Cooperación sanitaria

El médico del Chad que aprende a interpretar radiografías en Pamplona

Ha pasado tres semanas en Pamplona rotando por diferentes servicios del HUN y la Clínica San Miguel, gracias a un programa impulsado por las fundaciones del Colegio de Médicos y de Diario de Navarra, con el apoyo de Alboan

El médico del Chad Togoumbaye Nanguerngar, en el Colegio de Médicos de Pamplona.
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El médico del Chad Togoumbaye Nanguerngar, en el Colegio de Médicos de Pamplona
El médico del Chad Togoumbaye Nanguerngar, en el Colegio de Médicos de Pamplona.

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Ainhoa Piudo

Actualizado el 06/12/2024 a las 11:48

Médico de cabecera, jefe del servicio de Medicina Interna del hospital Le Bon Samariain en la capital del Chad, Nanguerngar es el segundo facultativo que realiza un estancia formativa financiada por este convenio, que persigue “ fomentar y favorecer el desarrollo de la cooperación internacional, promoviendo la solidaridad entre los profesionales sanitarios y el intercambio de conocimientos científico-técnicos”.

¿Qué ha estado haciendo exactamente durante su formación en Pamplona?

He estado viendo varios servicios. La primera estuve en el de ginecología y obstetricia y pude participar en una cesárea, entre otras cosas. La segunda semana estuve en el servicio de radiografía torácica, y eso era muy importante para mí. Aprendí muchas cosas que me pueden beneficiar mucho. La tercera semana estuve en el servicio de radiología osteoarticular. Ha sido una oportunidad increíble para mí.

¿Por qué el interés por las radiografías y las técnica de imagen?

Porque en mi hospital no tenemos siempre un especialista que pueda interpretar las imágenes de radiografía. Por eso para mí, como médico de cabecera, es muy importante saber leerlas, al menos a nivel básico. De otra manera, podemos tardar mucho más tiempo en reconocer el problema del paciente y diagnosticar la enfermedad.

¿Qué impresión le han causado los servicios sanitarios navarros?

Es muy diferente de donde yo vengo. Es un nivel muy avanzado. El hospital, los equipamientos, las máquinas. Todo. Está muy bien estructurado y organizado, como para que no suceda ningún error. Me ha parecido una maravilla. En cuanto a la práctica sanitaria, hay una gran diferencia. En el Chad lo que nosotros podemos hacer es tocar, observar y oír los cuerpos, porque no tenemos siempre la máquina adecuada para cada problema. Por eso, tenemos mucho conocimiento en el reconocimiento físico, pero aquí tenéis las máquinas a vuestra disposición.

¿Le ha sorprendido algo especialmente?

Yo tenía un poco de miedo a que me vieran como a un extraño, por ser negro. Pero me ha sorprendido la acogida de la gente, que me ha tratado como si fuera parte de ellos. Cuando me quedaba observando, un poco perdido a veces, siempre había alguien que me preguntaba o me ofrecía ayuda. Han sido todos muy amables y eso me ha sorprendido mucho.

¿Y en cuanto al funcionamiento del hospital?

Que no hay tantas diferencias a nivel de jerarquía como en mi país. Allí, el jefe el jefe, todos los saben y casi hay miedo de decir algo que le pueda molestar. En cambio aquí todos trabajan juntos, en equipo y unidos. Yo no podía saber quién era el jefe si antes no me lo habían dicho.

¿Son realmente útiles estas estancias?

Creo que muy útiles, nunca son perdidos los conocimientos que he podido aprender aquí.

¿Cuáles destacaría?

Dos cosas concretas. La primera, poner en marcha las citas previas para que los pacientes no tengan que esperar tanto tiempo. La segunda, ofrecer indicaciones para que la gente no se pierda por el hospital.

¿Ha encontrado alguna dificultad?

El idioma, que me ha obligado a recurrir a Google, a los gestos... No es que haya sido un freno, pero sí una dificultad.

El año pasado vino a Pamplona su colega Guy Rodrigue, a las Urgencias del HUN. ¿Han podido aplicar algo de lo que él vio aquí?

Hablé con él un poco antes de venir, y me aseguró que me iban a tratar muy bien y que iba a aprender mucho. Me he dado cuenta de que era verdad. Pero lo cierto es que no hablamos en términos médicos.

¿Cuáles diría que son los principales retos de la sanidad en el Chad?

Falta personal médico. Yo soy el único médico de cabecera en mi hospital para 40 camas. Y eso que es un centro privado, que se considera mejor. En los públicos debe de ser todavía peor. Así que el reto primero sería aumentar personal. Además, sigue habiendo mucha población que no tiene acceso a la sanidad, porque es un país muy amplio y con pocas carreteras, y mucha gente vive aislada.

¿Y en cuánto a enfermedades?

Las infecciosas, causadas principalmente por la malnutrición, la falta de agua potable y la pobreza.

¿Cómo ve el futuro del Chad?

Pienso que va a ir mejorando. El Estado empieza a formar un poco más de personal sanitario. También se han puesto en marcha campañas para hacer entender a la población que tienen que visitar los centros sanitarios. Por ejemplo, las mujeres embarazadas están empezando a entender que tienen que tener un seguimiento médico y que no pueden dar a luz en casa solas, porque algunas mueren. Soy optimista. Aunque muy progresivamente, confío en que las cosas van a cambiar.

¿La medicina tradicional es una aliada o un problema?

Tiene pros y contras. Puede ayudar cuando no todo el mundo tiene acceso al sistema de salud. También en la parte de las creencias: hay gente que cree en ella y puede ser positivo. Sin embargo, también puede provocar que la gente se focalice en la medicina tradicional y deje de ir a un médico que le dé una medicación moderna, y eso cause que no se cure la enfermedad, o que empeore.

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