Acceso a la vivienda (y II)
Melanie Remón Martínez: "Si no encuentro algo antes de febrero, me veo en la calle"
El contrato de alquiler de su vivienda se termina en ocho meses y pese a su empeño, sigue buscando donde vivir después con un sueldo de 1.200 euros


Publicado el 03/08/2025 a las 05:00
Con un puesto fijo de pescatera en E.Leclerc, un sueldo de 1.200 euros y un alquiler de 720 euros al mes, Melanie Remón Martínez lucha día y noche por encontrar un lugar en el que dormir a partir de febrero, el mes en el que finaliza su contrato de alquiler en Noáin. Al mismo tiempo, observa como pasan los días mientras las inmobiliarias no se lo ponen fácil, no recibe ayudas y tampoco avanza en las listas de VPO.
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Se independizó a los 21 años yéndose a vivir a Madrid, pero cinco años después decidió volver a sus orígenes, Pamplona. En aquel momento encontró una vivienda de dos habitaciones por un alquiler de 650 euros y firmó el contrato con una compañera. Pero tiempo después, la segunda inquilina abandonó la vivienda, acarreando Remón con todo el alquiler sola hasta ahora. Que además, subiría de golpe a 720 euros.
Este contrato finaliza en febrero, pero en vez de volver renovarlo, el propietario ha decidido poner el inmueble a la venta. “Yo no la puedo comprar”, insiste la joven, que con un contrato de alquiler de 720 euros y un sueldo mensual de 1.200, cuenta con 480 euros restantes al mes para solventar gastos, transporte y alimentación.
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“Hablé con la asistenta y le expliqué mi situación. Pero al no tener hijos, tener un ingreso superior a 700 euros y ser de aquí, no sirvió de mucho”, explica Remón con cierto sentimiento de impotencia. “No sabe la situación que tiene mi familia y si me puede ayudar o no”, añade dejando claro que no puede mudarse a las viviendas de sus familiares.
CUENTA ATRÁS SIN SOLUCIÓN
“No estoy en una situación vulnerable pero me siento así. Mis compañeras de trabajo me dicen: Mel, cuanto más lo piensas, más te afecta”, declara. “He tenido problemas de ansiedad por esto. No encuentro nada, nadie te da soluciones y no hacen nada por los jóvenes. Vas al banco y tampoco”, expresa con firmeza, sintiendo que por “querer ser legal”, “pagan justos por pecadores”. “Cinco años voy a hacer en mi actual casa y no he fallado un mes de pagar”, cuenta.
“Tengo compañeras en la misma situación. Pero hay gente con buen corazón que tiene pisos y confía en que les vayan a pagar”, apunta mostrando la “desilusión” que siente cuando “la gente te dice que tiene pisos vacíos en los que no vive nadie, pero al ir a alquilarlos se echan para atrás”.
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“No conozco a gente que quiera compartir piso y no me fío de hacerlo con cualquiera”, expone. A sus 32 años, recibe la ayuda Emanzipa y también está apuntada en listas de Viviendas de Protección Oficial (VPO), pero no consigue avanzar en ellas.
“Encontré un alquiler por 640 euros, pero la inmobiliaria requería una nómina superior a 1.600 euros, un requisito que no cumplía”. Y a su vez, “en las VPO me dicen que al tener una nómina, ser de aquí y no contar con cargas familiares, estoy al final de la lista”, apunta. También ha intentado pedir una hipoteca. Pero “al ser menor de 36, me la dan al 100% con la condición de tener 10.000 euros ahorrados”, que tampoco llega. “Si no quiero que la hipoteca se me quede a un gasto mensual de 600 euros, tengo que comprarme una casa de 160.000 euros. Y es imposible encontrar una por ese precio que no haya que reformar entera”, cita.
“Me veo en la calle. De aquí a febrero tengo que encontrar algo y la situación me está afectando. Pido consideración por los que somos de aquí y también necesitamos un hogar en el que dormir”, destaca la pamplonesa.
DNI
Melanie Remón Martínez nació el 1 de abril de 1993 en Pamplona. A sus 32 años, tiene un puesto fijo de pescatera en E.Leclerc y reside sola en una vivienda de alquiler en Noáin por la que paga 720 euros. Busca un nuevo hogar al que trasladarse antes de febrero.