Familia

Una historia de amor sobre ruedas en Ultzama

El ruso Dmitry Mashkim llegó a Pamplona a trabajar en 2017. Dos años después, se cayó de la bici bajando el monte Miravalles en Huarte y se quedó parapléjico. Naiara Oscoz le ayudó en su rehabilitación. Se enamoraron, se casaron y viven en Ultzama

El ruso Dmitry Mashkin, de 40 años, y su mujer, Naiara Oscoz, de 44, se casaron el pasado junio. Ella fue su rehabilitador cuando él se quedó parapléjico.
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El ruso Dmitry Mashkin, de 40 años, y su mujer, Naiara Oscoz, de 44, se casaron el pasado junio. Ella fue su rehabilitadora cuando él se quedó parapléjico
El ruso Dmitry Mashkin, de 40 años, y su mujer, Naiara Oscoz, de 44, se casaron el pasado junio. Ella fue su rehabilitador cuando él se quedó parapléjico.

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Sonsoles Echavarren

Actualizado el 03/08/2025 a las 14:03

La historia de Dmitry y Naiara parece un cuento de hadas con final feliz. O al menos, con un comienzo muy redondo. Tanto como las ruedas de la silla en la que se desplaza él. Nacido en Novgorod, Rusia, hace 40 años, se quedó parapléjico en 2019 en Huarte. Ella fue su rehabilitadora después de la pandemia. Pero entre ejercicios, pesas y sesiones de pilates, surgió el amor. “Un auténtico flechazo detrás de la mascarilla”, confiesa Naiara Oscoz Fernández, de 44 años. La pareja se casó el pasado 29 de junio en Ultzama y fueron de viaje de novios a Rusia para visitar y conocer a la familia de él. “Somos muy felices. Yo me enamoré de una persona. No de su condición. Hay vida, también de pareja, más allá de una silla de ruedas”, insiste ella mientras su marido asiente. La pareja reside ahora en Iraizotz (Ultzama), con los hijos que ella tuvo de una relación anterior: Iosu (17) y Araitz (14). Pero planean mudarse pronto a Guerendiáin, en el mismo valle. Naiara, auxiliar de enfermería y rehabilitadora de formación, trabaja como entrenadora en el centro OrekaTmejora (oreka es equilibrio, en euskera) en Ansoáin, donde ayuda a personas con lesiones. Dmitry vende el cupón de la ONCE en Cinco Villas (Lesaka, Bera, Etxalar...) entre semana; y en Elizondo, los fines de semana. “Estoy aprendiendo euskera poliki-poliki”, bromea en perfecto castellano.

La llegada de Dmitry a Pamplona resultó bastante casual. Viajó con un amigo ruso, Iván, para probar suerte en Navarra, ya que un conocido residía aquí. Trabajaba en la construcción y vivía en una habitación alquilada en Iturrama. “Me gustaba la vida aquí. Era tranquila. Como no tenía coche, me desplazaba a todas partes en bici”. Hasta aquel 22 de septiembre de 2019, domingo, cuando descendió el monte Miravalles (Huarte). “Pero bajando en una curva me caí contra el asfalto y me choqué con un montón de árboles”, recuerda. Quedó tendido en el suelo, inconsciente y con politraumatismos. El helicóptero del Gobierno de Navarra lo trasladó al Hospital Universitario y estuvo dos días en coma.

HOSPITAL DE TOLEDO

Tras una operación de espalda y otra de caderas, pasó mes y medio ingresado. “Yo no entendía nada y no solo por el idioma. Creía que iba a volver a caminar”. Pero el diagnóstico fue irreversible: paraplejia. Así, se desplazó al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, donde permaneció siete meses. Y a su vuelva a Pamplona, comenzó la rehabilitación con Naiara. “¿Qué pensé cuando me dieron la noticia? Estuve tres días triste pero no me quedé anclado en lo que no podía hacer sino que averigüé qué podía hacer y  me puse a practicar deportes (ciclismo, tenis, baloncesto...) La vida sigue”. Mientras habla, sonríe Naiara. “La frase favorita de Dmitry es ‘puedo solo’. La gente dice que qué suerte ha tenido conmigo. Pero la suerte ha sido mía. Es una persona con una fuerza mental tremenda”.

Naiara recuerda que cuando se conocieron en las sesiones de rehabilitación, que ella impartía para la asociación Ibili en el polideportivo de Berriozar, la situación de Dmitry era muy complicada. "No entendía castellano y no tenía aquí familia y apenas amigos". El ruso residía entonces en un piso tutorizado con personas con discapacidad intelectual porque fue "la mejor opción que hubo" en aquel momento. "Yo comencé a ayudarle a buscar piso y, al final, encontramos la casa adaptada en Iraizotz y nos fuimos a vivir juntos el 29 de agosto de 2021, un año después de conocernos", se ríe al recordarlo. Antes, habían tenido lugar las sesiones de rehabilitación con gimnasia, pelotas, pilates... "Es muy importante que las personas con lesiones trabajen la movilidad de todo el tren superior porque para ellos son como sus piernas. Que se pongan de pie con andador o en barras paralelas... Es fundamental para todo: facilita la respiración, la circulación, el tránsito intestinal..."

La familia de Naiara ha recibido a Dmitry con los brazos abiertos. "Siempre me han apoyado porque él es una persona maravillosa". Un recibimiento que resultó similar para ella en Rusia, cuando viajaron el pasado julio de viaje de novios. "Fue una odisea llegar: Bilbao-Estambul-San Petesburgo y luego, dos horas en coche. Muchos familiares y amigos no le habían visto aún en silla de ruedas y no sabían cómo reaccionar". "Mi familia (su madre y dos hermanos, ya que el padre falleció durante estos años) -continúa Dmitry el relato- estaba muy preocupada pero se quedó muy tranquila al conocer a Naiara", recalca el ruso en un castellano con acento navarro que ha aprendido con ella. "Yo siempre le he hablado con normalidad. Quizá un poco más lento pero con el mismo léxico que utilizo normalmente. Ahora me gustaría a mí aprender ruso para poder comunicarme con su familia cuando nos volvamos a ver. Aunque el lenguaje no verbal también dice mucho". 

Ambos insisten en visualizar que es posible tener una relación de pareja aunque una de las dos personas utilice una silla de ruedas. "Yo lo único que no puedo hacer con él es ir al monte-confiesa Naiara-. Pero todo lo demás, se puede hacer con normalidad. Yo estoy enamorada de él. De lo que piensa y lo que siente". Aunque, confiesan, la gente les "mira más" por la calle. "Y muchos no saben cómo reaccionar". En cualquier caso, ellos siguen adelante con su historia de amor que siguen recorriendo sobre ruedas y más allá de las fronteras. 

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