Testimonio
Natalia Jiménez, pamplonesa hija de una enferma de cáncer: "El cáncer afecta a toda la familia"
La pamplonesa Natalia Jiménez Jodar, de 42 años, y su familia han recibido ayuda del servicio de apoyo a domicilio ‘Juntos’ para atender a su madre, paciente de cáncer


Actualizado el 03/02/2025 a las 07:25
La vida de Natalia Jiménez Jodar se puso del revés el pasado mayo. La suya y la de toda su familia. Cuando a su madre, de 74 años, le diagnosticaron un tumor cerebral del que “empeoraba por semanas”. Tras varios ingresos, la enferma permanece ahora en su domicilio y recibe cuidados paliativos. Hace unos meses solicitaron también la ayuda del servicio de apoyo a domicilio ‘Juntos’ de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Navarra. “No sabíamos ni que existía la asociación y fue una enfermera de oncología en el hospital la que nos dijo que allí nos podían prestar las sillas para la ducha y todo lo que necesitáramos. Fue así como conocimos el servicio y otras ayudas que nos podían ofrecer”, cuenta.
Tras valorar su situación, en la que su padre es el cuidador principal y ella y su hermano colaboran siempre que pueden, les ofrecieron una persona que “hacía de todo”. “Ayudaba con la comida, la limpieza de la casa, el aseo de mi madre...”, recuerda Natalia. Aunque la oferta inicial es de una hora diaria, ellos la agruparon en dos horas y media dos días por semana. “Porque así le daba tiempo de hacer más cosas. Si no, el tiempo pasa volando”. El servicio, subraya, lo recibieron durante los pasados meses de septiembre y octubre. “Después mi madre ingresó en San Juan de Dios y ahora recibe los cuidados en casa. Ya no habla ni anda. Es durísimo”. El apoyo prestado, recuerda, les vino “muy bien”. “Sobre todo para que mi padre desconectara y saliera un poco de casa”.
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ACOMPAÑAR AL CUIDADOR
Actualmente, la familia necesita unos cuidados continuos para la madre, por lo que ha tenido que contratar a dos personas internas, una de lunes a viernes y otra, para los fines de semana. “Pero todas las tardes vamos para acompañar a mi padre porque es muy duro estar encerrado en casa ahora que hace frío y apenas sale a la calle. Vamos con los niños y le hacemos compañía”.
Natalia insiste en que la llegada de un diagnóstico de cáncer a la familia supone un “chorro de agua muy fría”. “Lo tienes que ir aceptando, ver cómo cada vez está peor. Mientras el resto de la vida sigue...” Ahora reciben apoyo psicológico para afrontar la situación. “Tienes que aceptar que necesitas ayuda. Toda la familia se está volcando pero para quien está siendo más duro es para mi padre, que además ha sido su pareja toda la vida. Menos mal que es un hombre muy resolutivo y se organiza bien”.