Pamplona

El apagón desde dentro del edificio más alto de Navarra: "Hay doce ascensores y parece que nadie quedó atrapado"

El edificio Singular cumplirá el año que viene cincuenta años y este lunes 28 de abril vivió uno de los episodios más curiosos al quedarse sin electricidad. Al parecer no se registraron incidencias reseñables

Ángel Tellechea en un ascensor del edificio Singular
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Ángel Tellechea en un ascensor del edificio Singular
Ángel Tellechea en un ascensor del edificio Singular

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Lucas Domaica

Actualizado el 29/04/2025 a las 13:33

Para acceder a las plantas de viviendas y oficinas del edificio Singular, el más alto de Navarra, resulta necesario utilizar dos ascensores: uno permite alcanzar el hall principal, donde trabaja el conserje, y otro conduce hasta los pisos superiores. Tres bloques conforman el complejo y, en total, funcionan doce elevadores, según explica Ángel Tellechea Goyena, director general de Gimex, con oficinas ubicadas en la 4ª y 5ª planta de la torre 3 y su vivienda particular algunos pisos más arriba.

"El ascensor, al quedarse sin electricidad, baja. No sube, pero baja. Se abre la puerta y así se queda. Y listo", comenta una de las situaciones que se vivieron este lunes en el interior del edificio. De este modo, si algún vecino ocupaba el ascensor en el momento del apagón, la cabina descendía y la puerta se abría, lo que permitió la salida sin incidentes, a diferencia de lo ocurrido en otros edificios.

Un breve rato en el portal del inmueble basta para comprobar el constante trasiego de personas a lo largo de la mañana. "Hablé con el portero y me comentó que no había nada. Es una cosa extraña porque aquí los ascensores están subiendo y bajando continuamente", reconoce, esbozando una sonrisa ante la ausencia de incidencias reseñables.

TRÁFICO EN LAS ESCALERAS

El apagón impulsó el uso de las escaleras. "Había atascos en las escaleras para bajar", dice Carlos Tellechea, director de Proyectos de la empresa de servicios logísticos que ayer pausó sus labores.

"Yo vivo arriba y entonces sí me encontré. Les fui diciendo lo que sabía", indica el director general, también cónsul de Polonia, al referirse a la actividad que se extendió por las estancias del edificio. Algunos vecinos también se acercaron a la oficina para preguntar por la situación.

"De repente caen los ordenadores, se va la luz... entonces puedes pensar que es un corte normal que ha pasado alguna vez, pero ya se ve que es más largo y vamos viendo que parece que ha pasado en más sitios", describe Pablo Goñi, otro trabajador.

"Pensamos que era un corte de luz simple, pero ya nos dimos cuenta de que no. La gente que se iba a comer al mediodía empezó a pensar a ver cómo sacar el coche. Somos pocos los que salimos al mediodía", explican. Goñi, por su parte, optó por irse andando del trabajo y dejó el coche en el garaje, al considerar que el nivel del depósito no permitía grandes recorridos y prefería no arriesgar.

"Yo saqué el coche del garaje porque estaba abierto. Luego fui por Baja Navarra y los semáforos estaban todos muertos", recuerda Carlos.

CALMA ANTE LA IMPOSIBILIDAD DE NO HACER NADA 

En las oficinas de Gimex adoptaron una actitud tranquila. "Veíamos que no podíamos hacer nada y que no era una cosa nuestra sino generalizada. Aquí yo creo que es más tranquilo. En la oficina aprovechamos para hacer cosas más de documentación y otro tipo de trabajo", reconocen desde las oficinas donde trabajan los gestores, una planta compartida por empleados de varias nacionalidades. También una chica portuguesa, quien no logró contactar con su familia "en todo el día".

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