Inventos
La patente navarra más antigua en EEUU es de 1877: pretendía evitar explosiones y salvar vidas
Esteban Gorriti, con el guipuzcoano Pedro Unanue, patentaron en 1877 un sistema de seguridad en las calderas de vapor


Actualizado el 12/02/2025 a las 20:29
En 1877, los inventores españoles Esteban Gorriti (en la patente el nombre aparecer como Estevan), de Navarra, y Pedro Unanue, guipuzcoano, registraron en Estados Unidos un sistema innovador para alimentar calderas de vapor de manera automática.
Es la patente de un navarro más antigua en el registro de patentes de Estados Unidos.
Su regulador de alimentación de agua tenía como propósito evitar que los operarios tuvieran que ajustar manualmente el suministro de agua, un problema frecuente en la época.
Este dispositivo permitía que las calderas recibieran el agua necesaria sin intervención humana, asegurando un funcionamiento más seguro y eficiente. Como describen los inventores en su patente, el sistema estaba diseñado para operar en cualquier tipo de caldera, “ya sea que el tanque de suministro esté por encima o por debajo del nivel del agua en la caldera”.
El mecanismo se basaba en dos cámaras de agua alternantes, situadas en la parte superior de la caldera. Estas se llenaban y vaciaban sucesivamente, garantizando un flujo constante de agua hacia el interior del sistema de generación de vapor. El proceso se regulaba mediante válvulas deslizantes y flotadores, que reaccionaban automáticamente según el nivel del agua.
Cuando una cámara se llenaba, la otra descargaba su contenido en la caldera. De esta forma, el sistema aseguraba un suministro constante sin necesidad de bombas externas. Según la patente, la clave del invento era su diseño de “cámaras de agua que, al trabajar con un tanque por debajo del nivel de la caldera, también cumplen la función de bombas”.


Además de su automatización, este sistema representó un avance significativo en términos de seguridad industrial. La inestabilidad del nivel de agua en las calderas era un problema crítico, pues podía provocar un sobrecalentamiento del metal y, en casos extremos, explosiones catastróficas.
Con este regulador, se eliminaba el riesgo de que el nivel de agua descendiera peligrosamente. Como indican los inventores, el mecanismo funcionaba “deteniendo automáticamente el regulador de alimentación de agua cuando el nivel del agua alcanzaba el punto deseado, evitando así cualquier escasez peligrosa en la caldera”.
El sistema patentado por Gorriti y Unanue supuso un avance clave en la eficiencia energética de las calderas de vapor. Al eliminar la necesidad de bombas mecánicas adicionales, reducía los costos operativos y de mantenimiento, lo que lo hacía atractivo para la industria. Su diseño permitía aprovechar la propia presión del vapor para alimentar las cámaras, asegurando un funcionamiento más simple y duradero.
“El agua en la cámara cae por su propio peso en la caldera cuando la presión del vapor se equilibra en ambos compartimentos”, se detalla en la patente.