Medio Ambiente

Un pez gigante sin escamas y 100 kilos de peso coloniza los cauces del Ebro

Es una de las más de 40 especies exóticas invasoras que tiene catalogadas Medio Ambiente en Navarra

Un siluro
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Aser Vidondo

Actualizado el 26/08/2025 a las 20:47

Un imponente siluro sin escamas y de alrededor de 100 kg ha logrado consolidarse con fuerza en ecosistemas como el río Ebro, colonizando varios tramos y despertando tanto fascinación como preocupación entre pescadores y especialistas.

Su cuerpo es alargado, comprimido lateralmente en la parte posterior, y su piel carece de escamas y está recubierta de mucosidad. De cabeza grande, ancha y aplanada dorsoventralmente, presenta unos ojos muy pequeños. Su color suele ser oscuro (pardo, verdoso o azulado), más intenso en la cabeza, con los laterales claros y moteados, y el vientre blanco con reflejos rojizos.

Así describe al siluro (Silurus glanis) el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, que forma parte también de la lista del medio centenar de las registradas en Navarra. Una especie nativa del Este de Europa, Asia Central y Asia Menor que se hace fuerte en los ríos en los que desemboca, especialmente fruto de su envergadura. Destaca, frente a otras especies similares, por su pequeña aleta dorsal y los 6 barbillones peribucales.

DÓNDE Y CÓMO SE DESARROLLA EL SILURO

El siluro, dice el citado catálogo nacional, es un pez bentónico (vive en los fondos acuáticos) y crepuscular (busca su alimento principalmente durante el crepúsculo, al amanecer). Se muestra sedentario y es relativamente gregario.

Prefiere vivir en aguas tranquilas, turbias, profundas y de fondo blando. Soporta cierto grado de salinidad y es bastante tolerante a la contaminación y bajas concentraciones de oxígeno. Es frecuente encontrarlo en grandes embalses. Depredador oportunista, voraz y agresivo, se alimenta de peces principalmente, pero incluye también en su dieta anfibios, cangrejos, roedores o aves acuáticas.

CÓMO LLEGA A NUEVOS TERRITORIOS Y EN QUÉ AFECTA

La principal vía de entrada del siluro en un nuevo territorio es la introducción voluntaria como especie objeto de pesca deportiva, indica el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Asimismo, se han detectado vectores de introducción como la traslocación ilegal y la distribución a través de las cuencas fluviales.

Su principal impacto ecológico es que altera de forma importante la estructura trófica de los ecosistemas acuáticos (cómo los organismos se alimentan y se relacionan entre sí). Igualmente, su presencia supone una depredación directa sobre especies nativas, principalmente de peces y macroinvertebrados. Respecto a una valoración económica, impacta negativamente sobre los recursos pesqueros nativos

EXPANSIÓN DEL SILURO EN NAVARRA

En Navarra, el departamento de Medio Ambiente del Ejecutivo foral tiene constancia de su presencia desde marzo de 2004. Se distribuye principalmente por la zona sur de Navarra (región Ciprinícola).

Las primeras localizaciones del siluro en Navarra fueron en el río Ebro (Cabanillas, Castejón, Tudela, Milagro, Viana y Sartaguda) en los años 2004-2005. Posteriormente (2007-2008) se localizó en algunas balsas de la Ribera (Estanquilla de Cintruénigo y Punta del Olmo y Ferial en Bardenas), en el Canal de Lodosa y en los tramos bajos de los ríos Arga y Aragón (Villafranca, Milagro, Falces y Funes). En los últimos años (2022-2023) se ha constatado su presencia en otros afluentes del Ebro como el Linares (Mendavia) o Huecha (Cortes) e incluso en el lago de Mendillorri en Pamplona. Se ha citado la captura de ejemplares de 2 metros y más de 70 kg de peso en el río Ebro en Lodosa y Tudela, asegura Medio Ambiente.

Es una especie de pez de fondo con cierto carácter territorial y un patrón de actividad sobre todo nocturna de limitado rango, permaneciendo principalmente durante el día en zonas de descanso del litoral con buena vegetación acuática, troncos sumergidos o grandes bloques. Los alevines viven en zonas menos profundas. Su actividad decrece en época invernal, pudiendo pasar a un estado de hibernación o aletargamiento en el fondo sobre el lodo o en oquedades, indican desde el departamento de Medio Ambiente.

Su madurez sexual se alcanza con 2-4 años, siendo una especie longeva que en la naturaleza puede llegar a vivir 80 años. En la Península Ibérica se han citado ejemplares de 17 años.

Por sus hábitos depredadores, gran tamaño y voracidad es una seria amenaza para las poblaciones de peces autóctonos y de otros vertebrados. Se ha señalado que en embalses donde se han introducido siluros la abundancia de aves acuáticas es significativamente más baja que en embalses sin siluros.

Son conocidos los vídeos de siluros intentando capturar palomas en el río Ebro a su paso por Zaragoza. Incluso se ha citado la existencia de ataques a perros, lo que puede generar cierta alarma social en habitantes de zonas donde la especie esté presente.

Además es una especie que puede tener una gran variedad de parásitos y patógenos, por lo que su introducción a nuevas zonas conlleva el riesgo de introducir parásitos o patógenos exóticos y enfermedades que afecten a otros organismos.

Además, potencialmente la presencia del siluro podría llevar a una alteración de los hábitats y el ecosistema. Al ser la principal vía de introducción la acción humana, la concienciación social sobre la problemática de esta especie sería una de las principales acciones a desarrollar para evitar su mayor dispersión, remarca Medio Ambiente.

ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS EN NAVARRA: ORIGEN, ACCIONES Y CÓMO ACTUAR
En Navarra se ha confirmado, conforme a una revisión reciente de los datos, la presencia de 48 de las 200 especies catalogadas ya como exóticas invasoras en España por el Ministerio para la Transición Ecológica. Remarca el departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra que el mundo actual es una red globalizada e interconectada, y que en muchas ocasiones con el transporte de productos se traslada también de forma involuntaria a otros seres vivos, desde microorganismos hasta vertebrados, algunos de los cuales son capaces de sobrevivir en las regiones de recepción, adaptarse y proliferar, pudiendo incluso llegar a competir con las especies autóctonas de la zona. Estas especies son las denominadas “exóticas invasoras”.

Además de esta llegada accidental, el acceso a las redes sociales y las plataformas de compra online hace que a día de hoy resulte muy sencillo adquirir seres vivos procedentes de otras regiones, lo que puede facilitar igualmente la llegada de especies potencialmente invasoras.

Por último, el calentamiento global posibilita que especies que veían limitada su capacidad de adaptación en nuevos territorios, como consecuencia de las bajas temperaturas invernales, consigan ahora sobrevivir al invierno y establecerse donde antes no podían.

En cuanto a la flora, más allá de las invasiones biológicas que han venido ocurriendo desde tiempos inmemoriales, estas especies generalmente han sido introducidas por el hombre con diversos fines, tales como los económicos (agricultura, horticultura, plantas ornamentales, silvicultura, etc.), científicos o educativos (jardines botánicos, etc.) y estéticos (paisajismo, jardinería, etc.), sin considerar los efectos negativos que dichas introducciones podrían tener sobre el medio ambiente. Concretamente, estas especies compiten, desplazan, depredan y/o hibridan sobre las autóctonas, alteran la estructura y composición de las comunidades bióticas y en ocasiones alteran los ecosistemas.

En Navarra, Medio Ambiente adopta diferentes acciones dependiendo de cada especie. Para algunas se llevan a cabo campañas de erradicación, en ciertos casos coordinadas con el Ministerio, mientras que para otras especies menos frecuentes o peligrosas el control se limita a la eutanasia de los ejemplares que se recogen de manera casual.

Si un ciudadano localiza alguna de estas especies exóticas invasoras en el medio natural, se recomienda avisar a la central de Medio Ambiente. Teléfono móvil (permite llamadas y WhatsApp): 646 594 948. Correo electrónico: centralmedioambiente@navarra.es .

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