El exárbitro navarro Eduardo Prieto Iglesias también reparte raciones de auxilio en el caos de Valencia

El excolegiado recopiló materiales que pudo trasladar a Valencia este viernes en dos trailers gracias a la voluntad de Vicarli. Además se quedó el fin de semana para ayudar a World Central Kitchen, la ONG del chef José Andrés

Voluntarios navarros en Algemesí durante la mañana del sábado
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Voluntarios navarros en Algemesí durante la mañana del sábado
Voluntarios navarros en Algemesí durante la mañana del sábado

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Ikomar Oteiza Pierola

Publicado el 10/11/2024 a las 05:00

Nada le iba a impedir al exárbitro Eduardo Prieto Iglesias trasladarse a Valencia a ayudar a los afectados por el paso de la DANA. Ya tenía experiencia, en 2022 viajó a Ucrania con un convoy humanitario de Cluster SOS. Se comunicó con la coordinación del chef José Andrés, se informó de las necesidades principales, llenó dos trailers de Vicarli y puso rumbo a Valencia.

Contactó con una coordinadora de World Central Kitchen, la ONG del chef José Andrés Puerta que conoció en Ucrania, dedicada al abastecimiento de comidas en todo el mundo después de todo tipo de desastres. Y una vez se informó de cuáles eran los puntos más afectados y las necesidades principales de los damnificados, comenzó a recaudar enseres. “Quería hacer las cosas bien, saber que era lo que más falta hacía y conocer las zonas en peor estado”, comentaba. 

Amigos y particulares se unieron a la causa y así consiguieron llenar dos trailers que partían la mañana del viernes 8 de noviembre a la Comunidad Valenciana. Con la ayuda de su mujer Beatriz, gerente de Gloves Box Sadar, con la colaboración de Roberto Nuin, de Vicarli, y la coordinación de El Club de la Lucha, Transportes Valencia y Caravana de la Vida, lograron aportar su granito de arena a la causa.

La empresa de transporte navarra Vicarli designó los dos trailers que se encargaron de trasladar el acopio desde Pamplona a Valencia, así como a sus conductores “sin pensarlo”, además de una donación económica que la empresa quiso aportar. Eduardo Prieto también recaudó donaciones con las que pudo comprar los recursos que faltaban para llenar el convoy y añadirlos a los que ya había recolectado. Palas, escobones, botas de goma, buzos, gafas, mascarillas... Desde World Central Kitchen, les trasladaron qué era lo primordial en las zonas afectadas y eso es lo que priorizaron.

Salieron a las 7.30 de la mañana y no llegaron al punto de descarga hasta las 17.30 de la tarde del viernes. En un almacén de World Central Kitchen en Picassent, una zona menos afectada, pudieron vaciar los dos trailers y llenar furgonetas más pequeñas del chef José Andrés. Un proceso que se alargó hasta las 22.00 horas. Prieto Iglesias mandaba un mensaje claro desde el punto de operaciones durante la descarga: “Muchísimas gracias a todos los que habéis hecho esto posible, es una pasada como la gente se está volcando, mucha fuerza para Valencia”.

Los trailers volvieron a Pamplona el mismo viernes, pero Eduardo no. Él se quedó a colaborar en todo lo que pudiese durante todo el fín de semana, tanto en el reparto de materiales como en la limpieza y desalojo de las calles y casas. Los accesos a los pueblos estaban restringidos a furgonetas, pero con un carro de metal consiguió llegar a la parroquia de Algemesí, donde instaló su propio punto de distribución de materiales. “Tengo la responsabilidad de asegurarme de que todo lo recaudado llegue a los afectados, como la necesidad de confirmar a todos los que han participado en la recogida de que ha merecido la pena”, aseguraba.

El compromiso de todo el pueblo

“Por un lado, ver tanto compromiso de ayuda es esperanzador, pero por otro, te das cuenta de que están totalmente abandonados”, reconocía. “La frase de ‘solo el pueblo salva al pueblo’ es muy real, nadie con algún tipo de competencia gubernamental ha colaborado en la ayuda. Ver las olas de colaboración altruista y desinteresada te reconforta como ser humano”, añadía.

Tras horas sin parar, descansaba frente a la estación de tren de Algemesí a las 15.30 del sábado. Frente a él, voluntarios se sentaban a comer y beber devastados. “Hemos estado quitando barro, limpiando casas y retirando muebles, pero la falta de organización impide la total agilidad del proceso”, expresaba indignado.

En las horas que le quedan allí, intentará visitar a la coordinadora de World Central Kitchen. “Queremos que nos explique su funcionamiento y como están llegando a los puntos más lejanos. Si cualquier gobierno trabajase con la eficiencia con la que ellos trabajan, no se hubiese alcanzado este caos”, pensaba. Relacionaba la situación que veían sus ojos con “las películas apocalípticas”. “Está todo arrasado”, reconocía con pena. 

Si algo le preocupa ahora es “el paso del tiempo”. “Aunque los días pasen, los afectados seguirán necesitando ayuda”, citaba relacionando la situación con la que vivió en su paso por Ucrania hace dos años. Tiene claro que “si Valencia se va levantando poco a poco, es gracias al trabajo del pueblo”.

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