Iglesia

El navarro Mikel Garciandia defiende "la novedad del Evangelio" como obispo de Palencia

Recibe el báculo con la imagen de San Miguel de Aralar en una ceremonia, arropada por su familia, 450 fieles navarros y 25 obispos en la catedral de San Antolín

El nuevo Obispo de Palencia, el navarro Mikel Garciandía

EUROPA PRESS

20/01/2024
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El nuevo Obispo de Palencia, el navarro Mikel Garciandia
El nuevo Obispo de Palencia, el navarro Mikel Garciandía

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20/01/2024

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Natxo Gutiérrez

Actualizado el 20/01/2024 a las 19:14

La entrega del báculo con la imagen de San Miguel de Aralar en su parte superior culminó el ritual de consagración de Mikel Garciandia Goñi (Etxarri Aranatz, 21 de marzo de 1964) como nuevo obispo de Palencia

Cuando el reloj marcaba las 12.22 horas, recibió de manos del nuncio en España, el filipino Bernardito Cleopas Auza, el icono de pastor, regalado por el círculo cercano del santuario navarro. 

Desde ese momento, ya con la mitra y el anillo de prelado y aún con una hora y cuarto por delante para concluir la ceremonia de ordenación episcopal, pasó a ocupar el número 102 en el orden de sucesión en la titularidad de la diócesis castellana. “Los retos de la fe cristiana -señaló recién ordenado- son nuevos, tanto en su manera de formularse como en su manera de presentarse, pero creo que la novedad del Evangelio sigue siendo válida y vigente de cara a la realidad actual”.

Pronunció estas palabras en una abarrotada catedral de San Antolín ante la mirada emocionada de su familia, sentada en los bancos de las dos primeras filas, entre los que se encontraba su padre, Venancio Garciandia Urrestarazu, de 91 años de edad, así como su sobrina de 5 Aiora, cuyo padre y hermano menor del recién nombrado obispo, Xabier, entonó el salmo responsorial Señor enséñame tus caminos. Un segundo hermano, Alfonso, destinado en Baztan, junto a Jesús Rodríguez Torrente, auditor de la Rota Española y al que ata una larga amistad, fueron sus acompañantes como sacerdotes.

En su primera intervención, en el tramo final de la celebración de dos horas y tres cuartos de duración, Mikel Garciandia tuvo palabras de agradecimiento a los asistentes. Utilizó en tres ocasiones el euskera para dirigirse a la alcaldesa de Etxarri Aranatz, María Sáez de Albéniz; y al presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde, así como a la coral de su localidad natal, de la que fue su director en una etapa su trayectoria musical y a su familia.

Eligió las lecturas del tercer domingo del tiempo ordinario, con un paralelismo hallado en la llamada de los primeros discípulos y su experiencia personal vivida con su hermano, Alfonso, cuando discernió su vocación sacerdotal. Como les ocurriera a “dos hermanos, Santiago y Juan, y a otros dos, Andrés y Simón, a quien llamará Pedro”, respondió con el suyo a la propuesta de seguidor de Jesús.

“POR LA VIDA HUMANA”

En un momento dado, señaló que ya “no valen los extremismos de quienes se refugian en un pasado dorado que nunca existió ni en un futuro ideal que llegará a golpe de programas ideológicos con pretensiones absolutas y totalitarias. Lo que vale es la radicalidad del Evangelio de Jesús, sin glosas ni falsas adecuaciones”.

“La Buena Noticia del Evangelio -añadió- me hace que hoy quiera comprometerme y me comprometo a luchar en favor de la vida humana, especialmente, de todas las víctimas de los abusos de cualquier tipo en el seno de la Iglesia y en nuestra sociedad, por los más necesitados, por los enfermos, por los ancianos, por los que serán privados de su derecho a nacer. Los descartados por los que aboga nuestro Papa Francisco nos deben doler y movilizar de una manera tan vigorosa como creativa”.

Sus palabras fueron escuchadas por el medio millar de fieles que se desplazaron desde Pamplona y desde pueblos del norte de Navarra, vinculados a su pastoral en los últimos años.

Testigos de su consagración fueron el cardenal y predecesor de su nueva encomienda Ricardo Blázquez y 24 obispos, entre ellos, Juan Carlos Elizalde (obispo de Vitoria) así como Juan Aznárez (arzobispo castrense), con los que curiosamente compartió la condición de candidato en sendas ternas para ingresar con anterioridad en el colegio episcopal. La representación diocesana de Pamplona y Tudela se amplió con el vicario general, Miguel Larrambebere; o el deán de la catedral, Carlos Ayerra.

Por expreso deseo de Garciandia, el repertorio de la coral de Etxarri Aranatz incluyó la pieza Artzain ona (El buen pastor).

La coral de Etxarri Aranatz
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La coral de Etxarri AranatzCedida
La coral de Etxarri Aranatz

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San Miguel de Aralar en el escudo episcopal

El episcopal elegido por Mikel Garciandia muestra “a la derecha, sobre fondo dorado, la imagen de la Inmaculada Concepción”. “Recorrió España en plena pandemia, y abrió el Camino de la Calzada en Navarra”, según su explicación. “La cruz de San Miguel, imagen venerada” en Aralar ocupa en margen opuesto. Remata el emblema el lema en latín Quis ut Deus? (¿Quién como Dios?). Se trata de la traducción literal de Michael, del que el prelado recibió su nombre por la veneración de su entorno a San Miguel de Aralar.

San Miguel de Aralar en el escudo episcopal
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San Miguel de Aralar en el escudo episcopal
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