Primeros auxilios
"Era una situación de vida o muerte"
Mikel Razkin Juaniz, joven de 21 años, no dudó en detener la furgoneta de reparto que conducía para salvar la vida de un hombre en una rotonda del barrio de la Milagrosa de Pamplona


Actualizado el 02/11/2024 a las 10:58
El jueves, a las diez y media de la mañana, Mikel iba rumbo a su próximo destino de reparto cuando algo llamó su atención en la rotonda: una mujer desesperada intentaba reanimar a un hombre en el interior de un coche, mientras otro hombre mayor, apoyado en un bastón, levantaba el brazo y pedía ayuda a gritos. Mikel, que se define como una persona "muy racional y organizada", no dudó. Aparcó en doble fila y corrió hacia el coche, donde el hombre se estaba asfixiando, probablemente por un ataque que le había bloqueado las vías respiratorias.
"Vi que estaba en 'shock', con saliva espumosa y algo de sangre; tenía la respiración obstruida y no podía respirar", explica Mikel. La mujer, presa de la angustia, no lograba hacer nada para revertir la situación, así que Mikel tomó el control: "Le sujeté la cabeza para abrirle las vías respiratorias. No quería moverlo demasiado por si tenía una lesión cervical, así que lo mantuve erguido y le levanté un poco la barbilla para que pudiera entrar aire", relata. Con movimientos cuidadosos e intuitivos, Mikel presionó en su garganta, intentando desbloquear cualquier obstrucción. Finalmente, el hombre recuperó el aliento, aunque con dificultad.


Mientras Mikel estabilizaba al afectado, llegaron la ambulancia y las patrullas municipales, que continuaron la asistencia. "Me retiré y entonces me ocupé de la mujer, que estaba muy alterada. Un chico, un poco mayor que yo, también se ofreció a ayudar, y juntos trasladamos al hombre a la camilla", recuerda.
La experiencia dejó a Mikel reflexionando. Su formación en primeros auxilios es limitada, adquirida por su cuenta a través de artículos y videos, pero ese conocimiento básico le bastó para improvisar en un momento crucial. "Sabía que era importante mantenerlo erguido y darle ánimo para que no dejara de respirar. Sin embargo, no sabía exactamente qué hacer y por eso no quise sacarlo del coche. Solo espero haber contribuido a que salga adelante".
Tras el suceso, Mikel, repartidor de una empresa de suministros farmacéuticos, volvió a su rutina. "Tenía que hacer todavía dos entregas. No sé si este incidente me hará ver la vida de otra manera, quizá en unos días o semanas lo piense. Soy una persona muy racional, y simplemente he parado a ayudar porque la situación me parecía de vida o muerte. Después, continué con mi trabajo".