Apagón en Navarra
La odisea de Ana para empezar el Camino de Santiago: "Nos quedamos tirados, no sabíamos nada"
Esta leridana había quedado con su sobrino, extremeño, para empezar a peregrinar desde Pamplona: ella quedó atrapada en Tafalla por el apagón y él en Madrid


Publicado el 29/04/2025 a las 11:07
La leridana Ana Martínez Zarallo, de 43 años, aguardaba en la mañana de este martes en la estación de Renfe de Pamplona. No iba a tomar ningún tren. Esperaba a su sobrino, procedente de Extremadura, para comenzar desde la capital navarra el Camino de Santiago. Su plan era iniciarlo el lunes. Con lo que no contaban, como el resto de la población, era que un apagón histórico iba a paralizar su camino antes de empezar. Ella se quedó atrapada en Tafalla en el tren que venía de Barcelona y él en Madrid con el tren procedente de Extremadura. Si todo va bien, él llegará a la capital navarra hacia mediodía y entonces ya partirán hacia Logroño. Su intención era llegar a Santiago el viernes. Ahora ya lo fía al fin de semana. "Más tarde, no, el lunes ya trabajo".
Ana Martínez quedó a atrapada por el apagón en Tafalla. "Nos quedamos tirados. No sabíamos nada y ellos tampoco sabían el retraso que nos quedaba por delante. Abrieron algunas puertas y algunos bajamos. Y así estuvimos todo el día". Los teléfonos no funcionaban, así que no sabía que su sobrino también estaba varado en Madrid. No lo supo hasta la noche.
En Tafalla las horas iban pasando y no había soluciones para todos. "Vino la Guardia Civil y también dos autobuses a las cinco y media y a las siete de la tarde. Pero es que éramos muchísimos y no cabíamos". En total, se estima que medio millar de personas quedaron 'tiradas' allí.
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Tampoco había comida ni bebida para todos. "La cafetería del bar se vació enseguida y el bar de la estación, también. Íbamos a otros bares de Tafalla, pero tampoco había luz y no servían en muchos". Además, solo se podía pagar en metálico. "Los que teníamos algo suelto nos ofrecíamos a pagar a otros que no tenían, les decíamos que ya nos harían bizun cuando se pudiera". Así fueron pasando las horas en el andén, donde había familias con niños y cada persona tenía su urgencia para llegar a su destino.
El tren procedía de Barcelona y en Vitoria se dividía: parte hacia Coruña y parte hacia Salamanca. El que pudo, se buscó su solución. "Algunos vecinos (de Tafalla) se ofrecían a llevarlos a algún lugar a cambio del dinero de la gasolina. Otros que compartían destino alquilaron furgonetas". Ana Martínez, que iba hacia Pamplona, caminó hasta la estación de autobuses. Logró uno de los preciados billetes hacia la capital navarra. "El autobús iba hasta arriba de gente y lleno de maletas".
Ella iba con otra peregrina y su miedo era no llegar a tiempo al albergue, que cierra sobre las diez. Lo consiguieron. Su sobrino, con el que no pudo hablar hasta la noche, ha dormido en la estación de Atocha, donde les llevaron mantas. "Aquello ha sido un sálvese quién pueda". A mediodía, ambos partirán hacia Logroño con la primera anécdota del Camino en la mochila.