Ceremonia
Más de 4.300 testigos de Jehová celebran su congreso en el Navarra Arena
Unos 4.300 testigos de Jehová de Álava, Guipúzcoa, Navarra y La Rioja, participan en la asamblea anual de los fieles en el Navarra Arena

Actualizado el 21/07/2024 a las 11:05
Las butacas del Navarra Arena se mantienen ocupadas durante el fin de semana por los más de 4.300 testigos de Jehová que asisten a la asamblea anual de la confesión cristiana en el Navarra Arena. Los fieles a la religión, que en el 2006 obtuvo el reconocimiento de notorio arraigo en España, hicieron suyo el Arena. Ofreciendo una imagen poco común para las gradas del estadio, pero habitual para ellos, los cristianos que no celebran sus cumpleaños y se comprometen con estudiar la Biblia semanalmente.
No había música, luces, ni artistas. La imagen que sí triunfó fue la de una marea de familias tomando apuntes desde sus butacas, mientras los ancianos (quienes dirigen las congregaciones), predicaban. El silencio era pulcro y la atención máxima, como en un salón de clases. Sin embargo, mientras Raúl Martínez, de la congregación de Pamplona Oeste, hablaba sobre Las profecías del Mesías, fue imposible no desviar la mirada al centro de la pista, donde estaba el único símbolo visible, una piscina de plástico rectangular y llena de agua. Y es que para los congregados los tres días del congreso son importantes, pero el día del sábado es estelar para los 34 fieles que se bautizan en la pista principal del Navarra Arena.
Miguel Muñoz, el portavoz de los testigos de Jehová en Navarra, explicó que para los creyentes de la confesión impulsada en 1879 por el empresario estadounidense Charles Taze Russell (con origen en los Estudiantes de la Biblia de Pittsburgh, Pensilvania), la ceremonia del bautismo representa el “mejor día” de sus vidas. El año pasado se bautizaron unas nueve personas en el Baluarte. Este sábado la cifra se triplicó. Muñoz entiende que esta subida se debe a que “las personas han visto que se puede suplir las necesidades espirituales a través de la Biblia”. La hermandad (como se llaman a sí mismos los creyentes en la profecía), sigue creciendo. En España hay más de 120 mil fieles, unos mil de estos son navarros.
Antes de la ceremonia de bautismo, algunos, elegantemente vestidos, acomodaron sus cojines para sentarse más cómodamente, mientras otros abrían sus tuppers para alimentar el cuerpo entre cada orador del congreso titulado Prediquemos las buenas noticias, que comenzó el viernes y termina el domingo. En él se reunieron las congregaciones de Álava, Guipúzcoa, Navarra y La Rioja. El evento, compartió Muñoz, requirió de más de 6 meses de planificación y de la ayuda de unos 260 voluntarios.
El cántico de la canción número 24, Subamos a las montañas de Jehová, indicó que pronto iniciaría la ceremonia de bautismo. Los 34 adeptos salieron a los cambiadores para ponerse sus trajes de baño y buscar las toallas.
Algunos empezaron “una nueva vida” y otros celebraron “el día más feliz”
Antes de sumergirse en el agua, los fieles tienen que responder que “sí” a dos preguntas: ¿Te has arrepentido de tus pecados? Y ¿Comprendes que al bautizarte eres testigo de Jehová? Fueron 34 los que dijeron que sí para bautizarse en la pista principal del Navarra Arena, 25 más que los bautizados el año pasado en el Baluarte.
Los perfiles fueron variados; hubo 13 hombres, de entre 11 y 75 años y 21 mujeres, desde los 13 hasta los 77 años. Nacor Larumbe Martínez, de 21 años, fue uno de los pamploneses que se bautizó. Él se acercó a la religión desde pequeño porque sus padres ya eran testigos. Admitió que hubo un tiempo en el que se alejó de la congregación, pero tomó la decisión de bautizarse al darse cuenta de que “tenía que existir un creador por lo complejo que es el mundo”. El joven describió el día como “el más feliz" de su vida. Milena Polukisnyk, de 18 años, también se bautizó para “empezar una nueva vida”. La vitoriana confirmó su devoción con la promesa de “tener una relación más estrecha con Él porque es un compromiso”.