El 'Caso Cerdán' en Navarra

Comisión de investigación en el Senado: Remírez, Maldonado y Sayas montan el circo

Golpes en las mesas para jalear las palabras de los suyos o para reprochar las de los contrarios. Remírez y Maldonado, del PSN, han estado advertidos de expulsión. Sayas y Beltrán no se han quedado atrás. Un espectáculo penoso.

Chivite ha llegado a la comisión acompañada por el portavoz socialista Alfonso Gil y el senador Javier Remírez. Tras ellos, sentada, Uxue Barkos.
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Chivite ha llegado a la comisión acompañada por el portavoz socialista Alfonso Gil y el senador Javier Remírez. Tras ellos, sentada, Uxue Barkos
Chivite ha llegado a la comisión acompañada por el portavoz socialista Alfonso Gil y el senador Javier Remírez. Tras ellos, sentada, Uxue Barkos.

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Iñigo Salvoch

Actualizado el 29/09/2025 a las 21:42

Antes de entrar a la sala Campoamor del Senado, María Chivite ha lamentado que la comisión de investigación del Senado se ha convertido en un “circo romano”. Y así ha sido. Un circo al que han contribuido de modo especial los suyos, el senador Javier Remírez y la diputada Adriana Maldonado, con continuas interrupciones y golpes en las mesas. Pero el PP no se ha quedado atrás: Sergio Sayas y Ana Beltrán se han sumado con ímpetu al ruido.

La comisión se ideó para tirar del hilo de la compra de mascarillas y su madeja ha llegado hoy hasta los túneles de Belate. Ese fondo de posible corrupción en la adjudicación de obra pública era lo suficientemente serio como para que todos los asambleístas presentes hubieran estado a la altura de su cargo. Sin embargo, no habían pasado ni 6 minutos de la larga comparecencia de la presidenta navarra, que ha durado dos horas y cuarto, cuando el presidente de la Comisión, Eloy Suárez (PP), ya ha dado el primer toque de atención a la bancada de los socialistas, donde el senador navarro Javier Remírez palmoteaba en la mesa con su mano mientras la senadora de UPN María Caballero intentaba no despistarse por el ruido en su interrogatorio a María Chivite. Cabría pensar que cualquier senador se sonrojaría al ser ‘pillado’ en tan pueril actitud, pero nada más lejos de la realidad. Los palmoteos e interrupciones se han sucedido a lo largo de la mañana hasta el punto de que el presidente de la comisión ha tenido que advertir al navarro en dos ocasiones, al igual que a Adriana Maldonado, con la amenaza de ser expulsados. Pero la mala educación no ha sido patrimonio de la izquierda. Desde la derecha, se ha adoptado una misma actitud de golpear la mesa cuando ha tomado la palabra el portavoz socialista Alfonso Gil. Uno de los ‘alborotadores’ de la bancada azul ha sido Sergio Sayas, al que tampoco le ha debido de gustar mucho que lo aludieran como “tránsfuga”. Al aporreamiento se ha sumado la expresidenta del PP navarro, Ana Beltrán.

Pero el circo romano del que hablaba Chivite ha ganado en fragor cuando la presidenta navarra, en medio del interrogatorio, se ha quejado al presidente de la comisión de que una senadora del PP le estaba “grabando o tomando fotos con el móvil”. Eloy Suárez le ha dado la razón a Chivite, al tiempo que ha reprendido a los socialistas por haber hecho lo mismo con otros comparecientes en sesiones anteriores. Había tortas para todos.

Por desgracia, lo vivido hoy en la sala Campoamor del Senado no resulta nuevo. El estilo bronco que se ha instalado en la política y el comportamiento borreguil que se observa demasiadas veces en los escaños dan para muchas preguntas. Más allá del legítimo debate sobre la necesidad de la Cámara baja o no, eso son otros barros, hoy ha habido representantes de todos los colores que cobran un salario de más de 5.000 euros al mes (incluidos los complementos para los senadores de fuera de Madrid) y que toda su aportación a la comisión de investigación ha sido dar palmas en las mesas.

Una comisión, por cierto, en la que ninguno cree. Tan enternecedor es oír quejarse a los socialistas cuando dicen que las conclusiones de la comisión de investigación del Senado están escritas, lo ha vuelto a repetir María Chivite, como a UPN y PP decir lo mismo respecto a la comisión de investigación del Parlamento de Navarra.

Como colofón, nada de lo que ha dicho María Chivite ha sonado a nuevo, ni parece que pueda ayudar a esclarecer los hechos que se investigan. Ha insistido, sí, en la honestidad de su Gobierno, incluido el primo de su padre, Óscar Chivite, de quien ha dicho “no es mi tío”. Ha negado recibir presiones de Cerdán sobre Belate y ha afirmado no tener “miedo” a lo que se pueda conocer del caso. El tiempo lo dirá. La investigación policial y judicial es la que puede hacer avanzar el caso. A Chivite se le ha visto algo nerviosa en el inicio de su comparecencia, pero poco a poco ha ido sintiéndose más segura. Ni María Caballero, a quien la prisa por preguntar y que nada se quedara en el tintero le ha hecho cortar en varias ocasiones a la presidenta, ni el popular Alejo Miranda han logrado que Chivite mordiera la arena del circo. Un circo que pagamos todos.

BARKOS Y EH BILDU SALTAN A LA ARENA PARA ECHAR UN CAPOTE A MARÍA CHIVITE
La senadora Uxue Barkos ha ejercido hoy de portavoz en la comisión de investigación por parte del grupo de la Izquierda Confederal. Barkos no asistió el día que compareció el empresario Antxon Alonso, cuya relación con el Gobierno de Navarra y sus adjudicaciones se remonta a los tiempos en que ella era presidenta, ni tampoco en otras jornadas. Ha afeado a UPN que con su citación a Chivite ha puesto de forma “interesada” y "partidaria” el foco en la primera institución de Navarra y ha defendido que donde debía comparecer Chivite es en el Parlamento de Navarra, “donde, por cierto, ya existe una comisión de investigación que precisamente va a empezar por esta obra”. Se le ha olvidado decir que su grupo ha impedido que Chivite comparezca en dicha comisión. No ha hecho preguntas.
EH Bildu no es que reapareciera hoy, directamente ha aparecido ya que como ha explicado el senador Josu Estarrona, su coalición había decidido “no participar en esta comisión” porque responde a una estrategia partidista del Partido Popular. Ha defendido su presencia esta mañana por una cuestión de “decoro parlamentario” y “respeto institucional a la lehendakari de nuestro país” y porque su presencia en el senado responde a una “vendetta de las derechas navarras”. Tampoco ha hecho preguntas.

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