Carta de los lectores
El maltrato a los profesionales sanitarios
Las largas listas de espera o la disminución de la atención pública han provocado el matrato de algunos pacientes hacia profesionales sanitarios


Publicado el 24/03/2024 a las 05:00
La profesión médica tiene un profundo sentido vocacional que está vinculado a su dimensión ética. En la obra del doctor Gregorio Marañón Vocación y ética, se dice que del médico se espera más; se espera que sea excelente, que haga las cosas lo mejor posible, que ponga su vida al servicio de su profesión. Y esto sólo se conseguirá a través de la vocación y de la fidelidad a la vocación.
Esa actitud de servicio y entrega se ha correspondido durante siglos con un agradecimiento de los pacientes que ha llegado incluso a la veneración. Pero en una sociedad deshumanizada ningún benefactor está libre de incomprensión y oprobio. Como muestra un botón: el frecuente maltrato de los profesionales sanitarios en el Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea.
Sus conocidas deficiencias (largas listas de espera, disminución de la atención presencial, carencia de médicos en algunas especialidades, excesiva burocratización) pueden originar quejas de los pacientes al sistema, pero nunca culpabilizar a los profesionales sanitarios, que son más sufridores que los propios pacientes. La ineficacia de la gestión origina una sobrecarga de trabajo que es aceptada por los sanitarios por su vocación de servicio, con el riesgo de acabar quemados. El ‘burnout’, también llamado ‘síndrome de desgaste profesional o síndrome de estar quemado’ es la respuesta que da un trabajador cuando percibe la diferencia existente entre sus propios ideales y la realidad de su vida laboral.
En el caso de Navarra se añade las crecientes agresiones que sufren tanto los médicos como los profesionales de enfermería y auxiliares médicos por parte de algunos pacientes o de sus acompañantes. En el año pasado se notificaron 647 agresiones externas a profesionales sanitarios del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea (500 más que en 2022). De ellas, el 80,3% fueron no físicas (insultos y amenazas) y el 19,6% físicas. Asombra que en el siglo XXI exista la barbarie (falta de cultura y civilidad) de maltratar a quienes nos curan. A este paso, cabe predecir que siga la disminución progresiva de profesionales de la salud por baja médica o por prejubilación. Asombra también que estas agresiones no tengan la condena social y penal que tiene, por ejemplo, la violencia de género.
El Sindicato Médico de Navarra ha manifestado en varias ocasiones el empeoramiento grave de la sanidad en la comunidad foral. Y ha denunciado la presión del Departamento de Salud sobre los facultativos, apelando a su profesionalidad y vocación para forzarles a asumir más carga asistencial de la que se puede aceptar. Esa actitud es una forma de exculparse y un insulto a la inteligencia de los médicos y de los ciudadanos.