Antonio Visiedo: "Me ha tocado oír muchas veces 'por algo habrá sido'"

Hermano de uno de los policías asesinados en los atentados de ETA en Pamplona el 13 de abril de 1984

De izda. a dcha., Tomás Palaçin Pellejero, Juan José Visiedo Calero y Jesús Alcocer Jiménez.
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De izda. a dcha., Tomás Palaçin Pellejero, Juan José Visiedo Calero y Jesús Alcocer Jiménez.
De izda. a dcha., Tomás Palaçin Pellejero, Juan José Visiedo Calero y Jesús Alcocer Jiménez.

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Pedro Gómez

Publicado el 13/04/2024 a las 05:00

Juan José Visiedo Calero llevaba casi tres años como Policía Nacional cuando fue asesinado por ETA el 13 de abril de 1984. Pamplona fue su primer y único destino. Nacido en Melilla, pasó su infancia y juventud en Moncada (Valencia). Tenía 26 años y una hija de 2 años que vivía en Benidorm con su madre. “Apenas pudo disfrutar de ella”, señala Antonio Visiedo, su hermano mayor.

¿Cómo era Juan José?

Era un chaval alegre, bromista y muy buena persona. Le gustaba contar chistes. Yo era cuatro años mayor que él pero desde pequeños estábamos muy unidos. Compartíamos habitación y como teníamos la misma complexión compartíamos la ropa. Con 18 o 19 años estuvimos trabajando juntos en la misma fábrica, en porcelanas Lladró.

¿Cuándo decidió ser policía?

Después de hacer la mili le dio por opositar y sacó plaza. Nuestro padre era sargento de la policía municipal de Moncada. Provenía del cuerpo de la policía internacional y estuvo en Tánger cuando era ciudad independiente. Allí nací yo. Tuvo otros destinos, como Melilla, donde nació Juan José, y finalmente se fue a Valencia.

¿La familia tenía miedo de que le pudiera pasar algo en Pamplona?

Mis padres sí que estaba preocupados. Da la casualidad de que tres meses antes del atentado, el 3 de enero, en Moncada hubo un enfrentamiento entre la Guardia Civil y unos delincuentes y tres agentes resultaron muertos. Juan José vino desde Pamplona a los funerales. Y entonces nos comentó “¿Veis como no estas cosas te pueden pasar aquí o en Pamplona?”.

¿Cómo vivió la familia ese 13 de abril?

Me acuerdo que nos avisaron. Yo estaba en la fábrica. A los hijos sí que nos dijeron que Juan José estaba muerto pero a mis padres les dijeron que estaba herido. Cogimos un coche y nos fuimos a Pamplona, mis padres, mi cuñada y yo. Imagínate el viaje. Mi madre no hacía más que repetir “cómo estará el chiquillo”. Llegamos a la hora del funeral. Ahí se rompió todo el mundo. Al día siguiente nos trajeron a Valencia en un avión Hércules y pusieron la capilla ardiente en el ayuntamiento.

¿Cómo afrontaron la vida desde ese momento?

Aquel día mataron a mi padre y a mi madre. Sobre todo mi madre quedó destrozada. Ambos fallecieron hace unos años y hasta el último día se seguían acordando de su hijo. A mí, en la fábrica también me tocó aguantar malos ratos, comentarios de “por algo habrá sido” y bromas de mal gusto. Hasta que una vez exploté y le agredí a un compañero. Y eso que yo soy muy pacífico.

En 2021, el Ayuntamiento de Pamplona colocó placas en recuerdo de los dos policías asesinados. Usted no pudo venir al homenaje pero envió una carta. “Para que nunca se olvide el sacrificio de estos españoles, que dieron su vida por la libertad y la democracia y que nunca volvamos a sufrir las atrocidades que acontecieron”, decía.

Ignacio Toca, de Anvite, me envió una réplica de la placa que guardo con cariño. A mí me gustaba Pamplona, los Sanfermines, y raíz del atentado le cogí mucha aversión a Navarra. Me ha costado reconciliarme con vuestra tierra. En los tres años que fue policía, mi hermano recibió dos condecoraciones. Salvó una vida y a él le mataron. Por eso ni olvido ni perdono. Y cuando veo lo que pasa ahora en el Congreso de los Diputados se me revuelven las tripas.

En abril 2020 tuvieron que vivir un hecho muy doloroso, la profanación de la tumba de su hermano.

Alguien sacó los féretros de Juan José y de los guardias civiles que murieron aquel año en el tiroteo, al parecer por un ritual con gallos decapitados. Hubo un detenido. No sé si eligió las tumbas al azar o si sabía lo que hacía, pero fue añadir más dolor sobre el dolor.

LAS TRES PERSONAS ASESINADAS
Tomás Palacín Pellejero

Cabo primero de la Policía Nacional. Tenía 43 años y dos hijos. Era natural de Cervera de Cañada (Zaragoza). Cuando fue asesinado estaba a la espera de su traslado a Zaragoza, donde se había comprado un piso. Llevaba en Pamplona desde 1980.

​Juan José Visiedo Calero
Agente de la Policía Nacional. Tenía 26 años, casado y con una hija de dos años. Llevaba tres años Pamplona, su primer destino. En este tiempo había recibido dos condecoraciones. Nacido en Melilla, vivió en Montacada (Valencia).

​Jesús Alcocer Jiménez
De 65 años y natural de Sos del Rey Católico. Estaba casado y tenía cuatro hijas. Fue comandante del Ejército hasta 1977 y después comerciante. Fue presidente de Fuerza Nueva. Había sufrido al menos tres intentos de asesinato.

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