De espaldas a la oposición
La frustración con el modelo que determina el futuro de los profesores protagonizó la mañana en la UPNA. Los que trabajan no encuentran el tiempo para preparar las pruebas


Actualizado el 22/06/2024 a las 20:06
"Siempre hablamos de respetar los ritmos de los chicos, de evaluar el proceso y luego a nosotros se nos evalúa con una nota”. La opinión de María Campión, quien opta a una plaza fija de Audición y Lenguaje, en castellano, y Pedagogía Terapéutica en euskera, resume la frustración que se vivió en la UPNA tras la primera prueba las oposiciones a maestros que se ha celebrado este sábado por la mañana. Para María, compaginar el trabajo con el tiempo de estudio es una tarea “muy cansada”.
Es el segundo año en el que María realiza las pruebas. Confesó haber salido “bastante contenta”. Sin embargo, reconoció que “hay personas que llevan toda la vida” presentándose cada año. Y no le parece justo.
Presentarse a la oposición es una obligación para los aspirantes que se examinan con la esperanza de obtener una de las 160 plazas fijas que hay disponibles en Navarra. Como recordó María, tampoco hay otra opción: “Si quieres trabajar te tienes que presentar”. “Tampoco hay un temario definido”, este es para ella otro de los problemas de la OPE.
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A Alan Santos tampoco le parece justa esta métrica. Él se especializa en la educación AED (atención educativa domiciliaria) y confesó no haber encontrado el tiempo durante el año para preparar los exámenes.
“Por el trabajo he estudiado poco”, dijo tras repasar su rutina diaria en la que las horas no sobran: “Terminas de trabajar a las cuatro y comes. Ya son las seis y luego tienes que preparar las clases para el resto de la semana”. María también compartió que en su día a día“solo queda el tiempo para dormir”.
Edurne Vitro se vio en la misma situación: “Estaba también trabajando y no ha tenido tiempo”. La tudelana de 23 años aspira a obtener la posición de infantil en Corella. Le ha salido hoy “justo lo que no ha estudiado” y admitió estar segura de que volverá el próximo año “a ver si hay más suerte”.
Sayoa González no trabaja, pero estudia Magisterio de Primaria. Este año opta por una plaza en Magisterio infantil y celebra porque salió del aulario “con buena sensación”. Sin embargo, aseguró que sus amigas que sí trabajan, viven “amargadas” y deseosas por terminar el proceso de esta jornada.
Amaia Zazu, quien trabaja y se presentó a la oposición de Magisterio infantil, compartió que no solo se trata del poco tiempo que encuentra para preparar la prueba, sino también de las variables intangibles que la oposición no alcanza a medir: “Un examen de memoria no demuestra que una persona pueda ser buena profesora o no”.
El tiempo es un bien escaso entre los profesores, pero es más escaso todavía para las profesoras que también son madres. Esta oposición fue para algunos una experiencia familiar.

Durante el primer descanso, una opositora que no quiso compartir su identidad, recibió el abrazo de su esposo. Este llevaba en sus brazos al bebé que solo tiene un mes y medio de vida. Para la recién convertida en madre, la primera prueba estuvo “mejor de lo que esperaba”. Desea mantenerse en las listas y su mayor reto para conseguirlo fue “compaginar el estudio con un recién nacido y con la lactancia porque es difícil”. También fue complicado porque “las prioridades son otras y es él la de ahora mismo”. Para lo que no tuvo dificultad la madre fue para lactar durante el examen.
Este año 31 madres lactantes solicitaron el uso de las salas habilitadas para alimentar a sus recién nacidos. Sin embargo, unas 20 hicieron uso del espacio. Las opositoras tuvieron la posibilidad de salir del aula durante el examen cuando la criatura lo necesitase y sin limitaciones. “Es un recurso que se agradece”, dijo sonriendo.
La primera jornada transcurrió con normalidad. Aunque el momento de comenzar el primer examen a las 9 resultó ser para algunos como Diana Concepción, “muy largo”. Su examen empezó a las 9:30. La pamplonesa, que también trabaja, admitió que regresará el próximo año porque este no pudo estudiar.
Hubo exámenes que comenzaron con 30 y 40 minutos de retraso. “Nos han tenido media hora esperando”, recordó Edurne Vitro. Sin embargo, el comienzo de esta jornada de oposiciones también se caracterizó por el ánimo del profesorado. Esta misma recordó con aprecio la calidez de los profesores al mencionar que ellos “estuvieron para ayudar a pasar el mal rato de las pruebas”.