Memoria
Entregados a sus familiares los restos de un anarquista represaliado durante la Guerra Civil
Ignacio Francisco Caneda, nacido en EE UU pero de familia gallega, fue asesinado en el Fuerte San Cristóbal el 1 de noviembre de 1936 y exhumado en 2022


Publicado el 21/08/2025 a las 14:04
La vicepresidenta segunda y consejera de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera, Ana Ollo, ha presidido esta mañana el acto de entrega de los restos de Ignacio Francisco Caneda Deza a sus familiares. Se trata de un joven anarquista nacido en EE UU, que fue fusilado tras un fallido intento de fuga desde el Fuerte de San Cristóbal durante la Guerra Civil, en el que estaba preso desde junio de 1936 por su activismo político durante los años previos.
El acto ha tenido lugar en la plaza del Pueblo Viejo de Berriozar, en tanto que su cuerpo fue enterrado en el cementerio de la localidad junto con los de otra veintena de compañeros, tras haber sido asesinados el 1 de noviembre de 1936 en el Fuerte de San Cristóbal. En marzo de 2022, a partir de un informe aportado por la asociación Txinparta-Fuerte de San Cristóbal al Plan de Exhumaciones del Gobierno de Navarra, el Instituto Navarro de la Memoria abordó, con el equipo técnico de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, la exhumación de esta fosa.
Al acto han asistido miembros del Parlamento de Navarra, autoridades locales del Ayuntamiento de Berriozar y representantes de las asociaciones memorialistas, así como de los equipos técnicos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y el laboratorio Nasertic, además de familiares de la víctima.
Ignacio Francisco Caneda Deza era vecino de O Grove (Pontevedra), de donde procedía su familia. Sin embargo, contrariamente a lo que se creía, él no nació allí. Su madre, Rosa Deza, emigró a Estados Unidos en 1917, y él nació al año siguiente en Bridgeport, Connecticut. Todavía era un adolescente cuando regresó a Galicia, donde trabajó como marinero y tuvo vínculos con las ideas anarquistas. Fue condenado el 11 de julio de 1934 en la audiencia de Pontevedra a 4 años, 7 meses y un día de prisión menor. Ingresó en el Fuerte de San Cristóbal el 28 de junio de 1936, con 18 años, donde permaneció preso hasta su muerte en noviembre de ese año. Su familia no conoció su paradero hasta que, el año pasado, se publicó en la prensa gallega la noticia de la identificación de otro compañero preso exhumado en Berriozar, Tomás Mardones, y el listado del resto de presos de esa fosa de los que no había contacto con sus familias.
En el acto, tras el saludo inicial del alcalde de Berriozar, Iker Mariezkurrena, han intervenido una sobrina nieta de Ignacio Francisco, Rosa González, que ha agradecido a todas las personas e instituciones que han hecho posible la identificación de los restos de su tío. “Fueron nuestros familiares y amigos de O Grove quienes compartieron con nosotros los enlaces de la prensa gallega solicitando que los familiares de Ignacio Francisco Caneda Deza se pusieran en contacto con el Instituto Navarro de la Memoria”.
En su intervención, también ha querido destacar el hecho de que, dada la nacionalidad de Ignacio Francisco, la embajada americana intervino aunque sin éxito para lograr su liberación. Asimismo, ha querido explicar cómo su bisabuelo murió “llevando consigo el dolor más profundo que puede experimentar un padre: la certeza de que su hijo había fallecido, pero sin conocer jamás el lugar donde reposaban sus restos”. “Ahora” ha finalizado González, “Ignacio Francisco será inhumado en la misma tumba que su padre y dos de sus hermanos en O Grove, donde por fin podrá descansar en la paz que tanto mereció y que durante décadas le fue negada”.
A continuación, la vicepresidenta Ana Ollo, que ha hecho entrega a la familia de los restos y de los informes de exhumación e identificación, ha destacado el compromiso firme del Gobierno de Navarra con el Plan de Exhumaciones, por encima de las dificultades para localizar nuevas fosas, y la necesidad de cimentar la convivencia democrática sin olvidar la memoria de la brutal violencia sufrida a partir del golpe de estado de 1936.
“En estos tiempos de retroceso de las políticas de la memoria en muchos lugares quiero reiterar el compromiso del Gobierno de Navarra con las víctimas de la violencia que sacudió nuestra tierra tras el golpe militar de 1936”, ha destacado. “Un compromiso que sigue intacto después de diez años de políticas públicas de memoria. Seguimos y seguiremos buscando, investigando, prospectando, identificando mientras queden posibilidades, por remotas que sean. Podéis estar seguros y seguras. Y lo hacemos con convencimiento y con orgullo, por más que suenen cada día más cercanos los tambores de guerra del negacionismo, e incluso de la reivindicación de la barbarie; una barbarie que sigue sacudiendo nuestro mundo hoy mismo, demostrándonos que necesitamos memoria crítica para el pasado, pero también para el presente y el futuro”.