ladrón de la instalación “no sabe realmente qué ha robado”. El robo lo denunciaron en la comisaría de la Guardia Civil en Lekunberri.
UNA RECAUDACIÓN EXITOSA PARA UNA NUEVA ESTACIÓN
Este hecho hizo que Jalle diera a conocer lo sucedido en la red social X, donde previamente había informado de la instalación de la estación en una zona emblemática de Navarra de la que apenas se tenían datos “fiables” hasta la fecha. La repercusión de la publicación fue enorme. “Tiene 1,3 millones de visualizaciones”, comenta asombrado.
Fue en esta plataforma donde les propusieron hacer una recaudación online para cubrir los gastos y eso se tasó en 350 euros, pero ya los ha superado. “Tuvo una respuesta bestial, inesperada”, dice. “La gente quería ayudar a que la estación se volviera a instalar y en dos horas se llegó a la cantidad”, apunta contento explicando que ha ido mejor de lo esperado.
Con ese dinero, además de reemplazar la parte robada, los aficionados van a asegurar bien la nueva instalación en un recinto bien vallado y con cámara de seguridad. “Es lo que deberíamos haber hecho en un primer momento, pero tampoco te esperas que te roben eso en menos de 24 horas”, apunta entre risas después de conocer este final feliz.
Ahora, con la recaudación, ya han adquirido la nueva estación y en los próximos días comprarán la cámara. Y pronto los navarros podrán seguir en vivo los datos meteorológicos de la sierra de Aralar. Una más de la red de estaciones que van instalando granito a granito por toda Navarra por afición y cuenta propia.