La red de salud mental infanto-juvenil atiende a más de 5.100 menores
Destacan una tendencia a medicalizar procesos que antes se consideraban como normales y piden potenciar recursos para trabajar emociones


Publicado el 17/05/2024 a las 05:00
Los centros de salud mental infanto-juvenil de la red pública navarra atendieron el año pasado a 5.161 menores, una cifra que refleja el impacto creciente de estos problemas entre los más jóvenes. Así, en el área de Pamplona se vieron 4.148 y, aunque son 200 menos que en 2021, crecen respecto a 2022 y están lejos de los 3.480 atendidos en 2017.
Los datos fueron puestos sobre la mesa por la psiquiatra Clara Madoz, del centro de salud mental infanto-juvenil Natividad Zubieta, en el transcurso de la 18ª Jornada anual que el Colegio de Enfermeras de Navarra celebra con motivo del Día de la Enfermería. Este año se centró en el ‘Bienestar emocional: cuidemos sin descuidarnos’ y parte de la jornada se dedicó a analizar los problemas en menores.
En este marco, Madoz apuntó que la salud mental va “más allá” de un trastorno concreto ya que es un estado de bienestar emocional que permite hacer frente al estrés de la vida, desarrollar habilidades, etc. Actualmente, la edad media de inicio de los trastornos es de 14,5 años y se observa un empeoramiento en el grupo 15 a 29 años: un 17,4% afirma que padece problemas de salud mental frente al 6,2% en 2017.
Las causas de este deterioro son múltiples. Desde la baja autoestima, a la pandemia, el aislamiento (ya que están cambiando los patrones de relación en parte por el uso de la tecnología) o el acoso escolar, entre otras.
Madoz expuso que existe una tendencia a medicalizar y buscar atención especializada en procesos que antes se consideraban como normales. “Hay una menor tolerancia a la frustración, a los límites y al malestar”. Y añadió que hay que pensar en qué no enseñamos a los menores ya que hay más malestar al no saberlo gestionar.
La experta abrió el abanico de esta falta de gestión emocional a toda la sociedad y añadió que la contención interna, tanto del individuo como del grupo familiar, es menor. “Es un tema social. Ponemos fuera el problema”, dijo.
“Falta trabajar espacios para que la persona sea capaz de gestionar ese malestar así como su entorno familiar, social... Tendemos a la patologización, a la búsqueda de la salud, a la medicalización”. Siempre se puede pedir ayuda, indicó, pero abogó por trabajar en redes sociales amplias, fomentar entornos lúdicos, deportivos y de acompañamiento familiar así como reducir la tecnología y hablar de las emociones desde pequeños cuando hay tristeza o duelos. “Hay que hacerles participar. Para evolucionar hay que frustrarse, tener límites y gestionar emociones”.
MÁS CONSULTAS
Todas estas situaciones “colapsan” las consultas en los centros de atención infantil. En 2023 se registraron 27.824 (de ellas 24.724 en el área de Pamplona) y 2.106 fueron primeras consultas, sobre todo de 9 a 16 años. “No ha habido un aumento del trastorno mental grave”. Pero a la patología de salud mental sumó ahora problemas emergentes que son nuevas manifestaciones del malestar emocional y de las dificultades para contenerlo: desde las autolesiones (que son una “forma de comunicación” ya que es una manera no verbal de pedir ayuda), al consumo de sustancias y adicciones a pantallas, tecnología, pornografía así como comportamientos de violencia filio-parental. “Estas nuevas manifestaciones asustan pero desde el miedo nos bloqueamos”, dijo.
Por eso, abogó por “no culpabilizar sino reflexionar. Hay que hacer una gestión individual como padres, sociedad, etc. para no llevar todo a lo patológico”. En este sentido, apuntó que hay que trabajar la comunicación desde muy pequeños y añadió que la familia, en su sentido más amplio, es el pilar fundamental. “Hay que generar redes de apoyo social. No podemos juzgar hay que acompañar y explicar”.
También indicó que es importante tener una visión positiva. “Hay menores muy complicados que luego mejoran mucho”. Así, hay problemas que se pueden reconducir pero con trabajo y desde que son pequeños y se inician las señales de alarma. “La adolescencia es un momento crítico pero los menores tienen que poder volver a su punto de apoyo. El fruto se verá”, concluyó.
Susana Fernández: “Hay que acompaña al adolescente”
Negociar, escuchar, entender y comunicar. Son algunas de las pautas que hay que mantener en el día a día con los adolescentes, explicó Susana Fernández, enfermera del Hospital de Día Infanto-juvenil Natividad Zubieta, en el transcurso de una mesa redonda sobre ‘Perspectivas sobre la salud mental en niños y adolescentes’.
La experta indicó que entre un 10-20% de los niños y adolescentes consultan por un problema de salud mental pero la inmensa mayoría no lo hacen. Y aconsejó seguir ejerciendo el apego, algo que se realiza con naturalidad con los más pequeños.
“Los adolescentes necesitan más que nadie que les acompañen”, dijo. Fernández desgranó pautas como ser modelos para la promoción de la salud. “Los hábitos son la columna vertebral sobre la que se engancha la salud mental del adulto”. Sumó la gestión de las tecnologías, trabajar vínculos sanos, huir de posiciones autoritarias y hacerles sentir “parte de algo”.
Blanca Martínez: “No sabemos qué pasa en la calle”
Espacios para hablar y pulsar el botón de ‘pausa’. Son medidas para abordar la realidad de los adolescentes según Blanca Martínez, psicóloga de la Asociación Antox.
La experta recordó que en los 80 se vivió la crisis de la heroína con gran alarma; en los 90 se normalizó y pasó al ámbito privado; en los 2000, con el botellón, volvió el impacto social y en 2010 llegaron nuevos perfiles, lo que desconcertó a las familias.
Se quejó de la falta de apoyo institucional, que causó la desaparición de la asociación Hegoak mientras se contratan profesionales de otras comunidades. “Ha dejado un vacío y no tenemos dispositivos en la calle. Vemos las adicciones cuando han aparecido. No sabemos qué hay en la calle”. Y se mostró preocupada por la naturalización de la pornografía en torno a los 12 años (hay grupos de whatsapp que mandan imágenes porno) y de la prostitución digital.
Arantxa Arellano: “Hay problemas para poner límites”
Arantxa Arellano, enfermera escolar en la ikastola San Fermín 20 años, defendió esta figura. Un 25% de los menores padecen enfermedades crónicas, y además apoya en la gestión emocional.
En Navarra, el ratio es de una profesional por 16.838 alumnos, cuando se recomienda una por 750. Hay 7, dos en centros de educación especial. Explicó que conoce al alumnado desde que llega al centro y su consulta se convierte en un “pequeño confesionario”.
Se mostró preocupada con las nuevas generaciones. Los más pequeños llegan cada vez más inseguros, enfadados y con sensación de aburrimiento. “Los padres acuden a especialistas pero les veo un poco perdidos”. Hay problemas a la hora de poner límites y “pavor” a que los niños sufran. “No puede ser. Hay que darles herramientas”. Abogó por una autocrítica ya que cada vez hay más niños con “mochilas emocionales”.
Programa para enfermeras con problemas mentales
Salud y el Colegio Oficial de Enfermeras estudian poner en marcha un programa de ayuda a enfermeras que lo precisen por enfermedades mentales o conductas adictivas con sustancias, que puedan tener efecto en su desempeño profesional. Así lo anunció Fernando Domínguez en la jornada del Colegio de Enfermeras. El Programa de Atención Integral al Profesional Sanitario Enfermero Enfermo (PAIPSEE) sería similar al que existe en otras comunidades y en otras categorías sanitarias, como la médica. Se desarrollaría “en un entorno de máxima confidencialidad” y por profesionales de salud mental”. Isabel Iturrioz, presidenta del Colegio, apuntó que es responsabilidad del sistema sanitario dar una respuesta adecuada a la enfermera que pide ayudar.