Día Mundial del Síndrome de Down

Richard, el pegamento de once hermanos: "Nos une a todos muchísimo"

Nació hace 40 años, el último de once hermanos que son “una piña” a su alrededor. En el piso del Paseo Sarasate que gestiona Anfas ha encontrado “su sitio”

Richard Azcona Azanza, rodeado por sus hermanas y hermano. Desde la izquierda, Marga, Susana y Jose
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Richard Azcona Azanza recibe un beso de sus hermanas y hermano. Desde la izquierda, Marga, Jose y Susana
Richard Azcona Azanza, rodeado por sus hermanas y hermano. Desde la izquierda, Marga, Susana y Jose

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Ainhoa Piudo

Actualizado el 21/03/2025 a las 09:28

El nacimiento de Richard se quedó grabado a fuego en la memoria familiar. Los hermanos más pequeños han oído repetir una y otra vez a la mayor, Eva, la impresión que le causó ver llorar a su padre al entrar en casa. Acababa de llegar al mundo su último hijo, nada menos que el número 11, y el médico sentenció: “Ha nacido tonto”.

Han pasado 40 años de eso. Hoy sería impensable. El modo de nombrar la discapacidad intelectual refleja la evolución en la sensibilidad social. “Se ha avanzado muchísimo pero también queda mucho por hacer, aunque suene a frase hecha”, apunta Susana, la hermana número 10. A ella le tocó defender a Richard en el patio del colegio, y también defenderse a sí misma. “Me toco intermediar mucho. Se metían con él y también conmigo. Creo que eso ha cambiado”.

Richard acude a diario a uno de los centros ocupacionales de Tasubinsa, en Orcoyen. “Allí todo el mundo le llama Richy”. Hace poco que ha pasado al taller de Envejecimiento. Vive hace dos años en el piso del Paseo Sarasate para personas con discapacidad intelectual que gestiona Anfas gracias a un concierto con el Gobierno de Navarra. Lo comparte con otras cinco personas. Es su casa, el lugar al que volver. Sus hermanos han notado una evolución “impresionante” desde que vive allí. “Ha ganado muchísimo en autonomía y lo vemos contento. Vemos que está en su sitio”.

Mientras los padres vivían, estuvo con ellos. “Imagínate, el menor de once y con síndrome de Down. Estaba muy sobreprotegido”. La angustia de qué sería de su hijo pequeño cuando ellos no estuvieran los acompañó toda la vida. “Aun siendo 11 hermanos, tenían mucho miedo”. Cuando fallecieron, el padre en 2019 y la madre en 2020, los hermanos se turnaban para estar con él los fines de semana. “Nunca pensamos que llegaría el día en que ya no querría venir, prefiere quedarse en casa”.

Lo que no perdona es bajar a El Sadar. Su corazón rojillo late en cada póster de los que forran su habitación. También es un asiduo del cementerio los fines de semana. Le gusta visitar a sus padres “Se marcha acompañado de su monitor, andando desde Sarasate. Hoy mismo han estado”.

Richard requiere “atenciones extra”. Las dificultades son obvias y la familia no es partidaria de obviarlas. Pero al mismo tiempo aseguran que es “el pegamento de la familia”. “Nos une a todos muchísimo”. Él demanda las quedadas de todos los hermanos, “una piña” en torno al pequeño. “Le encanta cuando nos juntamos todos”. Más si hay tortilla de patata en la mesa.

Los minutos de entrevista se acumulan. Richard saca su comunicador, un aparato que le permite comunicarse mediante imágenes y pictogramas. Señala la foto de uno de los profesionales que lo acompaña en el piso del Paseo Sarasate. Es hora de volver a casa

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