Retos frente al terrorismo

Una víctima de ETA, una profesora universitaria y un profesor de Secundaria coinciden sobre la necesidad de tener más presente la figura de la víctima para concienciar a la juventud en las aulas

Desde la izda.: Xabier Fernández (vicepresidente CJN), María Sanz (víctima),  María Jiménez (profesora UN) y Carlos Rivera (profesor Jesuítas).
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Desde la izda.: Xabier Fernández (vicepresidente CJN), María Sanz (víctima), María Jiménez (profesora UN) y Carlos Rivera (profesor Jesuítas)
Desde la izda.: Xabier Fernández (vicepresidente CJN), María Sanz (víctima),  María Jiménez (profesora UN) y Carlos Rivera (profesor Jesuítas).

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Lucas Domaica

Publicado el 13/03/2024 a las 05:00

Los diecisiete minutos que tardó María Sanz Biurrun, hermana de Carlos, Policía Nacional asesinado por ETA en la cuesta de Labrit en 1979, estuvieron llenos de silencio y de miradas directas a su rostro, que con el avance del relato entristeció por el recuerdo.

Ese silencio es el mismo que Carlos Rivera, profesor de Historia en Jesuitas, lleva experimentando en sus alumnos desde hace cuatro años cuando llega a las aulas cualquier víctima del terrorismo. Ayer, la presencia en la misma sala de una víctimas y de dos expertos en la materia como Rivera y María Jiménez, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, no fue casualidad.

Estos tres ponentes hablaron en una mesa redonda moderada por Xabier Fernández, vicepresidente del Consejo de la Juventud de Navarra (CJN), sobre retos en materia de educación, prevención de radicalización violenta y memoria frente al terrorismo enmarcada dentro del veinte aniversario del 11M y organizada por Equipo Europa, Sociedad Civil de Navarra y el CJN, en la Casa de la Juventud de Pamplona. En un primer momento estaba programado la presencia de Laura García San José, expresidenta de la Asociación de Víctimas del 11M, pero no pudo acudir.

María Sanz Biurrun (Víctima de ETA): "Hace falta ponerse en el papel de la víctima"

Sanz Biurrun, profesora, dedicó su intervención a un relato completo sobre la vida de su hermano asesinado y el impacto que tuvo este atentado en su familia. “Al oír las noticias, mi hermana y yo decíamos: que no digan Carlos, que no digan Carlos”, recordó ayer. “Aquella tarde fue muy oscura, sólo quería llegar a casa para dar un brazo a mis padres y a mi hijo”, apuntaba en relación al asesinato perpetrado por el comando Nafarroa.

“Los verdaderos asesinos no fueron juzgados”, apuntaba Sanz destacando que solamente hubo “dos cómplices”. “No asistí ni al velatorio ni al funeral”, lamentó explicando que tuvo que quedarse en casa cuidando de su madre.

“Hacía tiempo que estaba amenazado, en comisaría lo sabían. Le habían propuesto llevar escolta y cambiar de domicilio, pero mi hermano decía que no porque comentaba que no era tan importante como para que lo mataran”, añadió en relación a la figura de su hermano Carlos, Inspector de la Policía Nacional de 39 años destinado en la Brigada de Investigación Criminal. “Hace falta ponerse en la piel de la víctima”, sentenció María Sanz. 

María Jiménez (UN): "Hay que contar a los jóvenes qué pasó"

La profesora de la Facultad de Comunicación de la UN ha echado en falta en las piezas informativas sobre las dos décadas del del 11M un enfoque dirigido a los jóvenes que hoy en día tienen veinte años. “Hay que contarles qué pasó”, apuntó Jiménez. En su intervención habló sobre el interés que suscita el tema de ETA a los jóvenes, que “es el segundo que más interesa, pero saben poco”, y habló sobre el desconocimiento de las víctimas “símbolo” como puede ser Miguel Ángel Blanco.

También fue la encargada de analizar la prevención de radicalización violenta y apuntó a la figura del testimonio del “arrepentido”. “A nivel educativo se intenta prevenir la asunción de ideas radicales con testimonios de víctimas, pero hay países que han utilizado el testimonio de personas desradicalizadas, que sirve para calar en el público más impermeable”, concluyó.

Carlos Rivera (Profesor de Jesuitas): "Los jóvenes tienen mucho corazón"

El maestro de Historia del centro educativo pamplonés lanzó hace cuatro años un proyecto para concienciar a su alumnado sobre las víctimas de terrorismo. “Era la única forma de concienciarles”, aseguró ayer sobre un programa para Bachillerato en el que se hablan de casos de terrorismo perpetrados en España por todo tipo de ideologías.

“Los jóvenes tienen mucho corazón y hay que llegarles ahí para que lo abran y conozcan la verdad”, reflexionó el profesor. “Cuando vienen, las víctimas sufren”, explicó citando nombres como Itziar Zabalza, Sara Buesa o Cristina Cuesta. “Es muy impactante”, añadió apuntando que el ejercicio que realizan en las aulas es “gratificante”. “Me dijo Itziar Zabalza que lo que más le sorprendía era que los alumnos le miraban a la cara”, sentenció Rivera.

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