Cómo era el 'imperial', el asiento más barato y peligroso de un autobús

Durante los inicios del transporte motorizado, los más ahorradores elegían viajar al aire libre, sentados sobre bancos en el techo del vehículo y desafiando al viento, la lluvia y la seguridad

Dos autobuses en la plaza del Castillo de Pamplona cargan pasajeros y equipajes. Obsérvese la escalera para facilitar el acceso a la parte superior en el autobús de la derecha
AmpliarAmpliar
Dos autobuses en la plaza del Castillo de Pamplona cargan pasajeros y equipajes. Obsérvese la escalera para facilitar el acceso a la parte superior en el autobús de la derecha
Dos autobuses en la plaza del Castillo de Pamplona cargan pasajeros y equipajes. Obsérvese la escalera para facilitar el acceso a la parte superior en el autobús de la derecha

CerrarCerrar

Carlos Lipúzcoa

Actualizado el 25/05/2025 a las 10:24

Viajar sentado en un banco de madera atornillado sobre el techo de un autobús puede parecer ahora una idea descabellada, pero hubo un tiempo en el que fue una de las formas más económicas para desplazarse. El billete del imperial, elegante denominación que se daba al privilegio de ir a la intemperie sobre el vehículo, era mucho más barato que hacerlo a la sombra.

Hay que remontarse a los albores de la automoción para entender algo que, a ojos de la actual normativa de seguridad vial, resultaría inconcebible. Los primeros automóviles y autobuses tenían una fisionomía similar a los carruajes tirados por caballos, salvo que la tracción la proporcionaba un ruidoso y poco fiable propulsor en vez de uno o varios cuadrúpedos.

Varios autobuses cargan pasajeros junto a la estación de tren del Irati en Liédena
AmpliarAmpliar
Varios autobuses cargan pasajeros junto a la estación de tren del Irati en LiédenaArchivo de Navarra
Varios autobuses cargan pasajeros junto a la estación de tren del Irati en Liédena

CerrarCerrar

Al igual que aquellos, los primeros coches de combustión tenían mayoritariamente habitáculos descapotables y era común desplazarse sin mayor protección que un sombrero o una sombrilla. La rápida evolución de la ingeniería permitió aumentar la velocidad de aquellos primigenios vehículos, lo que obligó a proteger a los ocupantes del viento encapsulando el habitáculo.

No solo se iba más rápido, sino el motor era capaz de desarrollar más fuerza que un animal. Eso hizo que aumentara la capacidad de carga para llevar más pasajeros y equipaje. La consigna era aprovechar al máximo el espacio disponible y las maletas se colocaban habitualmente sobre el techo para alojar al máximo de pasajeros en el interior.

Dos viajeros sobre el imperial en el autobús que cubría la línea entre Pamplona, el valle de Echauri y Lerín
AmpliarAmpliar
Dos viajeros sobre el imperial en el autobús que cubría la línea entre Pamplona, el valle de Echauri y LerínArchivo de Navarra
Dos viajeros sobre el imperial en el autobús que cubría la línea entre Pamplona, el valle de Echauri y Lerín

CerrarCerrar

Para exprimir la rentabilidad de una máquina que era notablemente costosa, se ofrecía ocho plazas extra del imperial en dos bancos contrapuestos. Los que iban delante disponían de una repisa para colocar los pies y evitar salir despedidos en las frenadas. Había que renunciar a algunas comodidades, pero mucha gente estaba habituada a esta forma de viajar sin capota para ahorrarse un dinero que no sobraba.

Los evidentes riesgos que asumían estos pasajeros, sobre todo conforme los motores fueron capaces de desarrollar velocidades cada vez más altas, terminó con este hábito. Sin embargo, el imperial ha sobrevivido a lo largo de los años como forma de denominar al revestimiento interior del techo de los coches.

Efectivamente, esa tela que cubre interiormente el techo de los vehículos desde los parasoles hasta la luneta trasera, donde también suele haber plafones para la iluminación y asideros para los pasajeros, se conoce como el imperial.

Etiquetas:

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora