El día más sangriento de ETA en Pamplona

Este sábado 13 de abril hace 40 años la capital navarra vivió su jornada más dramática en la historia del terrorismo. En 45 minutos dos etarras mataron al comerciante Jesús Alcocer y colocaron un coche bomba que reventó a los policías Tomás Palacín y Juan José Visiedo

La explosión en la Vaguada de San Juan congregó a muchos estudiantes que iban a clase. Al fondo, el colegio José María Huarte./
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La explosión en la Vaguada de San Juan congregó a muchos estudiantes que iban a clase. Al fondo, el colegio José María Huarte./
La explosión en la Vaguada de San Juan congregó a muchos estudiantes que iban a clase. Al fondo, el colegio José María Huarte./

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Pedro Gómez

Publicado el 13/04/2024 a las 05:00

Los 15 kilos de goma 2 provocaron una potente explosión que se escuchó en una ciudad que, a las 7.45 horas, se preparaba para su actividad diaria. Pamplona vivió el 13 de abril de 1984, hace 40 años, su página más negra en la historia del terrorismo de ETA. Dos atentados en un intervalo de 45 minutos que dejaron tres muertos: el comerciante Jesús Alcocer en Mercairuña y los policías nacionales Tomás Palacín y Juan José Visiedo, en la Vaguada de San Juan. Una auténtica carnicería, unos hechos infames que dejaron imágenes dantescas que quedaron en la retina de cientos de personas.

Al comando Nafarroa, con sus pistoleros Mercedes Galdós, Juan José Legorburu y José Ramón Martínez de la Fuente, los atentados les salieron tal como lo habían planificado. A las siete de la mañana esperaban en Mercairuña a Jesús Alcocer, militar retirado que tenía tres supermercados en Pamplona. Como otros días, había acudido a adquirir frutas y verduras. En el muelle de carga del almacén de plátanos recibió dos disparos en la cabeza. Según los testigos, los dos etarras varones se le acercaron a metro y medio y cada uno efectuó un disparo. Alcocer murió en el acto. Salieron corriendo y tras saltar la valla se montaron en un Renault 18 que les esperaba y huyeron. Un trabajador intentó darles alcance y tomó datos del vehículo. Se desplegó un dispositivo policial para localizar el R-18 verde metalizado. Una patrulla de la Policía Nacional lo localizó a las 7.45 horas en la ronda de Ermitagaña, a pocos metros del instituto Navarro Villoslada.

Visiedo, Palacín y Juan Sánchez Martín eran los tres policías de esta patrulla. Los dos primeros se acercaron al R-18 mientras que Juan Sánchez se quedó en el vehículo policial. Juan José y Tomás abrieron una puerta y después otra. En ese momento se produjo la fuerte explosión, presenciada por Juan Sánchez, que quedó en estado de shock. Los cuerpos fueron mutilados y salieron despedidos en un radio de casi 100 metros, tal como cuenta Diario de Navarra. También los restos del coche, tornillos y tuercas que fueron utilizados como metralla. Voluntarios de la Cruz Roja y policías se dedicaron a peinar el parque y recoger restos humanos que iban metiendo en bolsas. Algunos restos estaban en el jardín del instituto y en las ramas de los árboles. Ante la imposibilidad de acordonar la zona, la Vaguada se fue llenando curiosos y de chavales que tenían clase en el instituto.

GALDÓS, DISFRAZADA DE MONJA

Debido a los daños que sufrió el instituto, las clases se suspendieron hasta el lunes. Profesores y alumnos se dedicaron aquel viernes a recoger cristales rotos y a limpiar las clases y el patio. Durante el fin de semana, el ayuntamiento repuso las cristaleras. El colegio José María Huarte también sufrió daños. Un repartidor de pan que acababa de pasar salvó la vida por segundos.

Estos dos atentados dejaron detalles escalofriantes. Mercedes Galdós se disfrazó de monja. Desde una cabina de teléfonos observó la escena y accionó la bomba. Después abandonó el lugar pero alguien reparó en su presencia. Era la primera vez que ETA utilizaba para huir un coche bomba que luego utilizaría como trampa.

La mujer de Tomás Palacín, Ángel Aurora Tirado Palacios, vivía en Zaragoza y ese viernes esperaba la llegada de su marido. Sin embargo, quien llamó al timbre fueron otros dos policías. “Ya le ha pasado algo”, pensó. En efecto, los agente le dijeron que se preparara para ir a Pamplona “porque su marido estaba herido”. Su padre, que vivían en el piso contiguo, fue quien decidió contarle la verdad: “A Tomás no lo han herido, lo han matado. Lo acabo de oír en la radio. Que no te lo tiene que decir nadie, que te lo digo porque para eso soy tu padre”, dijo. Así lo contó Aurora en una entrevista publicada en el libro Relatos de Plomo, que recoge la historia del terrorismo en Navarra. Aurora sigue residiendo en Zaragoza, donde está enterrado su marido.

El cadáver de Jesús Alcocer, tapado por una manta, en el muelle de Mercairuña./
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El cadáver de Jesús Alcocer, tapado por una manta, en el muelle de Mercairuña./JORGE NAGORE
El cadáver de Jesús Alcocer, tapado por una manta, en el muelle de Mercairuña./

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En Mercairuña, el cuerpo de Jesús Alcocer estuvo tendido en el suelo y tapado por una manta de cintura para arriba hasta que a las nueve de la mañana llegó el juez y ordenó el levantamiento del cadáver. Al lugar habían acudido varias patrullas de la Policía Nacional, pero al recibir la noticia del atentado de La Vaguada, montaron en sus vehículos y abandonaron el lugar a gran velocidad. En el muelle quedó una patrulla de la Policía Municipal. A las 8.15 horas llegaron las hijas, que pudieron velar el cuerpo en un almacén que había retomado la actividad. Al lugar también había acudido el fotógrafo de Diario de Navarra Jorge Nagore, que después también se trasladó a la Vaguada. Las hijas de Alcocer descubrieron pocos meses después del atentado que quien facilitó la información para asesinar a su padre era un trabajador que gozaba de la confianza de la familia, Juan Carlos Arriaga. “Venía a la tienda y yo lloraba en su hombro. Me quedé perpleja al enterarme”, afirma una de las hijas en Relatos de Plomo.

DETENCIONES Y CONDENAS

Mercedes Galdós y Juan José Legorburu fueron arrestados en 1986, juzgados y condenados a 58 años de cárcel por ambos atentados. Galdós, que cometió doce asesinatos y sumó 764 años de cárcel, salió de prisión en 2005 gracias a los beneficios penitenciarios que obtuvo por estudios y otras actividades. Legorburu fue excarcelado en 2013 al no poder beneficiarse de la doctrina Parot y después de acumular condenas de 458 años de cárcel. Martínez de la Fuente fue extraditado por Francia en 1990 y condenado a 58 años. Otras dos personas, Arriaga y Jesús Jiménez Zurbano, fueron sentenciadas por el doble atentado. El primero a 29 años por facilitar la información y el segundo a 36 años por proporcionar el explosivo. Esta legislatura, Arriaga salió elegido concejal (EH Bildu) en Berrioplano pero renunció al acta.

Aquel comando Nafarroa que dirigía Galdós estuvo implicado en otros seis asesinatos en Navarra, los de José Luis Prieto (1981), Vicente Garcera (1982), José Luis Ollo (1984), Alfredo Aguirre y Francisco Miguel Sánchez (1985) y Juan Atarés (1985).

Desde 2021, tres placas colocadas en la Vaguada honran la memoria de las tres víctimas del terrorismo gracias a la iniciativa del ayuntamiento y de la Asociación Navarra de Víctimas (Anvite).

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