Visita real
Recepción vecinal y una carpeta
Vecinos de Lumbier aplaudieron a la Reina a la entrada y salida del centro. Una ucraniana, vecina de Sangüesa, le entregó una carpeta con documentos porque ha perdido la custodia de sus tres hijas


Publicado el 04/10/2025 a las 05:00
"¡Viva la Reina! ¡Aúpa Letizia! ¡Bienvenida a nuestro pueblo!” Con estos y otros vítores una treintena de vecinos de Lumbier aplaudió a la reina Letizia a la entrada y salida del centro de Formación Profesional. “Hemos venido temprano por la mañana. Es una ocasión histórica y nos hacía mucha ilusión ver a la Reina en persona”, coincidían las hermanas Carmen y Charo Cajal, de 66 y 70 años.
“Resulta muy simpática y sencilla. Se ha acercado hasta dónde estábamos y nos ha dado la mano”, añadía María Luisa, de 82 años. En el extremo opuesto, también acudió una de las vecinas más jóvenes de la localidad, la pequeña Jimena, de tan solo un mes de vida, que escuchó los aplausos de los lugareños dormida en su cochecito. “Me hacía mucha ilusión venir porque es un momento irrepetible en el pueblo. Y también, por arropar a la familia”, contaba su madre, Leyre Díaz de Cerio, nuera de la alcaldesa de Lumbier, Rocío Monclús. “Yo estaba en segunda fila pero he podido ver todo el despliegue”.
TRES HIJAS EN UN CENTRO TUTELADO
Cuando la reina Letizia estaba a punto de montarse en el coche para marcharse, rondando la una del mediodía, el grito de una mujer en la puerta del instituto la hizo retroceder. Antonina Bozhko, ucraniana de 39 años y vecina de Sangüesa, la llamó para entregarle una carpa con documentos. “Quería contarle a la Reina que los Servicios Sociales me han quitado a mis tres hijas y ahora viven en un piso tutelado en Mutilva. Me ha escuchado y me ha pedido que le enviara una carta contándole la situación con más detalle”.
Las tres hijas de Antonina, Olga, Cristina y Sveta, de 16, 16 y 11 años, vivían hasta hace poco con su madre en un piso de Sangüesa. “Las niñas me mandan audios para decirme que no quieren estar ahí, que tienen miedo y que desean regresar conmigo. No puedo estar tranquila porque quiero estar con ellas”, lamentaba la mujer, que trabaja en una fábrica de embutidos en Lumbier.
Te puede interesar

