Ayuntamientos
Incertidumbre y malestar municipal en Navarra por la reactivación de las reglas fiscales
La normativa estatal de control del gasto regresa tras 4 años suspendida. El impacto de la covid y la guerra de Ucrania llevó a limitar la aplicación de la Ley de estabilidad presupuestaria, aprobada en 2012 de la mano de la UE


Publicado el 27/05/2024 a las 05:00
Se acabó la libertad. Las economías municipales navarras quedan sujetas de nuevo, a partir de este año, al control del gasto y el déficit impuesto por las reglas fiscales aprobadas por el Gobierno de España siguiendo las recomendaciones de la Comisión Europea. Unas restricciones económicas de las que se habían liberado en gran parte los ayuntamientos entre 2020 y 2023, al suspenderse ante el impacto que generó la pandemia de covid y la guerra de Ucrania. Pero en este 2024 , es ya oficial, se reactivan tal y como recogía la Ley orgánica de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera, aprobada en 2012. Y eso ha generado malestar e incertidumbre a partes iguales en las entidades locales, que han trasladado dudas y consultas tanto a la dirección general de Administración Local del Gobierno de Navarra como a la Federación Navarra de Municipios y Concejos (FNMC), según confirman ambas.
Esta ley, aprobada en un marco de crisis económica general, estableció tres reglas fiscales que deben cumplir todas las administraciones públicas, incluidas las entidades locales.
Una es la Estabilidad Presupuestaria, y fija que una entidad la cumple cuando sus ingresos son mayores o iguales que sus gastos (tomando en cuenta los ingresos y gastos no financieros). Para este año, el objetivo de superávit comprometido en este ámbito por España ante la UE, para todo el subsector local, equivale al 3,5%. Es decir, que como mínimo, entre los 8.131 municipios españoles, se gasten un 96,5% de los ingresos y quede un 3,5% de superávit. En Navarra, según los últimos datos de Administración Local sobre los 272 municipios, el superávit se situó en torno al 7% en 2022.
REGLA DE GASTO
El segundo concepto es la Regla de Gasto, y para 2024 se fija una tasa del 2,6% de forma vinculada al crecimiento económico previsto del PIB. En líneas generales, esta regla se aplica comparando el gasto computable del año anterior con el del presente. En este caso, comparando el de la liquidación presupuestaria a 31 de diciembre de 2023 con la que resulte a finales de 2024. Por ejemplo, si el año previo se han gastado 100 millones, el año siguiente se podrán gastar como máximo 102,6 millones.
Estas dos reglas fiscales son las que se reactivan para 2024, mientras que la tercera existente, la llamada Sostenibilidad Financiera (o Límite de Deuda), ha permanecido activa todos estos años. Esta marca que el total de la deuda viva (bancaria) de una entidad no puede ser mayor que el 110% de los ingresos corrientes de la misma. Si se supera ese techo, no es posible contraer nuevos préstamos. Además, se incorpora un concepto de Sostenibilidad Comercial que obliga a un periodo máximo de pago a proveedores de 30 días.
La ley de 2012 incorpora asimismo otros condicionantes a los que se enfrentan las entidades locales, como tener que destinar el superávit o los mayores ingresos de un ejercicio a amortizar deuda (no se aplica este año).
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“El superávit de 2023 se podrá utilizar con libertad”
Una circular informativa remitida días atrás a los ayuntamientos navarros por Administración Local ratificaba la reactivación de las reglas fiscales y, una vez confirmados, también los objetivos económicos que se han marcado para 2024 entre el Estado y la UE. “Esta normativa encorseta en materia de gastos, pero hay que mandar un mensaje de tranquilidad. No nos enfrentamos a nada nuevo y estos años de suspenso ha sido obligatorio seguir haciendo seguimiento. Las reglas no comienzan a aplicarse ya al 100%, pues el superávit de 2023 se podrá utilizar en 2024 con libertad. Y todo esto va además contra el resultado de la ejecución presupuestaria a 31 de diciembre, por lo que hay margen de acción”, cree Jesús Mª Rodríguez, director general de Administración Local.
Recuerda que el Gobierno de Navarra, “valiéndose del autogobierno”, modificó en 2020 la Ley de Haciendas Locales para que “si se producen incumplimientos puntuales sobre la Estabilidad Presupuestaria y la Regla de Gasto, por ejemplo por una obra grande de inversión ligada al PIL que obliga a tirar de remanente de tesorería, se emite un informe que comprueba que el consistorio no tiene inestabilidad estructural y eso evita este que tenga que hacer un plan económico-financiero para volver al equilibrio en 2 años, como obliga la ley estatal”.
Por su parte, fuentes del área económica de la FNMC confirman que “estas restricciones generan controversia, y más hoy en unas condiciones económicas tan saneadas (los ayuntamientos navarros han pasado de una deuda viva de 313 millones en 2010 a 78 en 2022)”. “Se obliga a que el superávit vaya a amortizar deuda, lo que limita realizar inversiones, y a nivel de gestión conlleva mucho informe, complicado sobre todo en pueblos pequeños”, indican.
“Se debe ir controlando durante el año la ejecución presupuestaria para no incumplir la Regla de Gasto y a 31 de diciembre es cuando se ve si se ha cumplido. Hemos tenido muchas consultas, sobre todo dudas por presupuestos de 2024 aprobados hace meses. Hay que intentar siempre que haya equilibrio o superávit, no déficit”.