“El rey Juan Carlos se traicionó a sí mismo con las pulsiones del dinero y el sexo”
El periodista José Antonio Zarzalejos analiza los últimos episodios en torno a la Casa Real


Publicado el 19/11/2023 a las 05:00
Usted es experto en la Casa Real. ¿Vivimos días de ‘Leonormanía’?
Vivimos en un momento importante para la monarquía, ya que alcanza la certidumbre de su continuidad automática. Pero no es ‘Leonormanía’. Cualquier país hubiese declarado fiesta nacional el día de la jura y hubiese hecho un merchandising que aquí no se ha producido. Sí es cierto que la princesa de Asturias ha tenido un impacto muy positivo en la sociedad española en imagen, percepción y contemporaneidad. Si a eso añadimos que la expectativa es que una mujer pueda ser jefa del Estado, cuando no lo ha habido desde 1868, año del destronamiento de Isabel II, hay ingredientes que hacen que la mirada colectiva sea muy favorable.
¿Le viene bien a la monarquía de cara a la opinión pública, tras lo sucedido con el rey emérito, Juan Carlos I?
"La princesa Leonor llegará a la jefatura del Estado sin mochila. Ella
no evoca a su abuelo en
los malos aspectos"
Sí, porque estamos en el siglo de las mujeres. Y, curiosamente, no se trata de una militancia feminista. Las clases medias españolas han sido las grandes clases feministas de este país, ya que han sido las que han dado estudios a sus hijas igual que a sus hijos, han apoyado a sus hijas igual que a sus hijos y han asumido el rol de sus hijas igual que el de sus hijos. Ha sido la gran revolución callada que se ha producido en España. Esto tiene una eclosión en el simbolismo de la jefatura del Estado, y es bueno. Además, supone que la princesa Leonor llegará, cuando toque, a la jefatura del Estado sin ninguna mochila. Ella no evoca a su abuelo en los malos aspectos.
¿Cómo será recordado Juan Carlos I? Entre los logros y los fallos, ¿qué brazo de la balanza recibirá más peso?
En lo inmediato, será recordado más por las sombras; en el medio plazo histórico, por las luces y sombras; y probablemente, en el largo plazo, más por las luces que por las sombras porque hay que tener en cuenta que Juan Carlos I fue un gran estadista. Lo que pasa es que se traicionó a sí mismo con unas pulsiones que no supo controlar: las del dinero y el sexo. A un rey que recibe la magistratura directamente de la Constitución y de forma vitalicia le es exigible que su vida pública se corresponda con su vida privada, y al revés. Eso no lo hizo y tiene un coste para él, para la sociedad española y para la propia corona. Lo que está haciendo Felipe VI es rehabilitar lo que su padre dejó en muy mal estado, la reputación. Por eso el rey, en algunos sectores, es un gran incomprendido. Está tomando respecto a su padre unas decisiones que para él no son agradables, pero son necesarias para la corona y la reputación del propio Estado. Nuestra mirada sobre Juan Carlos tiene que ser ecuánime, pero él no está colaborando a que lo sea.
Te puede interesar

Usted informó en exclusiva sobre su abdicación. ¿Quién era o es más accesible informativamente, Juan Carlos I o Felipe VI?
"Felipe VI es un hombre íntegro, con arrojo personal y está entregado a su misión"
He tenido relación con el rey Juan Carlos como director de El Correo y de ABC, y fueron relaciones con respeto y normalidad. Pero creo que conozco más a Felipe VI; creo que me provoca mayor empatía; creo que reconozco en Felipe VI unas características personales muy raras, favorablemente extrañas, ya que creo que es un hombre íntegro y tiene muy en cuenta las cosas que debe hacer y las que no; creo que es un hombre con arrojo personal, como lo demostró con su matrimonio; y creo que está absolutamente entregado a su misión. En este momento es una figura indispensable para la convivencia en España.
¿De qué salud han gozado las relaciones entre la Casa Real y el Gobierno de Pedro Sánchez? Se lo pregunto porque recientemente una ministra en funciones como Ione Belarra afirmó que va a trabajar para que Leonor nunca sea reina.
La relación entre el Gobierno y la Casa Real se produce entre el ministerio de Presidencia y el jefe de la Casa, que tiene la categoría de ministro. La interlocución operativa se produce a ese nivel. En las relaciones entre el presidente del Gobierno y el rey no importa mucho la simpatía, el afecto o la amistad. Importa que cada cual sepa cuáles son sus obligaciones y las cumpla lealmente. Cuando el presidente del Gobierno, los ministros y los presidentes del Congreso y el Senado juran la constitución juran también la lealtad al rey. Y cualquiera puede observar que es profundamente desleal con el rey y la Corona que ministros ni siquiera cumplan sus obligaciones institucionales con su presencia en actos que tienen trascendencia constitucional. Y que haya pronunciamientos hirientes e incluso ofensivos respecto al jefe del Estado. Y es peor que en ningún momento los haya rebatido el presidente del Gobierno.
