Educación

El adiós de dos docentes tras toda una vida en las aulas

Asun Silanes, tutora de Primaria en el colegio público San Juan de la Cadena, y María Magdalena Matute, profesora de Matemáticas en el IES Barañáin y la UPNA, comparten reflexiones sobre su profesión y el sistema educativo en su primer verano como jubiladas

María Magdalena Matute y Asun Silanes en la plaza San José, donde se encontraba la antigua Escuela de Magisterio.
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María Magdalena Matute y Asun Silanes en la plaza San José, donde se encontraba la antigua Escuela de Magisterio.
María Magdalena Matute y Asun Silanes en la plaza San José, donde se encontraba la antigua Escuela de Magisterio.

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Ainhoa Piudo

Actualizado el 29/08/2024 a las 12:16

Llegará septiembre y los escolares volverán a las aulas, pero ellas no lo harán. Su ausencia no será una cualquiera, porque más de 30 años en un mismo centro dejan una huella de esas que tardan en desdibujarse. María Magdalena Matute, profesora de Matemáticas en el IES Barañáin, y Asun Silanes, maestra de Primaria en el colegio público San Juan de la Cadena, se jubilan. A la primera más bien le jubilan, porque ella hubiera preferido seguir en la enseñanza: “Pero no me han dejado”, lamenta. No se conocían previamente entre ellas, pero se prestan a compartir con este periódico algunos recuerdos e impresiones sobre su profesión a modo de despedida.

UNA PROFESIÓN MUY VOCACIONAL DE LA QUE CUESTA DESPEDIRSE

Pena. Mucha pena. Esa es la emoción que prevalece en ambas. “Esta profesión es muy vocacional. O te gusta, o te gusta. Yo he disfrutado mucho en la escuela con los críos”, explica Silanes que, al mismo tiempo, entiende que ya había llegado el momento. “Todo te va costando un poco más, llegan nuevas metodologías, nuevas tecnologías. Y hay que dejar paso a la gente joven, que saquen plazas y que trabajen”, comparte.

Matute, en cambio, hubiera preferido seguir. “He disfrutado muchísimo de mi profesión. Hasta tal punto de que pedí prórroga en el servicio activo, pero no me han dejado. Y lo siento, lo siento mucho. Creo que en otras comunidades sí que lo permiten”, dice.

UN SISTEMA QUE SOBRECARGA AL DOCENTE DE BUROCRACIA

El “contacto directo” con el alumnado, “su alegría y su nobleza”, el día a día con ellos y ellas en el aula, la expresión de revelación que ilumina sus rostros cuando consiguen transmitirles conceptos complejos, de esos que se resistían hasta ahora. Todo eso es, sin duda, “lo mejor” de la enseñanza, “una profesión maravillosa y muy gratificante”, coinciden ambas.

¿Lo peor? Un sistema que “sobrecarga” al docente de “trabajo administrativo”. “Tienes que justificarlo absolutamente todo. Eso es lo que realmente quema. Y la prisa. Todo es a salto de mata y no hay tiempo para reflexionar”, dice Silanes, que reivindica “la labor tutorial” en Primaria. “Creo que se ha perdido en poco, entre otras cosas, por el objetivo de incentivar tanto los idiomas”, añade.

DNI 
María Magdalena Matute Azpillaga nació en Viana el 10 de mayo de 1959. Se licenció en Matemáticas en la Universidad de Zaragoza y sus primeros años como docente transcurrieron en Segovia, León, Soria, Pamplona y Puertollano. Llegó al IES Barañáin hace 35 años, y ha compaginado su actividad con la de profesora asociada en la UPNA, donde ha impartido Matemáticas y Didáctica de las Matemáticas a distintas ingenierías, ADE o Magisterio.

Asun Silanes Górriz nació en Sangüesa el 11 de agosto de 1959. Estudió en la Escuela de Magisterio de Pamplona y comenzó a ejercer como especialista de Educación Física en distintos centros (Aibar, Sada, Cáseda, Víctor Pradera de Pamplona, Larrainzar, Basaburua, etc.). Desde 1989 ha estado en el colegio San Juan de la Cadena, donde ha ejercido también puestos de responsabilidad (directora, jefa de estudios...). En el último tramo de su carrera ha sido tutora generalista, sobre todo en los cursos de 5º y 6º.

Para Matute, “los problemas vienen más del sistema que de la profesión en sí misma”. “Por un lado, habría que solucionar el exceso de burocracia. Y los mal llamados sistemas de gestión de calidad lo único que hacen es aumentarla”, sostiene. Por otro lado, apunta al hecho de que “el profesorado deba demostrar siempre su inocencia”. “Resulta paradójico que, siendo el profesorado el único que ha demostrado que tiene cierta autoridad para estar en su puesto de trabajo, sea siempre el cabeza de turco que pague el pato”. “Muchas veces estamos en tela de juicio por parte de personas que ejercen un autoritarismo basado en la obediencia y en la sumisión irracional”, explica su punto de vista.

NUEVAS TECNOLOGÍAS 

A Matute le parece que las nuevas tecnologías “han aportado mucho como recurso didáctico”, pero que se deben emplear “en su justa medida”. “En matemáticas hay programas como Geogebra que no sólo contribuyen a la atención del alumno, sino que permiten una mejor comprensión de los conceptos y un conocimiento mayor que en otras épocas”, valora la docente.

A Silanes, que ve positivo “que los chavales se sepan manejar” en este campo, le “da miedo” que chicos y chicas de Primaria lo hagan sin supervisión, por terrenos en los que “no hay filtros” y por “donde no tendrían que estar” . “A veces ven cosas y leen cosas para las que no están preparados, y luego eso se refleja en su lenguaje, en su comportamiento. Vienen a darnos charlas de prevención sobre abusos en internet y piensas: ¿pero estos críos cómo han acabado ahí?”, se pregunta. “A mí eso me preocupa”, admite.

LECTURA Y CAPACIDAD DE ATENCIÓN EN LAS NUEVAS GENERACIONES

“El tema de la lectura me parece muy grave. No leen, y eso nos lleva a una falta de comprensión en todos los ámbitos. La expresión escrita, las faltas de ortografía. Cuando yo empecé a ser tutora los críos leían mucho más. En los cursos altos de Primaria, cuando deberían estar ya casi con lecturas preadolescentes, están con Kika Superbruja. Siempre será mejor que nada, desde luego. Pero cuesta, cuesta mucho”, asume Silanes.

DIVERSIDAD Y EJEMPLOS DE SUPERACIÓN

Aunque el origen y el entorno familiar de un alumno “hacen mucho”, cuando se habla de diversidad Silanes tiene claro que hay que distinguir entre aquellos estudiantes que llegan al sistema educativo con 3 años, y las incorporaciones tardías. “El problema llega cuando, a mitad de curso, llegan 3 ó 4 alumnos a un aula. Pueden tener un desfase curricular, o pueden venir sin idioma. Y hay que buscarles recursos que, muchas veces, son a costa de otros alumnos, porque la Administración no siempre los pone a tiempo. A veces te tienes que apañar con lo que hay hasta final de curso”.

En este punto, Matute recuerda que cuando ella empezó en la docencia, los licenciados daban clase en BUP y COU, es decir, a aquellos alumnos y alumnas que miraban a la universidad. Con la implantación de la LOGSE en los años 90, eso cambió, porque comenzaron a dar clase a la ESO (12-16 años). “Yo viví ese cambio, he dado clases en 1º de la ESO y tengo que decir que me encanta, porque son todo nobleza”. También “la diversidad es mucho mayor” que cuando ella comenzó, y “tratar de que todos vayan para adelante es un reto para el profesorado”. “Doy fe que he visto alumnos inmigrantes que han tenido que aprender el idioma y adaptarse a la nueva sociedad, y han superado todo eso. Me parece que tienen un mérito extraordinario”. Por el contrario, “hay gente que lo tiene más fácil pero no aprovechan los recursos que se les ponen delante”.

En cualquier caso, Matute reivindica las segundas oportunidades. “Todos podemos tener baches en esta vida. Hay alumnado que lo tiene en un momento dado, pero luego remonta y sale adelante”.

Silanes reconoce que “hay situaciones familiares muy complicadas” pero que el docente tiene que saber “no traspasar ciertas líneas”. “Somos lo que somos. Podemos iniciar procesos, avisar a bienestar social o sanidad para que proporcionen ayuda. Pero hasta ahí. No puedes hacer de cada alumno una causa”. .

POLÍTICA Y REFORMAS EDUCATIVAS

Reivindican ambas enseñantes que la educación esté por encima” de los cambios de Gobierno. “En el momento que no lo está, es imposible que la cosa vaya bien”, lamenta Silanes. “Nosotros tenemos que formar alumnos para que el día de mañana ellos y ellas decidan qué quieren ser y qué quieren pensar. La educación debería estar por encima de todos los idearios políticos para formar personas libres”. “Totalmente de acuerdo”, concuerda Matute. “Hace falta desde años un pacto educativo estatal que de cierta estabilidad al sistema y eviten la incertidumbre”.

Tiene la sensación Silanes de que, con cada reforma educativa, “se han ido bajando los niveles dé exigencia”. Coinciden también en señalar “los cambios de terminología” que llevan aparejados cada cambio. “Algunos no provocan más que que se pierda el vocabulario específico que es necesario conocer”, se queja Matute. “Hay que insistir e insistir para que memoricen términos específicos y les cuesta mucho verbalizarlos”, añade Silanes. “La terminología propia de cada asignatura es cultura”, recuerda Matute.

LA INNOVACIÓN METODOLÓGICA Y LAS MODAS

Otro punto que sale en la conversación es el de la innovación metodológica. “Me parece que a veces está basada en la moda. Y cuando esa moda cambie, el único perjudicado será el alumnado al que le tocó sufrir la moda. Hay que reflexionar sobre estos vaivenes”, defiende Matute. “Claro que son necesarios cambios, pero que estén contrastados. Que se haya demostrado que son beneficiosas para el alumnado”, explica la docente, que aboga por poner coto a “este afán de la innovación por la innovación basado en nada”.

Silanes asiente. “Hay que pensar muy mucho dónde, cuándo y cómo se puede aplicar cada una. Lo que vale para un colegio no vale para otro: por número de alumnos, por características, por el profesorado del centro. Primero tiene que haber una formación muy importante de los docentes, para no ir a salto de mata”, reivindica.

LA ALTA INTERINIDAD DEL PROFESORADO

“Nunca he conocido un nivel tan alto de interinidad como el que hay ahora, y eso tiene su impacto tanto en el funcionamiento de los centros como en el alumnado”, pone de relieve Matute. “Yo he sido coordinadora de 5º y 6º ni sé los años porque era la única definitiva. Eso, como dice Magdalena, no es bueno”, aporta Silanes. “No entiendo que, habiendo plazas, no se saquen para dar estabilidad”, se queja. “Hay profesorado joven buenísimo, entusiasta, profesional. De esos que se ven que no van a usar la profesión para tener otros cargos en la Administración. Eso, se nota, y estas personas tienen que tener una plaza ya”, zanja Matute.

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