Salud mental
Los adultos con TDAH suelen presentar problemas laborales y de pareja
Entre el 2,5% y 5% de la población tiene déficit de atención o hiperactividad


Actualizado el 17/05/2025 a las 12:24
El TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) no se cura ni desaparece nunca. Aunque sea más visible en la infancia y adolescencia, este trastorno del neurodesarrollo continúa en la edad adulta. Aunque se manifiesta de otra forma. En los menores, predomina más la hiperactividad física (no poder parar quieto), mientras que en los adultos son más frecuentes los pensamientos acelerados, la inquietud interior o el aburrimiento. Dicen los responsables de asociaciones de TDAH que cada vez son más los adultos que se acercan por sus sedes, cuando han recibido el diagnóstico de un hijo, porque ellos mismos “se ven reflejados” en esa realidad. Por este motivo, la asociación navarra ADHI (de tratamiento y estudio del déficit de atención, hiperactividad e impulsividad) ha organizado los primeros talleres para adultos. “Un hito en toda España. Somos pioneros”, explica su vicepresidenta, Silvia Saldaña Vela. Entre el 2,5% y el 5% de la población adulta mundial presenta TDAH. Muchos de ellos sufren problemas laborales y de pareja.
Con el fin de arrojar algo de luz sobre esta situación que siempre ha existido pero que no se ha abordado prácticamente hasta ahora, la psiquiatra Rebeca Hidalgo aporta información. “El TDAH no desaparece con la adolescencia como se pensaba antes. Simplemente cambia su disfraz”. Si se piensa en un iceberg, continúa su explicación, en la infancia se ve su parte visible (la hiperactividad, los problemas de conducta, las dificultades escolares...) Pero en la adultez, subraya, gran parte se sumerge bajo el agua, haciéndose menos evidente. “Las consecuencias son más sutiles pero a menudo más devastadoras: relaciones que se deterioran porque la pareja se cansa, trabajos que se pierden por dificultades para cumplir plazos, finanzas personales caóticas y una sensación de estar desperdiciando el propio potencial”.
DIAGNÓSTICO, UNA LENTE
La psiquiatra insiste en que, aunque tarde, es importante recibir el diagnóstico, que actúa como “una lente que enfoca una imagen que siempre ha estado borrosa”. “Recuerdo cuando se lo diagnostiqué a una profesora de universidad de 42 años. Me dijo: ‘Toda mi vida pensaba que había algo malo en mí, que no me esforzaba los suficiente”. El diagnóstico, además de constituir un alivio emocional, sigue su explicación, “abre la puerta a tratamientos específicos que pueden transformar la calidad de vida”. “Por fin puedo dejar de luchar contra mí mismo y trabajar con mi cerebro y no contra él”, decía un paciente.
Los adultos recién diagnosticados, insiste Hidalgo, se encuentran en una encrucijada: muchos son reacios a la medicación y otros están desesperados por encontrar soluciones tras años de dificultades. “El abordaje más efectivo casi siempre implica una combinación de ambos. La medicación (generalmente estimulantes, como el metilfenidato) suele proporcionar un alivio inmediato y las terapias psicológica son fundamentales para ayudar a los pacientes a desarrollar estrategias para compensar sus dificultades crónicas”.
Respecto de los problemas, los pacientes describen su día a día como “intentar dirigir una orquesta cuando no sabes leer partituras”. “Hay parejas que se sienten ignoradas porque la persona con TDAH desconectan y empleados para quienes las reuniones largas son una tortura”.
