Joseph Castilla, voluntario navarro en Valencia: "Para ver qué está pasando de verdad hay que ponerse los guantes"
Joseph Castilla ayudó durante varias jornadas a los afectados por las inundaciones de Valencia


Publicado el 06/12/2024 a las 05:00
La camiseta de Osasuna que vestía en Catarroja sirvió de efecto llamada para algún que otro navarro presente en una de las localidades valencianas más afectadas por las inundaciones. Joseph Castilla Walteros, vecino de Sarriguren de 25 años, decidió desplazarse hasta Valencia debido a un “fuerte vínculo” que tiene con la zona y a que dos colegas suyos se animaron a llevar un vehículo con material para donar. “Llevo viniendo aquí desde que tengo seis años, tengo una casa, varios amigos en diferentes zonas de Valencia y no me lo he pensado”, aseguraba durante una de las primeras jornadas de trabajo en las calles llenas de barro. La motivación que tuvo él fue la de la ayuda, la “llamada de socorro” y que “los de arriba” no estaban ofreciendo, según él, esa respuesta inmediata que necesitaban los afectados.
“Si alguien quiere ver qué está pasando con sus propios ojos, vivirlo y ayudar, hay que ponerse los guantes”, aseguraba elevando unas palmas de las manos llenas de barro después de ayudar a meter productos de limpieza y alimentos en una bajera que pasó en unas horas de ser la sede de la falla El Centenar de la Ploma a almacén de víveres.
“Relaciono la solidaridad con la empatía”, reflexionaba Joseph Castilla sobre esa acción que estaba llevando a cabo en una región “destrozada”. “Aquí ahora mismo no dan a basto con nada y necesitan tanto apoyo económico como social, moral...”, comentaba mientras relataba que horas atrás se había dedicado a echar una mano en la limpieza de un garaje en la misma localidad de Catarroja, pero antes había hecho lo propio en zonas próximas. “Dentro del garaje no se escuchaban mas que gritos de ánimo de bomberos y voluntarios”, describía uno de los muchos momentos emocionantes que se viven a diario en la región azotada por la DANA.
Aunque en la imagen que acompaña a este reportaje el vecino de Sarriguren pose con rostro serio, él mismo aseguraba que durante parte de esas labores de limpieza y achique de agua y lodo en las que estuvo presente, la gente tenía un rostro amable. “Todos los que estábamos en ese garaje teníamos una sonrisa y predisposición”, indicaba apoyado al vehículo todoterreno blanco en el que se había desplazado junto a sus amigos Martín y Raúl aprovechando unos días libres que tenían. A pesar de llegar desde Sarriguren, a 500 kilómetros de la zona cero, Castilla destacaba por la rabia que demostraban sus palabras, en especial contra las altas esferas y por sus ganas de ayudar . “Con predisposición, que es lo que hace falta para poder solucionar todo esto”, reiteraba de nuevo el navarro.