Los miedos de ellas
"Acelero el paso, llamo a alguien y mando la ubicación"
Ellas aseguran que la vuelta a casa es el peor momento tras una noche de fiesta. Se sienten muy inseguras. Pero hay más, como cuando ellos les agobian dentro de las discotecas


Publicado el 10/12/2023 a las 05:00
"Si me pasara algo, no sabría qué hacer ni con quién hablar. En las discotecas no hay protocolos”. Así es una noche de fiesta para seis chicas de veintiún y veintidós años. Para ellas la vuelta a casa es el peor momento. “Si nos pasa algo, simplemente por complexión, no podemos defendernos”, responde a su inquietud Valeria Silva. Ella tiene claro cuál es el peor tramo horario. “Volver sobre las 3.00 h. o 4.00 h. de la madrugada. Se queda la calle totalmente vacía porque la gente ya está en las discotecas. Prácticamente nadie vuelve a esa hora”. Tienen claro cómo deben estar. “Pendientes constantemente de lo que ocurre a nuestro alrededor”, dice Juanita Herrera. Clara Privé lo detalla. “Cada día estás más alerta a otras personas, a los pasos, a las puertas”. Y coinciden en lo que tienen que hacer. “Al volver acelero el paso, llamo a alguien o mando ubicación”, afirma Cristina Zazpe.
Andrea Álvarez suele invitar a sus amigas a dormir a casa para que ninguna vuelva sola. “Siempre que puedo, intento hacerlo”. Pero en ocasiones hace falta un doble esfuerzo. “Procuro llevar abrigos largos o ropa que me cubra. Y el bolso, siempre por dentro”, explica Valeria. Hace un par de días se encontró con un grupo de hombres que se abalanzó hacia ella sin conocerle de nada. “Fue muy incómodo. Me empezaron a abrazar y me sentí muy invadida. Tuve que inventarme que hablaba en inglés para que me dejaran en paz”. Pero no es la única que lo ha vivido. “Este jueves salí de fiesta y se me acercó un hombre. Me sentí intimidada. Aligeré el paso, me cambié de acera y me fui a casa”, afirma Cristina. “Y aún así, los taxis no contestan”, valora Chiara Quiñones.
PERO HAY OTROS TEMOORES
La vuelta a casa solo es el paso final al que deben enfrentarse. “Hace no mucho, en una discoteca céntrica, un hombre se le acercó a una de mis amigas. No la dejaba tranquila, nos queríamos ir y no podíamos. Se lo dijimos varias veces. Insistía. Aprovechamos que se fue al baño y salimos corriendo”, cuenta Juanita. “A nosotras también nos ha pasado. Sobre todo en San Fermín . A plena luz del día”, confirma Andrea. Pero no es necesario llegar a ese nivel. El problema principal radica en que la actitud de ellos está cada vez más normalizada. “Ahora lo común es que un chaval esté dándote la tabarra toda la noche para liarse contigo”. En ocasiones, confiesan , acercarse a ellos para quitárselos de encima. Pero según ellas, la solución es sencilla. “Si tu amigo está siendo un turras, dile que pare”, sentencia Juanita. Afirman que el entorno es consciente de la situación pero no hacen nada por alivianarlo. Pese a ello, lo que más les preocupa es que una amiga se quede sola. “Eso y que te pongan algo en la bebida”, interrumpe Clara. Por eso, optan por ir siempre acompañadas. Y preferiblemente de hombres. “Influye y mucho. Si vas con amigos hombres, es menos probable que se acerquen a ti. Vas mucho más segura”, remarca Chiara. “Cuando todas somos chicas, no cambia nada. Siguen acercándose a nosotras igual o incluso más”, valora Juanita.
Juanita cuenta que cuando se cortó la pierna con una copa, solo le proporcionaron una tirita. “Me tuve que ir a casa”, afirma. Valeria considera que hay situaciones que pasan desapercibidas por parte de los vigilantes de seguridad. Quizás el problema estriba en el exceso de aforo. “Hay tanta gente que no se dan cuenta”.
Clara relata que cuando estuvo de Erasmus en Escocia existía un protocolo llamado Ask for Ángela. “De ahí, coche rojo era que necesitaba algo de atención porque se encontraba incómoda y coche azul significaba pedir un taxi y alguien que le acompañara. Podríamos traerlo aquí”, sugiere. “En Pamplona no hay implementadas muchas medidas. De hecho creo que ninguna”, confiesa Chiara. Varias de ellas afirman haber preguntado al personal de seguridad sobre el supuesto protocolo de agresiones sexuales en una importante discoteca pamplonesa. No obtuvieron respuesta. Esta redactora de Diario de Navarra pudo comprobar personalmente este extremo. “Quizás el problema principal venga de ahí. No nos toman en serio. No hay concienciación ni protocolos”, afirman al unísono. Para ellas, la seguridad de la zona depende de la iluminación. Así, optan por ir al centro de Pamplona y a Iturrama. Y aseguran que la vuelta a casa puede llegar a convertirse en angustiosa al pasar por la Vuelta del Castillo, Jarauta o la Taconera.
