Una persecución de película con ayuda ciudadana clave: "Un chaval me ofreció su patinete y no dudé en cogerlo"
Dos agentes de la Policía Foral relatan la persecución de película que completaron el pasado domingo entre San Jorge y Buztintxuri, en Pamplona, para dar con los ladrones de un bolso


Publicado el 01/10/2025 a las 05:00
Javier y Álex, agentes de la Policía Foral, son los protagonistas de una persecución a dos ladrones que reúne todos los ingredientes para convertirse en uno de los sucesos más curiosos de la última temporada. La acción incluye momentos en coche patrulla, a la carrera, en patinete prestado y en un vehículo particular. Y, más allá de los medios de transporte, la historia tiene mucha más sustancia.
Un mapa impreso de los barrios de San Jorge y Buztintxuri, desplegado sobre una mesa de la comisaría de Beloso, sitúa a estos policías en la tarde del pasado domingo, a las siete. Patrullaban con su vehículo, un “Z” rojo habitual del cuerpo, a la altura del número 30 de la avenida de San Jorge, una de las zonas tensionadas actuales de Pamplona.
"Nos dieron el alto un chaval y una chica de entre 25 y 30 años diciendo que les acababan de robar el bolso de un tirón. Los tenían medio localizados", explican. Las víctimas de este robo con fuerza, perpetrado por dos jóvenes de origen magrebí, habían seguido el rastro de los ladrones desde Biurdana.
Al percatarse de la sustracción, los persiguieron hacia San Juan, hasta que los sospechosos se dieron cuenta y bajaron a San Jorge por el puente de la avenida de Navarra. "Les consiguieron hacer una foto de espaldas, que es la que nos enseñaron a nosotros para identificarlos", recuerdan los agentes.
Tras recibir la alerta de las víctimas, los policías giraron su coche hacia la derecha y se adentraron en la plaza, por el paseo Sandúa. "Allí muchos chavales nos señalaron por dónde se habían ido, que era hacia el paso subterráneo que cruza las vías del tren hacia Buztintxuri", relatan Javier y Álex, nombres ficticios para preservar la identidad de los agentes.
"Salimos directamente enfrente del paso subterráneo y tuvimos que bajar del coche porque no podíamos seguir al haber escaleras", añaden.
PERSEGUIR CON 13 KILOS DE UNIFORME ENCIMA
Dejaron el coche y comenzaron a correr. Pasaron el cruce soterrado y lograron verlos. "Iban andando en ese momento, pero en cuanto nos vieron empezaron a correr", relatan, explicando que, al llegar a la calle Santa Lucía, los ladrones se separaron. "El mío fue a la izquierda y el tuyo hacia la derecha", detalla Álex, señalando el mapa.
Al inicio de la carrera, los agentes calculan que estaban a unos 75 metros por detrás. "Un chaval de unos 15 años que vio la jugada me ofreció el patinete y no dudé en cogerlo", ríe Álex, sobre un hecho atípico. "Le seguí, callejeamos un poco y hubo un momento que le perdí de vista", reconoce. Aun así, la velocidad del patinete prestado le permitió mantener más tiempo a la vista al delincuente y radiar con más detalle los hechos. "Dos compañeros que habían venido en apoyo lo vieron y le detuvieron", cuenta en relación con este arresto. Pero todavía quedaba el que perseguía Javier.
El ladrón al que seguía Javier se metió por una de las bocacalles de la zona y dejó de tenerlo a la vista. "Subí un poco más para ver si lo localizaba en otra calle y como no lo vi, volví a bajar y paré un coche particular", recuerda. "Me monté en el lado del copiloto y le dije que arrancara", añade. "La mujer al principio se asustó cuando la paré y le abrí la puerta sin decirle nada. Le guié por dónde me tenía que llevar y le expliqué que estaba en persecución", prosigue. "Tú me dirás hasta dónde quieres que te lleve", reproduce las palabras de la conductora.
La estrategia de Javier fue avanzar hasta Refena, al suponer que el ladrón no podía haber llegado mucho más lejos a pie. Y dio resultado. "Traté de intentar cortar el paso para que no fuera hacia Berriozar", explica, señalando que bajó del coche y volvió a verlo. "Corrí hacia él y cuando estaba muy cerca, le grité: ¡Alto, policía!", recuerda. "Él se giró, me vio, hizo ademán de salir corriendo y se metió la mano al bolsillo", apunta Javier.
"Yo no sabía qué tenía en el bolsillo y desenfundé el arma. Le dije al suelo, se tiró, me acerqué y le saqué la mano del bolsillo por si llevaba una navaja. Cuando vi que no llevaba nada, enfundé el arma, lo terminé de reducir y lo engrilleté", sostiene sobre un ladrón que había pasado la noche en el calabozo de la Policía Foral ese mismo día, pero que ya había sido puesto en libertad. Eran las 19.30 y el trabajo ya estaba hecho.
DETENIDOS A LOS VEINTE MINUTOS Y LOS AGRADECIMIENTOS
Visto con perspectiva, los agentes extraen varias conclusiones de lo sucedido, pero las primeras palabras que les vienen a la cabeza son de agradecimiento hacia todos los vecinos de la zona que colaboraron de una u otra manera. También destacan el trabajo conjunto de Intervención y de Seguridad Ciudadana.
"Queremos agradecer la disposición del chico a dejarnos el patinete y a la conductora, que en cuanto le guié, ni me preguntó", dice Javier. "Fue iniciativa suya", añade Álex en relación con el patinete, y explica entre risas que luego le costó encontrar al joven para devolvérselo.
"Yo lo que pienso ahora es que si tengo otra persecución similar, me voy a fijar más en los patinetes. Vienen muy bien en ciudad si te sacan mucha distancia como esta vez", señala Álex, recordando de nuevo, muy agradecido, que en principio los ciudadanos tienen la obligación de prestar ayuda.
El peso del equipo, las botas o el hecho de iniciar una persecución de forma inesperada juegan en contra en este tipo de distancias, pero la colaboración ciudadana llegó en el momento justo para lograr la detención de dos multirreincidentes que permanecen en el calabozo a la espera de pasar a disposición judicial.
