Joaquín Larraya Izu, entregado a su pueblo, Biurrun

Joaquín Larraya Izu
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Joaquín Larraya Izu
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Luis Landa El Busto

Publicado el 05/09/2025 a las 07:56

No es fácil aceptar la marcha de este mundo de un ser querido cuando la vida te sonríe y disfrutas de la familia y del entorno. Diría Leonardo da Vinci: “Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida repleta de acciones buenas causa una dulce muerte”. Así era Joaquín.

Joaquín Larraya Izu nació el 21 de noviembre de 1940 en Biurrun, hijo de Francisca y Félix. Tenía dos hermanos, Trini y Félix. Después de realizar sus estudios primarios en el pueblo, pronto se incorporó a la mina de Potasas de Navarra en Beriáin. Al desaparecer Potasas en 1986 y transformarse en una empresa más pequeña, Potasas de Subiza, es recolocado en la planta de fabricación de coches Volkswagen, concretamente para el modelo Polo, en el Polígono Industrial Landaben. Al mismo tiempo realizaba las tareas del campo. Formó parte de la Cooperativa Caja Agrícola de Biurrun, siendo el conductor del tractor para realizar las labores de labranza, siembra y recogida de la mies.

Contrae matrimonio el 1 de septiembre de 1973 con Pilar Lazcano Zudaire, del pueblo de Aldaba. Su esposa recuerda con nostalgia su luna de miel a Mallorca, Valencia y Barcelona. Han tenido dos hijos, Rafael y Enrique y dos nietos, Iker y Olga. Joaquín era muy aficionado al fútbol, sobre todo fue socio de Osasuna durante décadas, hasta que se lo traspasó a su hijo. Sus ratos de ocio los dedicaba a la caza de las modalidades pelo y pluma, con un grupo del concejo en las distintas épocas del año.

Aunque residían en Biurrun, su mujer Pilar nunca se desligó de su pueblo Aldaba, por eso pertenecían al Club de Jubilados, de manera que se apuntaban a todos los programas de viajes, recorriendo muchas ciudades de España y de Europa, como París, Londres o Roma. De jubilado, su primer quehacer era, sentado en el balcón, leer el Diario de Navarra desde la primera hasta la última página, ya que estuvo suscrito durante toda su vida. Joaquín era muy minucioso, por eso tenía una huerta que parecía un vergel con toda clase de productos y muy ordenada. Vivió toda su vida en Biurrun, por eso su ilusión era ver los fines de semana a sus hijos y nietos en torno a la mesa, sin olvidar sus sobrinos Isabel, José Miguel, Félix, Ramón, Jesús, Elena y Ana. Su pueblo era para él lo más importante, fruto de ese amor se implicaba en todo lo que supusiera avances y mejoras para Biurrun.

Falleció a los 85 años de edad; el tanatorio y la misa funeral en Biurrun, el lunes 25 de agosto, fueron una muestra del cariño hacia Joaquín, ya que pasaron decenas de personas. Para finalizar, nada mejor que citar a San Agustín de Hipona: “Cuando la muerte rompa tus ligaduras terrenales, te encontrarás una luz especial y comenzarás a beber con embriaguez un néctar del cual no te saciarás jamás”. Descanse en paz.

*El autor es amigo de la familia del fallecido.

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