Una parada a tiempo en la carretera
Tres usuarios de Adacen con daños cerebrales causados en accidentes de tráfico expusieron ayer sus historias personales en el peaje de Imarcoain a conductores aleatorios para concienciar de los peligros de una conducción inadecuada


Publicado el 04/01/2024 a las 05:00
Los conductores que cruzaban este miércoles a las 11.00 horas el peaje de Imarcoain con sentido Pamplona se sorprendían al ser desviados por agentes de Policía Foral. Unos pensaban que se trataba de un test de alcohol y drogas, otros un simple control rutinario del cuerpo, pero lo que no sabían es que iban a recibir una lección de vida exprés.
En este supuesto control ubicado en el pesaje de camiones de de la AP-15 les esperaban Teo Abajo, Joshe Echenique y Iosu Zúñiga, tres hombres con daños cerebrales adquiridos tras sendos accidentes de tráfico años atrás. Estos tres usuarios de Adacen, Asociación de Daño Cerebral Navarra, contaron sus experiencias personales a los conductores que se animaban a participar en esta actividad de concienciación organizada año tras año por la entidad en colaboración con Policía Foral.
“Está la mañana un poco parada, algunos dicen que tienen prisa”, explicaba Abajo, vecino de Dicastillo que en octubre de 2006 tuvo un accidente con su camión y sufrió un traumatismo craneoencefálico. Con el paso de los minutos comenzaron a llegar los primeros conductores que aceptaron participar en la actividad.
Zúñiga se acercó en su silla junto a Marta Sanz, trabajadora social de Adacen, al primer coche. Era el pilotado por Sara Calderón. Tras varios minutos de charla, ésta se bajó del vehículo y se fundió en un abrazo con Iosu Zúñiga, residente en la residencia de Adacen que fue arrollado por un tractor en 1990 cuando viajaba en un vehículo de Estella a Tafalla. “Éstas acciones son fundamentales para concienciarnos de que ésto es un problema real que existe”, reflexionaba apuntando que uno no se da cuenta de ello hasta que sucede cerca. “Me parece impresionante y de agradecer que haya personas haciendo ésto con esa fortaleza y energía”, concluyó antes de emprender de nuevo el rumbo.
El siguiente coche era el de Abderrahim Amri, vecino de Marcilla que escuchó a Joshe Echenique, usuario de Adacen con lesiones cervicales que sufrió un traumatismo craneoencefálico en el mismo accidente en el que perdió a su padre en 2010. “En la carretera hacemos el mal para nosotros mismos”, reconoció Amri. “Cuando entramos en una carretera entramos en una vía de muerte. Si sales estás vivo. Por eso hay que pensar en nuestro cuidado”, añadió. “Hay veces que estás cansado para conducir y, aún así, sigues al volante”, ejemplificó sobre una de las situaciones que pueden provocar un accidente vial con consecuencias terribles para conductores y pasajeros.


Aunque en muchas ocasiones los accidentes de tráfico se liguen con la mortalidad, otra de las realidades es la de éstas personas, que sin perder la vida se les quedó el recuerdo para siempre. “Nuestra intención no es asombrar a la gente, pero sí que nos entiendan”, comentaba sobre este tipo de concienciación Joshe Echenique, vecino de Arizkun, mientras esperaba la llegada de otro conductor.
“Queremos concienciar sobre todo en estas fechas en las se realizan bastantes desplazamientos en coche”, comentaba Marta Sanz sobre una iniciativa que llevan realizándola desde hace aproximadamente una década. “También hablamos de otros elementos distractores como puede ser el móvil. Lo tenemos todo el rato muy presente y es otra de las causas de muchos accidentes”, apuntaba la trabajadora social junto a Zúñiga.
Según ella, que acudió junto a Usua Purroy, responsable del Programa de Prevención, “la gente reacciona bien, escuchar este tipo de testimonios te hace pensar, parar y reflexionar”. “Ponemos el chip automático y nos olvidamos de la parte humana que lleva la máquina”, concluyó Marta Sanz. Uno de los últimos que pasó por el pesaje de camiones para escuchar una historia fue Humphrey Diéguez, que venía desde Cataluña en coche por trabajo. “Ésto cambia bastante el chip y me ha pillado por sorpresa”, reconoció calificando como “un golpe de realidad” la iniciativa.
No es para menos. En Navarra se estima que hay casi 6.500 personas afectadas por daño cerebral adquirido con carácter crónico, de las que 1.300 sufrieron un traumatismo craneoencefálico. De estos, la gran mayoría sufrió un accidente de tráfico. Trabajar en la prevención funciona y está demostrado.